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Opinión

  • | 1982/11/01 00:00

    "COLOMBIA SALIO MUY BIEN LIBRADA"

    ENTREVISTA

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SEMANA ¿Cuáles fueron las conclusiones del Convenio Cafetero en Londres?
JUAN MANUEL SANTOS. En Londres se decidieron dos cuestiones fundamentales. En primer lugar, se llegó a un acuerdo sobre todos los mecanismos de cuota y precios que han de regir el mercado durante el año cafetero que comienza el 1o. de octubre de 1982.
En segundo lugar se renegoció elactual convenio cafetero y se aprobaron las enmiendas que han de introducirse en el nuevo acuerdo, el cual se pondrá en vigencia el 1o. de octubre de 1983 y tendrá una duración de seis años.
S.: ¿Cómo se compara la nueva cuota colombiana con la del convenio actual? ¿Es decir, la de 1976?
J.M.S.: De acuerdo con el texto del convenio de 1976, a Colombia le correspondería una cuota de 12.5 por ciento aproximadamente. Digo aproximadamente porque esta cifra varía en función de las existencias de cada país. Ahora aparecemos con una cuota de 16.28 por ciento, lo que significa un aumento de casi 4 por ciento. Un incremento de esa magnitud en un convenio de un producto básico cuya demanda se encuentra prácticamente estancada, como es el caso del café, es un resultado muy satisfactorio. No dudaría en afirmar que Colombia salió muy bien librada de esta negociación.
S.: ¿Y cómo se logró ese aumento de la participación colombiana?
J.M.S.: No fue nada fácil, obviamente.
Usted recordará el impasse que se presentó con el Brasil y otros países productores en el mes de junio. Lo que sucede es que nosotros teníamos un respaldo estadístico que justificaba plenamente un aumento de la cuota colombiana. En los convenios de productos básicos generalmente se distribuyen las cuotas utilizando como principal criterio las exportaciones del pasado reciente. En el caso colombiano, las exportaciones después de 1977 fueron muy altas y demostraban la necesidad de una participación mucho mayor a la que teníamos en el texto del acuerdo de 1976. Por otro lado, las necesidades de los importadores se han ido modificando para darle mayor importancia a los llamados "cafés suaves". Esto también contribuyó a que se nos asignara una cuota más alta, pues nosotros somos los primeros productores de café suave en el mundo.
S.: ¿Y los demas productores, cómo quedaron?
J.M.S.: To creo que fue una distribución justa con la gran mayoría de los países productores aunque, como es lógico, siempre quedan algunos descontentos. Por ejemplo, los únicos países que manifestaron abiertamente su descontento fueron Indonesia Nueva Guinea, India, Perú y Costa Rica.
Por otro lado, el delegado de Costa de Marfil, hablando en nombre de los productores de "robusta", protestó enérgicamente en el seno del consejo por el aumento tan significativo de la cuota colombiana.
S: ¿Cómo quedaron nuestras relaciones con Brasil?
J,M,S.: Loque sucedió en junio fue una querella entre las dos partes de un matrimonio que tiene que mantenerse si queremos darle algún sentido positivo a la política cafetera internacional. Ahora hemos retornado a la realidad o sea, a un total entendimiento. Y es múy importante para bien de toda la comunidad cafetera que estas buenas relaciones se conserven.
S.: ¿Qué papel jugaron los consumidores en la negociación?
J.M.S.: Estuvieron en todo momento muy constructivos y con deseos de llegar a un acuerdo. Tal vez la crisis económica internacional y la precaria situación financiera de los países productores de materia prima convenció de que ahora más que nunca es necesario mantener el acuerdo internacional del café. Al fin y al cabo es el producto básico más importante en el comercio internacional, después del petróleo, y una importante fuente de ingreso para más de 40 países. No haber tenido convenio le habría costado a los países productores de café no menos de 4 mil millones de dólares.
S.: En el frente interno colombiano ¿qué consecuencia tiene ese pacto?
J.M.S.: Si se cumple el objetivo de precios, si la cuota colombiana de ocho millones y medio de sacos no sufre recortes y si logramos colocar entre 700 y 900 mil sacos en los mercados no miembros del convenio, el país tendrá recursos apenas suficientes para comprar la cosecha, que se estima en trece millones y medio de sacos. Es decir queda despejado el frente cafetero, aunque no sin hacer grandes sacrificios. Por ejemplo, si se cumplen las cifras que acabo de mencionar y el país consume internamente 1.6 miliones de sacos, todavía tendremos que retener más de dos millones de sacos al año. Este es un esfuerzo muy costoso que nos obliga a ser muy precavidos, pues cualquier imprevisto en materia de volúmenes y precio pondrá en dificultades financieras al Fondo Internacional del Café.
S.: Mucha gente dice que para Colombia sería mejor no tener convenio. ¿Usted qué opina?
J.M.S.: Esos son juicios de valores. La experiencia nos ha demostrado que nos va mejor con convenio. Hoy hay una sobreproducción en el mundo y unos excedentes de más de 50 millones de sacos. El café en los mercados no sujetos a cuotas se está vendiendo con descuentos hasta del 50 por ciento o más, lo que nos da un buen indicio de cuál sería el precio en el mercado mundial si no hay cuota. Con la cuota asignada a Colombia y un precio promedio de US$ 1.35 el país puede contar con reintegros anuales del orden de los mil 450 millones de dólares. Para obtener ese mismo volumen de ingresos, con el café a 60 centavos, se necesitaría exportar más de 18 millones de sacos. Colombia no tiene las condiciones físicas para exportar más de 13 a 14 millones y eso si no tenemos ningún contratiempo en materia de transporte y puertos. Por otro lado, no debemos olvidar que, por ejemplo, en Indonesia, el precio interno al producto es de 35 centavos de dólar la libra y muy posiblemente resistirían precios más bajos. Lo mismo sucede en varios países africanos. A esos niveles de preciós, el argumento de las calidades pierde todo sentido.
S.: ¿Qué opina de las últimas medidas del gobierno sobre el precio interno del café y el impuesto en valores?
J.M.S.: Me parece muy justo con los cafeteros. Sin embargo, no hay que olvidar si este aumento de precio le cuesta al Fondo Nacional del Café haciendo cuentas alegres, alrededor dé 8 mil millones de pesos, en un momento en que su situación financiera no es la mejor del mundo. Otro tanto sucedecon la disminución del ad valorem y la correspondiente disminución de los ingresos de la cuenta especial de cambios. No sé cómo el gobierno va a remplazar esta pérdida de ingresos. Pero repito, las medidas son justas con los productos de café.
Juan Manuel Santos Calderón, delegado permanente de Colombia ante la Organización Internacional del Café, participó activamente er la negociación del Pacto Mundial de Cuota que terminó la semena pesada.
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