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Opinión

  • | 2004/06/13 00:00

    Colombiano

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"¿Quién habrá en este país que no sea un borracho, glotón, adúltero, fornicador, ladrón, homicida, secuestrador y, en fin, todas esas cosas que sabemos pero que callamos hipócritamente?" (Mike Forero Nogués, El Espectador, 06/04/96).

// 2. "La clase alta siempre ha querido ser como los ingleses, la clase intelectual como los franceses, la clase media como los norteamericanos y la clase popular como los mejicanos" (R.H. Moreno Durán citado por El Espectador, 26/05/96).

// 3. "Los colombianos somos como fósforos: con igual brusquedad se enciende y se apaga entre nosotros la llama de un entusiasmo" (Plinio Apuleyo Mendoza, Semana, 20/11/96).

// 4. "Los colombianos somos todavía, como los chibchas, una cultura andina que tiene dos mares para separarse del resto del mundo" (Antonio Panesso, El Espectador, 01/09/99).

// 5. "En Colombia no quedan sino dos clases de personas: las pesimistas y las desinformadas" (Hernando Gómez Buendía, El Colombiano, 17/09/99).

// 6. "Colombianos somos good people, you sabes. Costeños are alegres and siempre happys, pastusos are intelligens, paisas are trabajadores and simpaticous, santadereanos comen the best of the country, llaneros are sencillos and good papas, chocoanos are black con almas white, cundiboyacenses love buena life" (Samuel Arango M., El Colombiano, 07/10/99).

// 7. "Somos malos perdedores" (Juan Pablo Montoya, El Espectador, 16/11/99).

// 8. "Somos los seres más vulnerables del planeta, y en calidad de tales vivimos a la defensiva. Somos huevitos tibios, volanos al leve viento, sensibilidades superfrágiles, nos desbaratamos frente a la mínima ofensa. Nadie nos puede torcer la boca, porque inmediatamente desenfundamos" (Arturo Guerrero, El Colombiano, 19/11/99).

// 9. "Un extranjero que conocía bien el país por razones de negocios me decía en una ocasión: en Colombia hay buenos ingenieros, buenos abogados, buenos médicos, lo que falta son buenos ciudadanos" (Gustavo de Roux Guerrero, El Espectador, 08/12/99).

// 10. "De transgresión en transgresión, de violación en violación, los colombianos somos unos ciudadanos díscolos y desobedientes de todo aquello que podría poner un poco de orden civilizado en nuestras relaciones sociales" (Óscar Collazos, El Tiempo, 13/01/00).

// 11. "El personaje de un cuento de Borges dice que ser colombiano es 'un acto de fe'. Un acto gratuito de fe no recompensada" (Antonio Caballero, Semana, 24/01/00).

// 12. "Ser colombiano, más que un filosófico modo de pertenecer al odio, que sería, a su vez, una manera de ser parte de la historia, es hacer parte de la lástima" (Reinaldo Spitaletta, El Colombiano, 29/01/00).

// 13. "Qué vértigo ser colombiano. Montados en una montaña rusa siempre, subimos y bajamos raudos. Queda un vacío aquí, en el estómago, y una sensación de impotencia que pesa" (Héctor Rincón, La Hoja, 01/02/00).

// 14. "Los materiales de los que estamos construidos los colombianos no están descubiertos todos aún. Sabemos que hay un atroz componente de ambición, lo sabemos. Y estamos hechos de aguante y de permisividad también. Somos laxos, oportunistas y creo que hasta fantoches. Dejamos en un cruce de caminos la vía de la austeridad y nos dio por el nuevorriquismo. También a veces se nos sale la ilusión y nos matriculamos en la esperanza, como ocurrió la semana pasada con ese péndulo de emociones distintas que fue el torneo de fútbol en Brasil. Nos habíamos vuelto a descubrir humildes y trabajadores colectivos de un triunfo apabullante ante Chile, pero nos soltamos la moña de la sobriedad y creímos que ya éramos argentinos o alemanes. Nos montamos así en la cresta del triunfalismo y empezamos a desdeñar rivales y miramos por encima del hombro al Brasil. Oyes bien: al Brasil, y para qué recontar el rosario de goles que no nos caben ni en la portería ni en la cabeza. Y entonces seguimos siendo colombianos: quienes santificaban al técnico, piden que le corten la cabeza. Y quienes se merecieron la masacre, han acudido a ese colombianismo que a todo le aplicamos: que hay que seguir para adelante, que lo que nos pasó es historia. Una manera de no aprender de las lecciones y de echarle tierra a la desgracia sin sacar conclusiones, sin averiguar autores, como en el caso de los crímenes. Que no nos miren los médicos sino los siquiatras a ver si nos detectan todos los materiales de los que estamos hechos. También de indolencia somos" (Héctor Rincón, La Hoja, 01/02/00)

// 15. "Cada colombiano, hombre o mujer es un director técnico en potencia, lo que de por sí le da fundamentos, acertados o no, para opinar, reclamar, gozar, delirar o desquiciarse" (El Nuevo Día, 03/02/00).

// 16. "Ebrios de celebración en los triunfos; dopados de lamentación en las derrotas" (Óscar Collazos, El Tiempo, 03/02/00).

// 17. "Nos identifica un comportamiento de impulsos. Al momento. Lo que sentimos en el instante es lo que manifestamos. No hay un mínimo de espera, no hay tiempo para 'cocinar' emociones o para decantar acontecimientos, no. Cual niño de brazos, si tenemos hambre gritamos, si algo nos molesta hacemos la pataleta, si una situación nos gusta entonces le damos permiso a la alegría para que nos invade, o si nos llevan la contraria 'prendemos' el vecindario. Al instante. Inmediatamente demostramos lo que sentimos. Si lo que quiere en términos más simbólicos y agresivos, también en el momento en que el niño quiere defecar, lo hace, no hay espera. ¡Igual al comportamiento colombiano! Defecamos cuando nos da la gana y encima de quien nos da la gana. Pero claro también amamos 'instantáneamente' al primero o a la primera que aparecen en el panorama. Nuestros amores y nuestros odios no tienen historia, viven al día. Endiosamos y amamos, ensalzamos y hundimos, es posible que pasemos del infierno a la gloria y viceversa con una frescura pasmosa, como si lo uno y lo otro no tuvieran un tejido interior que se espera, debe integrar y unificar. Entonces el día de un triunfo este país es la 'berraquera'. Pero si llega una derrota, somos peor que gusanos (...) Hoy amamos y tres segundos después odiamos, porque el afecto de hace tres minutos desapareció para dar permiso a una rabia inusitada. Al instante, sin nada de reflexión, ni de análisis porque se pierden las proporciones de los acontecimientos para ser inmediatistas. Un negocio se coloca, pero si al instante no produce resultados, se cierra porque es un fracaso: se esperaba mágicamente que diera rentabilidad al día siguiente. Por eso no nos debemos sorprender que hoy tenemos 'héroes' y mañana ellos mismos son 'ratas', rufianes aprovechados. Hoy ensalzamos santas, mañana pueden ser prostitutas. Hoy existen líderes mañana se convierten en vivos. Nadie en la cultura de este país tiene derecho a equivocarse, a cometer un error, a ser humano. Como vivimos 'al instante' se espera entonces que 'al instante' la persona valga o se hunda de acuerdo a su comportamiento del momento. Pero lo peor es que creo que esta cultura inmediatista se fragua en la educación, en el aula de clase, en los procesos de formación. Odiamos la historia -aun la propia- y no queremos tejer el hilo de los acontecimientos para que nos den un sentido" (Gloria H., El País, 04/02/00).

// 18. "Hoy por hoy somos un pueblo maldito por la humanidad, porque nadie entiende nuestra sinrazón y nos hemos convertido en lugar de vergüenza para la civilización del tercer milenio" (Ignacio Restrepo A., La Patria, 06/04/00).

// 19. "Sofocleto dice que los colombianos nos dividimos en dos grandes grupos: los cacaos, que son cuatro, y los ca..os, que somos todos los demás" (Juan José Saavedra, El Tiempo, 14/06/00).

// 20. "El colombiano es fértil en ideas, imaginativo, inteligente. Halla difícil convertir esas facultades en acción. Volátil e inconstante, su falta de persistencia lo induce a abandonar empeños a mitad de camino. Cuando llega a la cabeza de organismos oficiales, no se detiene a estudiar lo que venía haciendo su antecesor. Infatuado por el cargo se agiganta su autoestima, inculpando de sus fracasos a subalternos convertidos en chivos expiatorios de su impreparación" (Álvaro Valencia Tovar, El País, 24/06/00).

// 21. "Hoy día, ser colombiano puede ser una suma de 'paz bio-lenta' y política 'fraudu-lenta', fútbol y humor, tamal y hamburguesas, marcas de importación y telenovelas de exportación, bonanza petrolera y pobreza duradera, vallenato-rap-rock criollo o la inventiva de Patarroyo" (Luis Liévano, El Espectador, 25/06/00).

// 22. "La consigna grabada en nuestros genes es entorpecer, dificultar, impedir, demorar, retrasar, estorbar y obstruir. Cada uno de nosotros es un cloncito de talanquera, una molécula de peaje, un proyecto de retén; un embrión de zancadilla" (Mauricio Pombo, El Tiempo, 10/08/00).

// 23. "Que los colombianos somos agresivos en ámbitos reducidos y pasivos en comunidad es una verdad de a puño. En pequeños grupos vociferamos, manoteamos y opinamos sobre lo divino y lo humano y siempre tenemos la razón y los conocimientos para pontificar. Pero cuando nos toca salir a defender masivamente los intereses generales entramos de inmediato en extraño mutismo y desaparece como por encanto la poca solidaridad que aún queda en los espíritus. Tantos golpes nos han hecho insensibles, duros, individualistas. Hoy prima la ley de 'sálvese quien pueda', que se extiende a gobierno, gobernantes en lo político y en lo económico, guerrilleros y autodefensas" (Ricardo Eastman de la Cuesta, El Nuevo Día, 15/08/00).

// 24. "Es de una educación exquisita y obsequiosa; se cultivan con él relaciones fáciles y amenas, hasta el momento en que uno comete la debilidad de prestarle dinero o algún servicio, porque entonces se declara enemigo para no sentirse con la obligación de pagar. Nada denota en sus ideas o en sus sentimientos una noble y adecuada organización; no tiene ningún respeto por sí mismo. Acostumbra inventar o desnaturalizar los hechos con una facilidad y un desenfado que no es difícil concebir; humilde y sumiso en la adversidad como indolente en la prosperidad, carece de honradez en sus relaciones comerciales y procura engañarse constante y recíprocamente manteniendo las apariencias de la más cordial amistad. Todo aquí es individual; nadie piensa en la comunidad; no existe el menor espíritu público ni el deseo de ver la patria próspera, si ello implica el sacrificio más insignificante" (Barón Gros en carta escrita desde Bogotá en 1842, citado por Semana, 04/09/00).

// 25. "Los colombianos somos divisionistas y no multiplicadores" (Héctor Rincón, Cambio, 11/09/00).

// 26. "Patriotas sin patria, somos sin embargo nostálgicos, sentimentales y hasta lacrimosos en la evocación de la patria. La 'cuchilla de afeitar' de las Hermanitas Calle y Aterciopelados nos divierte porque la terquedad de la venganza es superior a la generosidad del perdón. El sicario le reza a la virgen, el político corrupto canta loas a la democracia. Ironía folclórica: la música de los Andes sigue evocando un campo idílico, arcaico, ignorando que el campo se volvió hace tiempo una geografía de horrores. Nuestro chiste más frecuente consiste en pensar con el deseo, como el bambuco o la guabina con su versión del paraíso amoroso. Los que no nos vamos, quienes nos quedamos, somos sedentarios que esperamos el cumplimiento de un deseo. El derrumbe sigue, la rumba continúa, como las paradojas" (Óscar Collazos, El Tiempo, 23/11/00).

// 27. "Nosotros somos la nueva versión de Apocalypse Now. ¡Y sin Brando!" (Fernando Garavito, El Espectador, 14/10/01).

// 28. "Un colombiano es un ser que ha nacido en uno de los mejores países del mundo, que tiene a su disposición todos los climas, la mayor biodiversidad, dos océanos, tres cordilleras, minas de carbón, oro, hierro, níquel y toda clase de recursos naturales. No obstante esto, es un hombre sencillo, humilde, inteligente, recursivo, generoso, en algunos casos multiétnicos y multicultural. Un individuo integralmente bueno" (Luis Fernando Velásquez Caicedo, El País, 14/10/01).

// 29. "El colombiano es una criatura sin sustancia histórica real" (Víctor Paz Otero, 01/20/02).

// 30. "Los colombianos somos tan solo una familia parca y desavenida, entre dos mares y tres cordilleras y el mismo cielo azul, avergonzado, una buena familia de gente buena en el fondo, aunque siempre dada a las alharacas y que siempre se está matando con una dedicación espantosa. Hijos del mismo cura alegre y de la misma esclava agradecida. Además, hechos al escondido, con vergüenza, como dijo el filósofo antioqueño" (Eduardo Escobar, 13/01/04, El Tiempo).
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