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Opinión

  • | 2013/10/19 00:00

    Homenaje a la moza del Bolillo

    En medio de tanto desastre la selección clasifica y todo se debe a esta Pola de hoy.

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Rindamos un sentido homenaje a ese ser humano discreto y reservado gracias al cual obtuvimos la clasificación al Mundial: a esa persona reacia ante los medios, pero eficiente a la hora de dar resultados, que se ganó el corazón de toda Colombia. Rindamos un homenaje, pues, a la moza del Bolillo Gómez: 

La dama que, en el bar el Bembé, donde la selección inició su ruta mundialista, disparó la cadena de acontecimientos que permitieron el feliz nombramiento de José Pékerman como DT de Colombia luego de que el estratega paisa, en fecha ya patria, recordara sus épocas de futbolista y le pegara de nuevo a la pecosa. 

Es un triunfo de todos. Del aguardiente, en primera medida. Del indigente que cuidaba carros e intervino en la pelea. De los comensales que denunciaron la escena. Pero, sobre todo, es un triunfo de ella: de esta prócer moderna que se sacrificó en silencio, y le regaló al país una porción de alegría en momentos en que ser colombiano cada vez es más deprimente. 

Recapitulemos los últimos sucesos: un popular expresidente llama a su movimiento con su apellido: lo bautiza Uribe Centro Democrático. Ni siquiera Centro Democrático –u Oftalmológico, o Psiquiátrico– Uribe, que sonaría mejor. No. 

Sin respeto alguno por la sintaxis, el movimiento anticipa lo que sucederá cuando retomen el poder y rebauticen todo por decreto –institutos, pueblos, entidades– con el apellido de su líder por delante: Uribe Carimagua; Uribe Notaría de Barranca; Uribe Zona Franca de Occidente. El barrio Uribe Uribe, incluso, se llamará Uribe Uribe Uribe Barrio. No cabrá en el letrero de las busetas. 

Sigo. El presidente nombra dos ministros medianamente morenos y resuelve decir que son cuotas afrodescendientes, con lo cual no solo ofendió a la digna comunidad afro, que no se siente representada por ninguno, sino que tiene quejándose en el teléfono Falcon al de Justicia, que lleva toda una vida tratando de ingresar al Gun Club como para que ahora sus socios lo llamen el Negro Gómez.

Sigo. El gobierno de Perú designa como embajador en Colombia al señor Néstor Popolizio ante el silencio cómplice de la canciller Holguín: ¿es ese un gesto de amistad? ¿Hay un mensaje velado? ¿Dónde presentará credenciales? ¿En el laboratorio Gómez Vesga? 

Sigo. La Policía persigue a un concejal de Chía, y el concejal resulta tan vergonzoso como las dos patrullas destartaladas que tratan de agarrarlo. La máxima velocidad que alcanzan es de 10 kilómetros por hora. Algunos agentes se suman a  la intensa persecución en dos minitaxis de los denominados ‘zapaticos’ casi al tanteo, porque los dados de peluche del retrovisor les impiden ver. La surrealista caravana irrumpe, lenta y horrible, en una paralizada guarnición militar; y el concejal aduce, posteriormente, que se encontraba en chanclas, por lo cual no encontró prudente bajarse del carro.

Podría seguir eternamente: el fiscal y la contralora se demandan entre sí; policías que cuidan al gobernador de La Guajira reciben a golpes a los agentes del CTI que van a detenerlo; agarran a Sor Teresa Gómez en el Chocho, una vereda del Valle, y los tabloides costeños se deleitan jugando con los titulares. 

Pero, en medio de este cúmulo de desastres, la selección clasifica al Mundial, y al fin tenemos un respiro. Y todo se debe a ella: a la única heroína que deberíamos legalizar; a esta Pola de hoy gracias a la cual el presidente Santos, en su única obra de gobierno memorable, presionó a la Federación de fútbol para importar un DT extranjero. 

Hagámosle un homenaje por todo lo alto: no como la fiesta que ofreció el abogado Abelardo de la Espriella con motivo del bautizo de su hijo Salvador, así llamado en honor a Uribe. Era un monumento a la sencillez, como se ve puede ver en Kienyke. Para ingresar había que mostrar una factura de “Hasban, diseño de sonrisa”. Había tarima, cuatro shows musicales, 300 invitados, farándula, políticos y hasta la mesa de Blu Radio, que por fortuna no transmitió en vivo:

- Néstor, perdóneme que le diga, pero esto no es un volován de pollo.

- Claro que sí, Paloma, ¿o usted qué dice, Felipe?

- Yo me aguanto los cisnes de hielo, pero qué cosa tan loba que es el blazer blanco…

Nuestra dama merece mucho más: merece recibir la Cruz de Boyacá de manos del gobierno; la Cruz de Gólgota de manos de Leonel; ser ‘mujer Cafam’, ser ‘mujer Fucsia’, ser ‘mejor cola TvyNovelas’. Y protagonizar un acto de desagravio en el salón rojo del hotel Tequendama que la catapulte de una vez a la política.

Me ofrezco a organizarlo: en el evento lanzaremos el Pékerman Centro Democrático y exigiremos que, para repetir la exitosa fórmula de la selección, el próximo presidente de Colombia sea extranjero. Proclamaremos a Pékerman como candidato único. Anunciaremos a James Rodríguez como ministro de Agricultura, dado que, durante las eliminatorias, se parecía al TLC: se tragó todo el campo él solito. 

Refrendaremos al ministro Gómez, pero como cuota del Gun. Nacionalizaremos a Popolizio. Y pediremos que esta mujer, anónima como cualquier precandidato uribista, encabece una lista al Senado. Su primera misión como congresista será invitar al Bembé a su colega José Obdulio. Pueden ir en un taxi zapatico. 
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