Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/09/22 00:00

Comedia de enredo

Ningún ‘‘falso positivo’’, por estrambótico que sea, puede competir en inanidad con esta revelación supeditada al futuro condicionado

Comedia de enredo

El episodio tragicómico más reciente consiste en que el doctor Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz, denuncia "un supuesto plan de atentado de las Farc en eventual zona de despeje".

Explica en detalle el doctor Restrepo que un presunto miliciano de la organización armada, que por lo visto se entregó voluntariamente a las autoridades, reveló de manera espontánea que a él y a otros compañeros "se les había asignado la tarea de prepararse" para asesinar al presidente Álvaro Uribe. ¿Dónde? En una "eventual zona de despeje". ¿Cuándo? "Cuando el presidente Uribe llegara con su comitiva" a dicha zona. ¿Cómo? Mediante "el uso masivo de explosivos con rampas, con plataformas, con minas antitransporte". Explica el Comisionado que "al Presidente, por supuesto, le preocupó conocer de manera tan directa cuál era la pretensión de las Farc". En vista de lo cual no habrá ni zona, ni despeje.

Como todos sabemos, las Farc cometen a diario las más tremendas atrocidades en todo el país. Asesinan, secuestran, extorsionan, chantajean, incendian pueblos, emboscan patrullas del Ejército, siembran minas quiebrapatas, reclutan niños a la fuerza. Acaban de darse el lujo de sórdida crueldad de dilatar durante meses la entrega de la información "humanitaria" que permitiera recuperar los cadáveres tiroteados de once diputados que ellas mismas masacraron a mansalva al cabo de cinco años de cautiverio. ¿Y el alto comisionado doctor Restrepo no encuentra para endilgarles nada más serio que un supuesto plan sobre un presunto atentado revelado confidencialmente por un presunto miembro de una supuesta milicia para ser cometido en el caso hipotético de una futura visita presidencial (con comitiva acompañante) a una presunta, supuesta, eventual y por lo demás veinte veces negada posible zona de despeje? Ningún "falso positivo", por estrambótico que sea, ni siquiera un frustrado falso positivo como el tardíamente descubierto con años de retraso sobre el presunto atentado en la Plaza de Toros contra el senador Vargas Lleras (y quince mil personas más), puede competir en inanidad con esta revelación supeditada al futuro condicional. No la hacen seria ni siquiera esas alusiones enigmáticas a unas asombrosas rampas, a unas misteriosas plataformas, a unas desconocidas "minas antitransporte". Probablemente no la creería ni alguien tan ingenuo como el ex primer ministro inglés Tony Blair, que se tragó entera la del presidente Bush sobre las "armas de destrucción masiva" del hoy difunto Saddam Hussein.

Lo que pasa es que el presidente Uribe y su gobierno se dieron cuenta, con retraso, de que había sido una mala avivatada (un falso positivo, digamos) la idea de mezclar al presidente de Venezuela Hugo Chávez en el tema del intercambio humanitario. Creyeron que así demostrarían que quienes lo rechazan son las Farc; pero, por cuenta de la incontrolable locuacidad de Chávez, lo que consiguieron fue darles a las Farc mayor protagonismo diplomático, mediático, y en fin de cuenta político, que el que habían tenido jamás. El Presidente de Venezuela, el de Ecuador, el de Francia, el de Senegal, se dirigen a ellas respetuosa y hasta afectuosamente, para que los inviten a las selvas del Caguán a entrevistarse con su jefe Tirofijo. Su portavoz Raúl Reyes se dispone a entrar y salir del palacio presidencial de Miraflores en Caracas -y al del Elíseo en París, y al del Vaticano en Roma- como Pedro por su casa. Sus presos extraditados a los Estados Unidos, Sonia y Trinidad, se dignan recibir en sus respectivas cárceles a una senadora de la República que les solicita audiencia. Los nombres y las caras de todos ellos aparecen a diario en todos los noticieros de televisión. Y en cambio Uribe ha perdido por completo la iniciativa, hasta el punto de que el ministro francés de Asuntos Exteriores declara perplejo que "no sabemos (el gobierno de Francia) si Uribe está a favor de la gestión de Chávez o no".

La intervención del Alto Comisionado refleja a su vez el desconcierto del gobierno de Uribe: no sabe en qué consiste exactamente la gestión de Chávez; y aunque sospecha que no está a favor, no puede decirlo claramente, puesto que él mismo la pidió.

Una ayuda inesperada para el Comisionado de Paz, que muestra que la nueva popularidad de las Farc también tiene sus límites, es otra noticia que registra la prensa. Han sido llamadas a juicio siete personas acusadas de apoyar a las Farc con venta de camisetas a través de Internet. Se las acusa de violar el artículo 114-b del Código Penal.

Pero se trata del Código Penal de Dinamarca. Y el juicio se celebra en Copenhague. De modo que eso tampoco es serio.

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