Lunes, 1 de septiembre de 2014

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| 2013/03/14 00:00

Comunicación para el desarrollo y el caso Hollman Morris

por Mónica Herrera Irurita

Nuestra sociedad necesita comunicadores líderes, humanos, personas que se involucren y participen con la gente para desarrollar cambios sociales profundos.

Es fundamental tener en cuenta que el principal objetivo de un comunicador debería ser el de mediar para poder actuar en función de las personas y su bienestar. 


Si hay una noticia buena esta semana es que la Procuraduría haya absuelto a Hollman Morris. Me alegra por él y por las personas que creemos en una televisión más incluyente y participativa. Pues no se puede negar que le ha dado una vuelta a la televisión pública y ha hecho de ésta una herramienta clave para el desarrollo, lo que bien podríamos llamar “Comunicación para el Desarrollo”. 


De este modo, el caso podría ayudarnos a reflexionar acerca de la responsabilidad social que tienen las personas que se encuentran detrás de los medios de comunicación. En esencia, su rol o papel en la sociedad debería ser el de intervenir o generar procesos que favorezcan el desarrollo social. Generando así, dinámicas en las cuales se cuente el mayor número de cabezas, exista una verdadera democracia y las personas junto a sus necesidades sean tomadas en cuenta. Elementos, que creo, a los que ha apostado Morris; inclusión y participación. 


De esta manera, como lo menciona el texto ‘Colectivo de comunicación de los Montes de María’, los espacios de comunicación deben ser entendidos como ese lugar de encuentro que tiende lazos entre las personas y que permite que se fortalezcan, a través de un descubrimiento de sí mismas que les da el poder ‘contar’, ‘narrar’, ‘expresar’, ‘mostrar’ su mundo individual y colectivo. Ese lugar, donde el comienzo hacia el cambio social es posible. Espacios donde la cultura, el arte, la música son herramientas que permiten dinamizar y trasformar las realidades sociales. 


Soy comunicadora, valoro y quiero mi profesión, por eso creo que el verdadero profesional de la comunicación no es aquel que piensa sólo en su bienestar y reconocimiento. El “comunicador real” tiene muy claro la palabra colectivo, sabe que la verdadera riqueza de un país está en su gente y que su función primordial es trabajar con ésta y para ésta.


Nuestra sociedad necesita de comunicadores líderes, humanos, que se involucren y participen con la sociedad. Personas que generen cambios en pro del desarrollo social; de mente amplia, tolerantes, dispuestas a escuchar y establecer diálogos horizontales. Por esto, creo que Morris es un profesional ‘con pantalones’, que no se deja presionar, consciente que para generar cambios se necesita de procesos y que todo proceso toma su tiempo. Un comunicador consciente de que no existe producto sin gestión, y que la gestión no es exitosa si no se involucra a la comunidad.


De este modo, entiendo la comunicación para el desarrollo como ese campo o disciplina en la cual el principal objetivo son las personas y sus realidades sociales. Donde es fundamental fomentar procesos de diálogo, reconocimiento y participación, y ¿no es esto acaso lo que ha logrado Morris?


No pretendo con este escrito mostrarme como una defensora o seguidora de lo que Hollman hace, pero sí quiero dejar presente que existen personas que apuestan por otro tipo de televisión, desde una noción mucho más humana y colectiva. Donde una cultura de paz y los Derechos Humanos son fomentados, desde la comunicación para el desarrollo.

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