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Opinión

  • | 2011/08/19 00:00

    Con Chávez todo… Sin Chávez nada (Segunda parte)

    Los rumores sobre la salud del Presidente venezolano continúan y sus breves ausencias motivadas por las fases de la quimioterapia van construyendo poco a poco una nueva relación con su pueblo.

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Los rumores sobre la salud del Presidente venezolano continúan y sus breves ausencias motivadas por las fases de la quimioterapia van construyendo poco a poco una nueva relación con su pueblo. Chávez ha logrado convertir su enfermedad en una herramienta mediática: los mensajes de saludo al amanecer, en su cuenta de Twitter: @chavezcandanga; las esporádicas, pero misteriosamente breves, salidas en televisión; el nombre de su nueva columna: Notas de retaguardia, y todo un entramado de acciones y omisiones lo han convertido en una especie de Presidente omnipresente, que no está pero está al tanto de todo.

Continuando con los escenarios políticos en Venezuela ante la recuperación, convalecencia o desaparición de mandatario venezolano y lo que ello significaría para el sistema político. Es necesario abordar el segundo escenario: la convalecencia, de los tres el más probable. Pero la convalecencia tiene dos posibilidades: la del gobernante convaleciente o el gobernante en la sombra.

La primera posibilidad, la revelación de un gobernante convaleciente que a pesar de sus dolencias y dificultades de salud sigue al frente del gobierno, da un nuevo aire al marchitado chavismo que se reinventa nuevamente adquiriendo un rostro humano y comprensivo pero no por ello débil. Un mensaje que invita a los fieles seguidores a rodear al Presidente y acompañarlo en el difícil trance, pero que a la vez busca recapturar a los desencantados mostrando la enfermedad como un contratiempo similar a los que pasa la nación pero que con disciplina y cuidados pueden ser superados, porque sí Chávez puede derrotar al cáncer puede derrotar cualquier cosa.

La limitaciones que impone la enfermedad al ejercicio de gobierno poco a poco demandan un presidente más multimediático y menos televisivo. Un presidente que interpela los pronunciamientos y declaraciones de sus subalternos en tiempo real, vendiendo una imagen más reflexiva. Un Presidente que dice menos pero escucha más, como producto de una especie de revelación por la dolencia médica.

La otra posibilidad es la configuración de un gobernante en la sombra, menos probable que la anterior pero no del todo descartable y menos en el mediano plazo. Los venezolanos, para bien o para mal, deben a los personalismos la configuración de su nación, un país con un acento de izquierda, con un tono verde oliva y que se siente llamado a ocupar un lugar en el desarrollo de Sudamérica, características que Chávez ha utilizado en favor de su proyecto político.

Esos personalismos históricos como los de José Antonio Páez, José Tadeo y José Gregorio Monagas, Antonio Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez, Marcos Pérez Jiménez, y por el lado democrático, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez, no en pocas ocasiones facultaron el poder nominal en otros mientras el poder real respondía a la misma mano. Con la cimentación democrática la posibilidad de ejercer el poder veladamente disminuyo, no es lo mismo el control que ejerció Páez en Soublette y el partido “Conservador” al despuntar la República, que el consejo que brindó don Rómulo Betancourt a su partido, Acción Democrática, durante el período Puntofijista o Democrático.

Sin embargo, la relación de Chávez con su pueblo, los cambios en el sistema político y la consolidación de un Estado absoluto han erigido al mandatario venezolano en el eje de la vida pública venezolana, un hombre que incluso renunciado al ejercicio formal del poder jugaría un papel protagónico en el destino político de Venezuela, un hombre que por su enfermedad hoy está dispuesto a delegar. No es descabellado pensar que Chávez esté dispuesto a dar un fingido paso al costado y permitir el ascenso de un segundón que ejerza nominalmente la presidencia y atienda la filigrana del gobierno, mientras él dirige desde la sombra los grandes asuntos.

De cara al futuro próximo, las elecciones presidenciales de 2012, cabe anotar que Chávez estará en primera línea a pesar de su convalecencia. Sin embargo, habrá que hacerle seguimiento a los protagonismos alternos durante la campaña electoral porque de ahí puede surgir el nombre del segundón que Chávez pueda usar sí su situación médica lo requiere.

*Politólogo. Joven Investigador del Observatorio de Venezuela de las Facultades de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario. Presidente de la Fundación Surcontinente.
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