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Opinión

  • | 2013/11/13 00:00

    Con fotomultas no hay paraíso

    Digamos no a las cámaras caza-infractores y reivindiquemos nuestro constitucional derecho a hacer lo que nos da la gana.

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¿Qué fue de esa bella época en la que nos volábamos los semáforos en rojo, nos parqueábamos en los andenes y jugábamos a ser Juan Pablo Montoya en la Avenida Circunvalar sin que nadie nos sancionara? Entonces sí que esto era un paraíso. Ahora no. Todo ha cambiado por culpa de un dictador que nos persigue con sus cámaras como si fuéramos delincuentes. Caleños, digamos no a las cámaras caza-infractores, tiremos a la basura las multas de tránsito de la última semana y reivindiquemos nuestro constitucional derecho a seguir haciendo lo que nos da la gana.

A quienes leyendo estas líneas piensen “que maravilla, cuanta energía reivindicativa, dan ganas de sumarse a ese movimiento transformador”, cabe invitarlos a que se pongan serios, ya es hora de asumir la responsabilidad que nos corresponde como ciudadanos. Antes de apoyar que el ala más radical de los infractores –cuyo grupo élite está integrado por conductores de moto, auto, taxi y buseta por igual- salga a agitar pancartas y gritar en coro “infractores unidos jamás serán vencidos”, deberíamos plantearnos la siguiente pregunta: ¿Realmente los efectos de la implementación del sistema de fotomultas han sido tan contraproducentes?

En Cali, la implementación del sistema de cámaras caza-infractores tuvo en sus inicios apenas un manojo de defensores pero sí miles de detractores. Hoy en día, los resultados hablan por sí mismos. Al parecer, multas de 294 mil pesos por pisar la cebra y 589 mil pesos por pasarse un semáforo en rojo, han sido un buen ‘estímulo’ para que los caleños vuelvan a respetar las normas de tránsito. Según datos de la Secretaría de Tránsito Municipal, en el año 2012 la reducción de la accidentalidad fue del 36% en las 18 intersecciones que contaban con el sistema de fotomultas, lo que implica que entre 4 y 8 accidentes fatales y entre 191 y 201 colisiones con heridos dejaron de ocurrir. Aún más, según datos del Centro de Diagnóstico Automotor del Valle, el número de infracciones registradas por las cámaras entre marzo y octubre de este año 2013 disminuyó en un 42% con respecto al mismo periodo del año anterior en las zonas monitoreadas. Un dato interesante teniendo en cuenta que de 2012 a 2013 se duplicó el número de cámaras. Las reducciones más considerables se observan en la infracción de semáforo en rojo, la cual se redujo en 90 %; pisar la cebra, con reducción de un 70 %; otras como exceso de velocidad bajaron un 32 %. Consulte la lista completa de ‘estímulos’ a los que se puede hacer merecedor (ver listado).

Es fundamental que parte del recaudo se siga invirtiendo en señalización y demarcación vial. No falta a la verdad el señor que cuenta que, de manera injusta, en alguna ocasión le cayó una fotomulta por poner las ruedas delanteras de su automóvil sobre un paso de cebra que era casi invisible, de la vieja pintura ya sólo quedaba el recuerdo. Hay quien dice que algunas señales de límites de velocidad están escondidas tras arbustos para que nos tomen por sorpresa después de una curva y tengamos que pagar la multa. Otra señora cuenta que casi se vuelve loca el día que en la vía encontró que en un solo punto había dos contradictorias señales de límite de velocidad, una de 60 km/h al lado de otra de 30 km/h. ¿Es posible ir a 60 km/h sin sobrepasar los 30 km/h?, preguntaba la señora desconcertada. Ni idea, parece que se tratara de uno de esos misterios cuánticos que la ciencia un día se encargará de explicar.

En todo caso, estos testimonios concuerdan perfectamente con una reivindicación muy válida que ciudadanos y formadores de opinión expertos en temas de ciudad como el Arquitecto Benjamín Barney y el Economista Guillermo Ulloa han venido haciendo en medios impresos locales: los ciudadanos merecemos, como mínimo, una adecuada señalización y una actualización de la red semafórica.

Así, no hay duda de que es más difícil ser cívico cuando uno se topa con semejantes ejemplos de incoherencia en la ciudad, pero es un tema de fácil solución en el corto plazo si la Administración Local se lo sigue tomando en serio. En general, los ciudadanos han mostrado una creciente aceptación de la medida, el autocontrol social parece un buen indicador. Ante la frase indignada de “el colmo, otra vez me pusieron una fotomulta” cada vez más le aparecen respuestas del tipo “use la inteligencia vial”. Esto gracias al positivo efecto de valiosas campañas educativas de difusión masiva y de alto impacto como las gestadas por el Fondo de Prevención Vial.

Aun así, todavía queda un buen grupo de indignados con las fotomultas que esgrime el argumento tipo comodín, ese que sirve para casi todos los temas cuando ya no tenemos más que decir: “Eso se lo han inventado con el único fin de que los políticos tengan de donde robar”. Querido amigo infractor, hay buenas noticias. Como pocas veces en la historia de esta ciudad, usted tiene en sus manos la solución mágica para que eso no sea así, prepárese que aquí le va (deletreado para mejor comprensión): Res-pe-te-las-nor-mas-de-trán-si-to. Si las respeta no habrá infracción, multa ni pago de esta. Así de sencillo. Use la inteligencia vial, lo demás son sólo excusas.

* Consultor e investigador en movilidad y urbanismo. PhD (c) en Estudios Urbanos, Universidad de Cambridge. Twitter: @cargonza6

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