Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2006/11/04 00:00

¿Con quién se acuesta usted?

"De riqueza y santidad, la mitad de la mitad", se dice. También se podría decir del sexo en los hombres, la mitad, y en las mujeres, el doble

¿Con quién se acuesta usted?

Amigos míos, hace ya muchos años, tantos que hasta la cuenta se me perdió, cuando yo no vivía en el mismo mundo que el resto de los mortales, una muchacha me preguntó: "¿Te quieres acostar conmigo?". Si todavía no he olvidado esa frase, después de tanto tiempo, es porque casi siempre a los hombres nos toca proponer para que las mujeres dispongan, y no al revés. Claro que en general los hombres hacemos esa pregunta de una manera menos directa, y la disfrazamos con otras ("¿quieres subir un rato?" "¿Te gustaría ver las fotos que tomé en San Agustín?" "¿Me dejas que te muerda aquí?"), las cuales reciben respuestas de sí o no, mucho más elaboradas que el sí y el no: "Odio subir escaleras y me da claustrofobia el ascensor", "me encanta la cultura precolombina", o "a mi marido no le gusta mucho que llegue con morados en el cuello".

No voy a contar recuerdos de la juventud. A lo que voy es a otra cosa: según el interesante estudio que acaba de publicar la revista Lancet sobre el comportamiento sexual de hombres y mujeres en 59 países del mundo (Colombia entre ellos), los hombres se acuestan más que las mujeres. Es eso lo que me ha dejado perplejo, incrédulo, pues las cuentas no me dan. Saquemos a los gays. Si los hombres se acuestan con mujeres, ¿cómo es posible que los hombres se acuesten más que las mujeres? Es imposible, pues -salvo opinión mejor formada- si las cosas fueran así, las sumas no darían, debido a una constatación aritmética elemental.

El número total de coitos entre hombres y mujeres tiene que ser idéntico en hombres y en mujeres. Cuando un hombre declara que ha hecho el amor 70 veces con alguien del sexo opuesto en el último año, tiene que haber una mujer que hizo el amor esas mismas 70 veces, o dos que lo hicieron 35, o tres mujeres, con una 20 con otra 38 y con otra 12, o cualquier otra combinación. Si el hombre es un enfermo de donjuanismo, con 70 distintas, sólo una vez con cada una. Pero la suma de 70, siempre, tiene que cuadrar, no puede ser que los hombres declaren 70 en total y las mujeres 10.

Si la humanidad, por ejemplo, fueran solamente Adán y Eva, y Adán le confiesa a Dios que en el último mes se acostó 30 veces con una mujer, y Eva afirma que se acostó apenas siete veces con un hombre, uno de los dos está mintiendo. O los dos. Lo más probable es que ella se esté haciendo la muy pura y él el muy macho, por lo que la una rebaja lo que el otro exagera. Si uno cae en la ingenuidad de creerle a la gente lo que dice y oye las conversaciones de machos en el bar, los hombres no paran un instante de tirar. Y si oye lo que dicen las mujeres en general, las monjas de clausura, comparadas con ellas, se acuestan más. La revista Lancet trata de explicarlo así: los hombres tienen "a tendency to over-report" y las mujeres la tendencia contraria: "to under-report". Los hombres se sobreestiman y las mujeres se callan.

Ahora, también es posible que estemos ante una masa inmensa de mujeres castas cuyo promedio se daña por el oficio de la prostitución. Es obvio que una mujer que se haya acostado con 1.356 hombres distintos el último año, arrastrará el promedio femenino hacia arriba. Pero yo no creo que la prostitución explique las cosas. Me parece que las cosas se explican por lo que ya dije, porque los hombres hacen alarde de conquista y las mujeres alarde de castidad.

Los hombres son horribles, los hombres son unos perros, los hombres son promiscuos sin piedad… todas esas cosas se dicen de mis congéneres. Y no digo que no sea así. Pero la verdad es que esos hombres promiscuos se acuestan con mujeres de carne y hueso, no con muñecas de goma. Lo curioso es que cada vez que un hombre se va a casar va y le pregunta a su mujer por sus experiencias sexuales, ella confiesa una, a lo sumo dos o tres. Los hombres, en cambio, hablan como si hubieran tenido más parejas que el orangután alfa de la manada. "De riqueza y santidad, la mitad de la mitad", se dice. También se podría decir: de sexo en los hombres, la mitad, y en las mujeres, el doble.

Con lo que vuelvo al principio. Según la revista Lancet, en los países más atrasados (o donde la vigilancia sobre la actividad sexual es más rígida) las mujeres tienden a ocultar con más cuidado sus aventuras de cama. Estas, en casi todas partes, se castigan con sangre (simbólica o real). En Francia, que no es un país atrasado, las mujeres declaran haber tenido casi la misma cantidad de sexo que los hombres; mucho más que las mujeres colombianas. Las francesas se acercan más a la verdad, aunque todavía no dicen toda la verdad. Como un signo de atraso cultural, las mujeres colombianas se cuidan muchísimo más. Pero ya hay aquí, desde mi lejana juventud, mujeres que se atreven a proponer sin miedo. Qué alivio para los hombres ser liberados a veces de la iniciativa. Es un consuelo que el país haya cambiado y siga cambiando, siquiera en este sentido. Menos mal.

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