Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 1993/10/25 00:00

    Con razón o sin ella

    ¿ Cómo juzgará la historia a Gaviria si no logra entregarle la antorcha del poder al liberalismo ?

COMPARTIR

NO SE DE DONDE, O A QUE HORAS, ha comenzado a hacer carrera la tesis de que el presidente Gaviria puede preferir que Andrés Pastrana le gane las elecciones a Ernesto Samper. Pero la verdad es que eso se está diciendo, con razon o sin ella.
A Gaviria con Andrés lo une, como dicen ahora, una química buena, mientras que con Ernesto la química es mala. El Presidente tiene con el primero identidad ideológica, comparten posturas de centroderecha, cultivan el neoliberalismo y son amigos personales. En cambio, entre Gaviria y Samper las coincidencias son más partidistas que otra cosa. Me atrevería a decir, incluso, que aunque sostienen unas cordiales relaciones, no se caen bien. Al punto de que mantienen mutuamente una gran susceptiblidad, que salió a flote la semana pasada. Al presidente Gaviria le cayeron "gordísimos" los reproches de Samper al Gobierno en una entrevista publicada por la revista Credencial, porque en Palacio se opinó que se había referido "con saña" a los errores del Gobierno. Pero los samperistas también estaban sentidos. Opinaban que la forma tan acomedida e interesada como el Presidente estuvo presente en el Foro de Industriales de Cartagena, organizado por el Ministro de Desarrollo, quien no sólo es pastranista sino el cerebro gris que protege a Andrés, era un gesto demasiado generoso de Gavira para con el pastranismo. A finales de la semana pasada ambos bandos se reprocharon mutuamente en una reunión organizada para tal propósito. Las relaciones son hoy nuevamente cordiales, pero la química continúa inalterable.
Para completar, los dos ministros pastranistas son favoritos del régimen, ambos con programas bandera del gavirismo, ambos estrellas. En cambio los dos ministros samperistas han corrido con menos suerte. El de Obras ha resultado "paquete", y el de Agricultura, un hombre respetado en el seno del Gobierno, tiene una de esas misiones imposibles, como es la de hacer un buen ministerio en el campo minado de la agricultura. Ni Supermán.
Yo diría que para el presidente Gaviria, la alternativa consiste en que mientras Andrés Pastrana le garantiza más claramente la continuidad de su programa, es Ernesto Samper quien le ofrece la continuidad de su partido.
Esta opción le representa a Gaviria, sin embargo, un grave riesgo: si no lograra entregarle la antorcha a un liberal, esa, más que los logros de su Gobierno, sería su medida en la historia. De manera que, si las tentaciones ideológicas realmente lo acercaran, a titulo de discusión, a Andrés, las realidades políticas lo alinderan del lado de Ernesto, quiéralo o no.
Por lo menos así lo prueban las distintas formas como Gavira ha contado con Samper a lo largo de los últimos años de su carrera política. En 1990 le abrio el camino para que Ernesto jugara un papel muy importante en su campaña presidencial. Luego le dio el ministerio perfecto, el de Desarrollo, para que limpiara su imagen de populista con los empresarios. Y estando de Ministro, hasta le permitió discrepar publicamente de las directrices económicas de su Gobierno. Después lo dejó renunciar del ministerio, no en paquete, con los demás ministros, sino solo, para que se notara la diferencia. Posteriormente le dio la embajada que quería, en España, aunque para eso tuviera que meterse en camisa de once varas, sacando de ella a William Jaramillo. Gaviria también le ha respetado a Samper su cuota en el Gobierno, y hasta le echó una manita, con su reciente directiva presidencial, para que Carlos Lemos se acogiera a la consulta liberal.
Pero qufmica es química, y también le ha hecho sus "marranaditas". Cuando Samper pudo aspirar a la Designatura, Gavira apoyó a Luis Fernando Jaramillo, y lo nombro además Canciller, para que no hubiera dudas. Pero la más clara de todas es la candidatura de Humberto de la Calle, que tiene que haber sido cocinada en Palacio, inspirada de alguna manera por Gaviria y dirigida, eso no tiene dudas, a minar las posibilidades de Samper.
Hay incluso quienes sostienen que su futuro político, después del 94, es más claro si gana Andrés que si gana Ernesto. Samper quedaría desaparecido con una derrrota mientras Gaviria se consolidaría, indefectiblemente, como jefe único del liberalismo, con lo que la puerta quedaría abierta para futuras candidaturas de su predilección, como la de De la Calle, Rafel Pardo o, incluso, la propia Ana Milena. Mientras que si gana Ernesto, le tocará compartir las glorias del liberalismo con quien sin duda alguna será un rival generacional de la misma talla e igualmente ambicioso.
Por eso la pregunta es tan válida, y tan difícil de responder: ¿De qué lado está Gaviria? ¿Gaviria de qué lado está?
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1844

PORTADA

Francisco superstar

La esperada visita del papa a Colombia tiene tres dimensiones: una religiosa, una política y otra social. ¿Qué puede esperarse de la peregrinación del sumo pontífice?