Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/09/13 00:00

Con toda franqueza

Suponiendo que sea cierto que Uribe no va a buscar la reelección inmediata, ¿quién se prestará a ser su marioneta durante cuatro años?

Con toda franqueza

El miércoles por la tarde el presidente Uribe reveló que venía "madurando en su mente" la idea de hacerse reelegir en 2014 y no en 2010, y que así pensaba confiárselo esa misma noche a su computador. Pero -sorpresa- resulta que dos horas antes un lagarto uribista había radicado en el Congreso el proyecto de ley de reelección de Uribe por referendo para 2010, respaldado por millones de firmas.

El cual, por ser iniciativa popular, es de estudio obligatorio, urgente y prioritario, y no puede ser retirado, como ofreció Uribe incurriendo en su habitual abuso de poder, "por voluntad del Presidente de la República pensando en los intereses superiores de la patria".

A los millones de firmantes Uribe les pidió comprensión, naturalmente en nombre del futuro de la Patria, por darles así la espalda. A los que financiaron la recolección de firmas con cerca de dos mil millones de pesos no los mencionó. Según el lagarto en cuestión, dar sus nombres podría poner en peligro su seguridad. Pero ¿qué pasará con su plata, que figura bajo el rótulo de "otros créditos"? Pues si no hay reelección, no hay tampoco reposición por número de votos. ¿Les piensan poner conejo, como a Yidis? ¿Les pagaron ya en especie, con notarías como a Teodolindo o con puestos diplomáticos como a Sabas? ¿Y por qué sí publicaron los nombres de una minoría de entre ellos, unos ochenta, que aportaron 300 millones, sin preocuparse por su seguridad? Muy importantes han de ser los que siguen sin identificar: deben de ser de los que entran a la Casa de Nariño por el sótano.

Pero no nos perdamos en los detalles. Son tantos los detalles inexplicados o inexplicables de las cosas de este gobierno, que distraen de lo esencial. (A lo mejor de eso se trata).

Dijo Uribe, eso sí, "para hablar con toda franqueza", que para que se cumpla su ofrecimiento de renunciar a la segunda reelección inmediata "aplican restricciones", como en la letra menuda de los contratos culebreros. Hay una "cláusula de contingencia" que consiste en que el Congreso reforme una vez más un articulito de la Constitución para permitir la reelección de Uribe en 2014. De manera que no es que se retire, sino que se queda hasta 2018: un período obligado por el referendo popular, y otro garantizado por la cláusula de contingencia. Y, de paso, amenazó con disolver el Congreso si no le aprueba, además, sus reformas para amansar la justicia y blindar la impunidad política: "Me parece muy grave que alegue impedimentos para no tramitar las reformas" un Congreso "que de pronto estaba madurito para que el país lo revocara y que por respeto a las instituciones hemos procurado consolidarlo". (Mientras más se repantiga en el poder, menos respeta Uribe la institución de la sintaxis). Con lo cual los congresistas que todavía no están presos por narcoparamilitarismo y delitos conexos se echan a temblar: por sus curules, por sus pensiones, por sus auxilios, por sus negocios. Aprobarán lo que Uribe les mande.

Aseguró Uribe, sin embargo, que los intereses supremos de la Patria no dependen de que él en persona se perpetúe en el poder, sino de que se perpetúen sus ideas: la Seguridad Democrática, la Confianza Inversionista y la Cohesión Social. Pero ¿cómo saber si los futuros líderes han "interiorizado" esas tres cosas sagradas, si ninguna de las tres existe fuera de la retórica presidencial? La cacareada Seguridad Democrática sigue atiborrando los semáforos de desplazados del campo: de "migrantes", como los llama el uribismo a un ritmo de veinte mil al mes. La Confianza Inversionista consiste en que las empresas quebradas y saqueadas por los empresarios de la Patria son limpiadas de cargas laborales y pensionales por los asesores uribistas y vendidas al capital extranjero con garantía de reexportación ilimitada de los beneficios. ¿No fue acaso Julio Mario Santo Domingo el primero que, agradecido por no haber pagado ningún impuesto por la venta colosal de Bavaria, propuso la segunda reelección de Uribe? Y en cuanto a la Cohesión Social, nunca había estado tan agriamente dividido y polarizado el país: entre pobres y ricos, entre uribistas y antiuribistas, entre gobierno y oposición, entre las instituciones enfrentadas; y nunca había estado tampoco el sistema tan minado por la corrupción ligada al narcotráfico: el Parlamento, la Fiscalía, los altos Tribunales, el gobierno, las Fuerzas Armadas. Más apropiado sería hablar de Disolución Social.

Pero bueno: suponiendo, en gracia de discusión, que esta vez sí una promesa de Uribe corresponda a la verdad; suponiendo que sea cierto que no va a buscar la reelección para el período 10-14, ¿quién se prestará a ser su marioneta durante esos cuatro años? ¿Ese muñeco de ventrílocuo que es, digamos, Medvédev para Putin en Rusia? Aquí no existe la figura de Primer Ministro. Pero Uribe podría presentarse como candidato a vicepresidente para garantizar así con su popularidad la elección de su compañero de fórmula como presidente, y acumular a continuación, por ejemplo, los cargos de ministro de Defensa, del Interior, de Justicia, y alguno más: tal como ahora. ¿Quién está dispuesto a ser el Joaquín Balaguer del Rafael Leonidas Trujillo local? Oh, muchos. La mejor sería, sin duda, doña Lina de Uribe: pero tal vez resultaría demasiado rebelde. O si no, cualquiera: este, y este, y aquel, y aquella, y esa otra, y hasta los que están presos. Uribistas serviles hay de sobra.

Aunque yo, si fuera Uribe, no confiaría mucho en la lealtad de esos posibles suplentes transitorios. Precisamente porque son uribistas. No es gente de fiar.
 

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