Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2004/01/19 00:00

    Conexión y conciencia

    La rutina de ir al trabajo, volver a casa para comer, ver televisión e irse a dormir parece ser un esquema habitual y sano para muchos aparentemente saludables y sin enfermedades diagnosticadas. Sin embargo, es muy probable sentir la falta de energía, sueño, falta de concentración y poca claridad mental. Ana María Muriel, profesional en finanzas y relaciones internacionales y experta en yoga, explica cómo esta práctica milenaria se está convirtiendo en la solución más efectiva para contrarrestar

COMPARTIR

En un país como Colombia, ejemplo de país en vías de desarrollo, que apuesta sus mejores esfuerzos económicos para salir del conflicto de guerra, de pobreza y de caos sociopolítico, es paradójico ver cómo estos sentimientos nacionales deben aprender a convivir con el sentimiento individualista en donde cada cual debe sacar adelante su vida, aparentemente tan propia, tan separada y tan aislada del resto. Rigurosas metas en la vida de cada uno que deben dar la talla a las cada vez más altas exigencias de estatus social, retos profesionales, plenitud y felicidad. Mientras tanto, el tiempo sigue marcando su ritmo con los años, los meses, los días y los minutos que van pasando de manera imperceptible y normalmente atiborrados de tensiones, estrés y el afán de encajar a toda costa en esta sociedad del siglo 21. Es así como de repente nos encontramos tratando de sobrevivir entre el entorno social y nuestro propio camino de vida, entre las noticias de guerra y los retos profesionales, entre la pobreza y la necesidad de encontrar un espacio de equilibrio en nuestra propia vida. Es un reto el vivir este mundo complejo y entender nuestra propia vida, una paradoja entre eso que está allá afuera exigiendo y todo lo que ya existe en nuestro universo personal. Si a esto le sumamos el que estamos realmente inconscientes a esa vida que pasa, acostumbrados a no saber vivir intensamente, a dejar que las rutinas abracen el tiempo, nos limitamos a sobreaguar cada momento sin despertar a la vida, sin verdaderamente conectarnos ni con nosotros mismos ni mucho menos con este mundo que nos rodea. Conexión con nuestro vivir - Conciencia de vida ¿Cuántas veces nos cuestionamos el cómo estamos viviendo nuestra vida, qué tanto reflexionamos pausadamente sobre las decisiones que tomamos, qué tanto intentamos ser mejores personas, cuántas veces realmente nos proponemos dar lo mejor de nosotros al mundo.? Ese ser conscientes de lo que hacemos con nuestro presente, el cómo estamos viviendo cada instante, el observar los pensamientos que habitan e inspiran nuestra mente o las elecciones que nos enrutan a un destino diario, son maneras que van despertándonos a la vida para dejar por fin ese estado somnoliento que es el que finalmente nos aleja e individualiza, es el que nos hace olvidar el sentido pleno de vivir, de sentir y actuar en beneficio de otros, de realmente tener conciencia social, es decir, despertarnos a estar relacionados de forma mutua, de compartir y de intercambiar, de conectarnos con nuestro país, con nuestro entorno, con nuestra gente, con nuestra familia, con nosotros mismos, con nuestra vida, con nuestra mente, corazón y cuerpo. Conexión con el cuerpo- Conciencia Corporal Aunque vivimos con nuestro cuerpo, es posible que aún no lo conozcamos: no saber cómo usarlo, no saber cómo disfrutarlo a fondo, no saber cómo explorarlo. Y esta falta de conciencia corporal se traduce en convertirnos en prisioneros de ese cuerpo en el que habitamos y que nos acompaña a diario. Es un cuerpo que se va convirtiendo en dueño de los dolores, de la rigidez de los músculos, de la falta de energía, de la apatía e inercia. Ese único vehículo se va oxidando lentamente y no nos permite desarrollar nuestro mejor potencial, pensar con nitidez, desempeñar cualquier labor que requiera óptima concentración, la solución estratégica a problemas o el tener ideas brillantes, pues inclusive todos estos factores o inclusive la manera de relacionarnos con el mundo, todo esto y mucho más, depende en gran medida del manejo y cuidado que le damos a nuestro cuerpo. No en vano los grandes maestros de la India predicaban cómo un cuerpo saludable y vital conduce a la claridad de la mente y de la conciencia y cómo es inevitable que un cuerpo enfermo y oxidado cause insensibilidad y confusión emocional. No en vano se predicaba la importancia de trabajar el cuerpo para despertar el potencial intelectual, la creatividad, la concentración y los sentidos. Conexión a medias- Conciencia adormecida ¿Hoy, vivimos sólo a medias? Sí. La rutina de ir al trabajo, volver a casa para comer, ver televisión e irse a dormir, parece ser un esquema habitual y sano para muchos. Sin embargo, aparentemente saludables y sin enfermedades diagnosticadas, es muy probable sentir la falta de energía, sueño, falta de concentración y poca claridad mental. Se vive así sabiendo que al final estará la tecnología de la medicina para reparar lo que se oxide o se enferme, como si fuera inevitable que crecer y madurar venga acompañado de enfermedad y debilidad física o mental. Depende ante todo de nosotros el decidir si escapar de esa especie de vida a medias. Conexión con nuestra vida y con el mundo - Conciencia integral Sin embargo en el mundo estamos y en él vivimos a pesar de toda la superficialidad y confusión. Lo que importa es reconocer que se pueden hacer cosas, que se puede vivir a pesar de todo, que se puede ser una mejor persona trabajando en equipo, que se puede ser sano, que es posible tener energía ilimitada y vivir a plenitud, que se puede trabajar aún mejor y se puede ser una mejor persona tanto a nivel físico, mental y espiritual. La vida es plenitud. Es movimiento. Es vitalidad. Es sentir. Es sensaciones. Es salud. Vivimos plenamente cuando nos permitimos explorar nuestro cuerpo a sentir libremente, a moverlo, a llevarlo más allá de los aparentes límites, cuando exploramos la mente, la felicidad y el dolor, cuando vivimos en conciencia y nos damos la oportunidad de explorar a fondo el alcance de nuestros talentos. Es por esto que hoy en día la práctica milenaria del yoga se convierte en una forma óptima de explorar ese perfecto balance entre el sentir, pensar y actuar. Es una herramienta a través de la cual se consigue vivir más conscientes, más presentes, más abiertos a la vida plena y sobre todo, más conectados no solo con el ser interior sino con el mundo. Con el yoga se beneficia no solamente el cuerpo, la mente y el corazón, sino que sutilmente se contagia el entorno, el modo de actuar, de pensar, de relacionarse, de sentir más cerca al vecino y así va mostrando su evidencia sutil que realmente estamos todos conectados. El yoga físico se puede convertir en una meditación en la acción. Concentrándose en la ejecución y permanencia de las posiciones o posturas y la respiración, cuerpo y mente se comunican sutilmente y tienden a armonizarse, y luego, armonizar todo nuestro diario vivir. Ante el montón de rigidez acumulada en nuestro cuerpo con el paso de los años, lo único importante que se requiere inicialmente es tener el coraje de conectarse con el propio cuerpo, ponerse cara a cara delante de toda esta tensión, y ser capaz de sentirse, acercarse lo más posible a sí mismo. No se necesita conseguir posturas perfectamente acabadas para practicar yoga. Sólo se necesita querer sentirse, sentir sin juicios, observando todas las tensiones, descubriendo la capacidad del dejarse estirar, dejarse llevar, dejarse mover, descubrir los sentimientos, la fuerza interior, descubrir la capacidad de enfrentarse al dolor y del poder relajarse también en los momentos de tensión. Las tensiones físicas deben estimular a la práctica y no por el contrario frenarla, cada milímetro ganado al estiramiento en un cuerpo congestionado, contraído, tenso y rígido por los años y malas costumbres, es un milímetro mágico que marca la diferencia abismal entre hacer yoga y no hacerlo. Ese centímetro es una gran victoria no tanto física, como mental, pues es la mente la que condiciona el cuerpo a la rigidez y la tensión. La práctica integral de yoga conduce incluso a mejorar y aliviar pacientes que sufren enfermedades complejas como la artritis, insomnio, jaquecas, depresión, desórdenes alimenticios, alcoholismo, drogadicción, ayuda en las terapias contra el cáncer, problemas del corazón, problemas pulmonares crónicos, entre muchos otros, ya que ayuda a aliviar la mente y la confusión emocional producida por las enfermedades. Óptimo equilibrio entre el cuerpo, el espíritu y el corazón Explorando con el yoga se logra ese óptimo equilibrio entre mundo interior y exterior, es una manera ideal para explorarse a sí mismo y conectarse al mundo con mayor confianza y apertura. La práctica de yoga nos permite comprender nuestra propia esencia y nos permite desarrollar nuestros mejores talentos, nos da salud y vitalidad para progresar y para por fin poder sentir ese mundo no tan lejano, ni tan separado ni tan fuera de nuestro alcance. Conexión con el mundo: Conexión con Colombia: Conexión con nuestra vida. *Profesional en finanzas y relaciones internacionales y experta en yoga
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1861

PORTADA

Prieto en la mira

La imputación de cargos al exgerente de la campaña de Santos sorprendió. Pero esta no tiene que ver con el escándalo de Odebrecht ni con la financiación de las campañas. ¿Por qué?