Sábado, 20 de septiembre de 2014

| 2012/12/15 00:00

'Coordinol'

por José Manuel Acevedo M.

Es que poner a cohabitar 11 altísimos consejeros (¡con altísimos egos!) y 15 ministros más, exige una gran capacidad de coordinación que no se ve ni se siente.

“Para la anemia, hierro. Para la descoordinación, coordinol”, decía María Elvira Samper en RCN Radio la semana pasada. El esquivo remedio no se consigue en las farmacias de turno ni en la botica de la abuela. Lo llevan consigo los auténticos líderes y lo comparten con su equipo en los momentos en que más se necesita.

El ‘coordinol’ del que habla María Elvira es el que requiere con urgencia este Gobierno, especialmente para curarse por dentro; en las entrañas de su gabinete y su equipo de más alto nivel, que es donde, paradójicamente, existe mayor descoordinación.

Si hay un mal estructural que ha marcado a esta administración en el año que termina es la ausencia de coordinación y comunicación eficientes. Santos y su equipo pueden estar haciendo más de lo que la gente percibe, pero los funcionarios no han sabido dárselo a conocer a los colombianos. El mensaje llega mal, o simplemente no llega, y el presidente sigue dejándose imponer la agenda por sus enemigos. Lo dijo Lucho Garzón, quien también denunció otro síntoma de la falta de coordinación en el alto Gobierno: las relaciones presidente-consejeros-ministros, que no están ni remotamente reguladas.

Y es que poner a cohabitar 11 altísimos consejeros (¡con altísimos egos!) y 15 ministros más, exige una gran capacidad de coordinación que no se ve ni se siente.

El ‘coordinol’ se necesita también para enderezar la relación entre el Gobierno central y las regiones. La cumbre de gobernadores realizada en Popayán esta semana evidenció el corto circuito que existe entre la Nación y los departamentos. Quedó claro que unos eran los proyectos que estaban marchando con los exministros de Hacienda, Transporte y Salud y otros –muy otros– los que ahora abanderan los nuevos jefes de estas tres carteras, que, vale decir, poco se hablan entre ellos, lo que resulta muy grave.

Para la muestra, la ley que confiere poder de veto al Ejecutivo frente a los proyectos que propongan los departamentos con sus regalías. ¿Hubo coordinación entre el ministro de Hacienda y el del Interior en el momento del trámite de esta ley que hoy tiene rebotados a los gobernadores del país? ¡No lo creo!

Otro caso que demuestra la necesidad de ‘coordinol’: Alejandro Gaviria, ministro de Salud, se ha quedado solo advirtiéndoles a sus colegas la crisis que se viene en el sistema si no se toman medidas de fondo. Nadie lo oye y el presidente se niega a dar golpes en la mesa para llamar la atención y unificar criterios. La palabra sinergia parece no estar en el diccionario de los gobernantes de turno.

Y una pregunta adicional que surgió en aquel encuentro de mandatarios regionales: ¿A quién obedece el consejero para las regiones, Álex Char? ¿Al presidente Santos o a Germán Vargas Lleras? ¿Mucho contacto con los alcaldes y poco o ninguno con gobernadores? ¡Coordinol, señores del Gobierno! ¡Pídanle al niño Dios unas buenas dosis de Coordinol!

Twitter @JoseMAcevedo

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