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Opinión

  • | 2007/11/10 00:00

    Cristina Kirchner

    Gabriela Perdomo analiza la elección de la primera mujer por voto popular que llega a la presidencia de la República Argentina

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El domingo 28 de octubre se eligió por voto popular a una mujer presidenta en Suramérica por segunda vez en la historia. Cristina Kirchner, esposa del actual presidente argentino, Néstor Kirchner, ganó los comicios con el 45 por ciento de los votos. La primera había sido Michelle Bachelet, en Chile, a comienzos del año pasado.

La llegada de la primera dama argentina a la Casa Rosada es un excelente punto de partida para entender la importancia de Argentina y su historia política reciente en nuestra región.

Los cuatro años de Kirchner en el poder se caracterizaron por la recuperación económica después de la debacle de 2001 y un viro hacia la izquierda en materia de política social. Desde cuando Kirchner se posesionó en el cargo, en 2003, la pobreza y el desempleo disminuyeron casi a la mitad en el país, y la economía creció más de 8 por ciento cada año por cuatro años consecutivos.

La hasta ahora senadora Cristina Kirchner llega a la Presidencia en un momento difícil, en el que los logros de su esposo se pondrán a prueba. El sector financiero internacional cree que las directrices económicas de Kirchner son equivocadas e insostenibles, claro que, justo antes de la crisis de 2001, esos mismos entendidos de la economía seguían recetando el paradigma equivocado para ese país y, aunque la crisis no tuvo sólo una causa, el mismo Fondo Monetario Internacional ha reconocido que tuvo parte de la culpa por recomendar procedimientos incoherentes con la realidad argentina.

Será importante ver cómo la nueva presidenta se encarga de la economía en su gobierno. La tendencia de su esposo ha sido incrementar el gasto para programas sociales, aumentar significativamente el salario mínimo y mantener cierto control estatal sobre precios en el mercado para aliviar los gastos de los más necesitados. Aunque bajo esa premisa se puede juzgar como exitosa su política, la inflación en Argentina está disparada. El problema está creciendo y será un tema inevitable para medir el carácter de Cristina Kirchner.

Para Latinoamérica será imperativo seguirle a la pista a la presidenta. La crisis económica argentina abrió la puerta para que otros gobiernos en la región criticaran las medidas recomendadas por el FMI y otros organismos económicos como el Banco Mundial. En Venezuela, Brasil, Bolivia y muchos otros países ha sido altamente popular la medida de endilgarle la culpa de los males económicos de la nación al FMI. Argentina es el país que más lejos ha llegado sin la ayuda del FMI (desde cuando rompió relaciones con el banco, en 2001). Si el experimento se desbarata en los próximos años, la desilusión será grande para muchos.

En lo político, los líderes de la región también deberán permanecer atentos a lo que trae consigo la elección de Cristina Kirchner. Según la Constitución argentina, el Presidente podía ser candidato para las elecciones de este año. Néstor declinó a favor de Cristina, lo que implica que dentro de cuatro años los dos podrán presentarse a las elecciones sin tener que cambiar una sola ley. En Venezuela, Bolivia y Colombia hay actualmente airados debates sobre las consecuencias que tendría permitirle a un presidente atornillarse en el poder. En Argentina, los Kirchner tienen todo a su favor para convertirse en una verdadera dinastía si así lo buscan.

Por otra parte, Argentina es importante también porque pertenece al grupo de países de centro-izquierda del Cono Sur. Junto con Chile, Brasil y Uruguay, el gobierno de los Kirchner podrá seguir influyendo en la izquierda latinoamericana desde la Casa Rosada. Hasta la fecha, el presidente Kirchner se ha debatido entre dos aspectos de la izquierda suramericana: el que representan Luis Inácio Lula da Silva en Brasil y Bachelet en Chile, por un lado, y el que encabeza Hugo Chávez en Venezuela. Durante el mandato de Cristina Kirchner, es posible que ese péndulo se mueva más hacia la social-democracia de Brasil, Chile y Uruguay, que hacia el mesianismo socialista de Chávez, del que están algo intoxicados Ecuador y Bolivia. Eso, claro, todavía está por verse.

*Periodista e investigadora asociada para el centro de estudios de opinión pública Angus Reid Global Monitor (www.angus-reid.com)
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