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Opinión

  • | 2000/08/14 00:00

    Cuestión de lógica

    Las Farc tienen razón. Los halcones también. Y es porque ambos están equivocados

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El silogismo es impecable:
La zona de distensión se creó para el diálogo
Pero las Farc tienen niños secuestrados en la zona
Luego el diálogo debe suspenderse hasta que entreguen los niños.

Aunque usted no se llame Harold ni se apellide Uribe ni Castaño, es muy probable que comparta este argumento. Y a lo mejor aciertan. Usted y el señor Harold. Pero yo, pobrecito, me confundo, porque oí a Raúl Reyes y su respuesta también suena impecable.

Retener niños no es política de las Farc
La verificación no se pactó sino para los acuerdos
Luego nos limitaremos a una investigación interna.


Y con semejante dolor de cabeza, opté por desempolvar mis viejos textos de lógica, desde el padre Farías hasta Nagel y Quine. Tras sortear el embrollo de cuantificadores, funciones proposicionales y modus tollens, aquí les va la primicia de mis hallazgos:

—La premisa mayor del silogismo Harold es correcta: según la Ley 418 de 1997, el Presidente puede decretar una zona de distensión sólo para “facilitar el diálogo, la desmovilización o reinserción del grupo armado”. Pero resulta que la Constitución y otra pila de leyes dicen que el secuestro es un delito y que las autoridades existen para impedirlo. Resulta que la guerrilla vive de violar las leyes y que las Farc llevan 40 años de secuestrar o ‘retener’ personas, no apenas en el Caguán, sino en todo el territorio. Y así, resulta que Harold pretende que Marulanda deje de hacer lo que hacía cuando estaba el Ejército para estorbarle, ahora que no tiene al Ejército para estorbarle.

—La premisa menor puede ser cierta, pero no cuenta. Yo sí creo que ‘Tirofijo’ tiene niños secuestrados en el Caguán. Pero igual podría tenerlos en Ciudad Bolívar, en Cereté o a la vuelta de la esquina. Y viceversa: de pronto algún ‘bandido’ se refugió en el Caguán, de pronto las Farc no alcanzan a cuidar 42.000 kilómetros de selva, de pronto es otro torpedo de ’Grannobles’ al proceso de paz, de pronto algún servicio de contrainteligencia fabricó las llamadas desde Mesetas. Vaya usted a saber (¿o ya olvidó el collar bomba?).

—Así que la conclusión de Harold no se desprende de las premisas de Harold. Pero Harold es Harold y a Harold no le importan las premisas sino la conclusión. Tan sólo que al romper el diálogo tendríamos que estar en condiciones de ganar la guerra. No lo estamos. Y que romper el diálogo no hará que reaparezcan los niños secuestrados.

—La premisa mayor de Reyes es una “anfibología”, como dicen los lógicos (yo le diría “babosada”, si no fuera por la onda del lenguaje no hiriente). Eso de que “retener menores no es política de las Farc” contiene una rabulada por palabra. La “retención” que la guerrilla admite practicar es un secuestro mondo y descarado, porque la cárcel por deudas ya no existe y porque falta el detalle del debido proceso. No secuestrar “menores” significa sí secuestrar “mayores”. Y lo de “no es política” es un desmonte por las orejas, es el Diablo haciendo hostias, la guerrilla valida del argumento que más detesta de los generales.

—La premisa menor también es cierta, pero tampoco cuenta. Cierto que los mecanismos de “verificación y acompañamiento” se refieren a los puntos de la agenda que vayan siendo negociados. Pero aquí no se trata de negociar, precisamente porque la retención de menores (a diferencia, digamos, de la reforma agraria o la inversión extranjera), “no es política” de las Farc sino un hecho “condenado” por sus voceros. ¿Qué mal habría en aceptar que la Cruz Roja o la Interpol ayuden a rescatar los niños y a capturar los ‘bandidos’?

—De suerte que la conclusión de Reyes es un mon-sequitur (para que vean que hice la tarea). El chiste de una investigación es que sea creíble. Y una ‘investigación interna’ de las Farc será de todo, menos creíble. A no ser que a Marulanda se le prenda el bombillo y le dé por hacernos un catorce: ¿Qué tal echarle mano a un par de traqueticos, vestirlos de ‘bandidos’ y anunciarle a un país embelesado que las Farc ‘rescataron’ a los niños?

Y es porque De Morgan, el padre de la lógica simbólica, demostró un teorema bellísimo. Se llama la ‘paradoja de la implicación material’ y dice que de una premisa falsa se puede concluir cualquier cosa.
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