Jueves, 2 de octubre de 2014

| 2013/04/27 00:00

Cuidado, infieles, están rodeados…

¿Es posible que un amante infiel se salga con la suya en la era de las nuevas tecnologías? ¿Está usted preparado para la infidelidad 2.0? La tecnología, un arma de doble filo. Bienvenidos al paraíso de los infieles prontamente descubiertos.

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Un negocio construido sobre corazones destrozados es lo que ha hecho millonario a un grupo de empresarios que han tenido la “astuta” idea de abrirles un espacio confidencial a los infieles en la red. Con lemas como: “La vida es corta: ten una aventura”, “Rompe con tu rutina y haz algo atrevido” o “Recuerda que sólo se vive una vez”, incitan la mente y el dedo índice de miles de hombres y mujeres a hacer clic y abrir la puerta del adulterio.


Se trata de la infidelidad 2.0, una tendencia que ha cogido fuerza en los últimos años y que aterradoramente se está expandiendo como epidemia en países de todas partes del mundo. Hablo de sitios web y redes sociales dirigidos especialmente a quienes deseen echarse una “canita al aire”, espacios virtuales como Ashley Madison, Gleeden, Second Love y Victoria Milan, exclusivos para infieles, en los últimos años han tenido un éxito arrollador. Ashley Madison, por ejemplo, es una de las redes sociales con mayor crecimiento después de Facebook y ya cuenta con alrededor de 16 millones de usuarios en todo el planeta.

Sin embargo, en un mundo donde cada vez queda menos espacio para la privacidad, los infieles parecen tener todo en su contra para mantener su impunidad. Con el creciente uso de las redes sociales, la omnipresencia de los teléfonos con cámaras fotográficas, grabadoras de audio y cientos de aplicaciones que dejan huella de la traición, es un riesgo casi “kamikaze” atreverse a “montar los cachos” en esta era de las nuevas tecnologías; si no, preguntémosle al campeón de golf Tiger Woods, quien quedó al descubierto por unos simples mensajes de texto que su esposa encontró en su celular. O consultémosle al exjefe de la CIA David Petraeus, quien tras 37 años de casado, le fueron descubiertos mensajes de la amante en el correo electrónico, escándalo que lo llevó a dimitir.

Y si seguimos hablando de infieles, aquí en Colombia somos los más “cachones” de Latinoamérica. Según un sondeo realizado por la firma Tendencias Digitales en 11 países de la región y a más de 13.000 personas, los colombianos ocupamos el primer lugar de la lista de “los más infieles”. El 66 por ciento de los hombres y mujeres encuestados admitieron haber engañado a su pareja al menos una vez.

Paradójicamente, con la tecnología se tienen más posibilidades de ser infiel, pero así mismo, son infinitas las oportunidades de que lo descubran. Todos estos dispositivos electrónicos que diariamente utilizamos: tabletas, teléfonos, portátiles con conexión permanente a la red, son una puerta abierta a todos nuestros secretos. 


Les menciono algunos simples ejemplos de cómo un “adúltero” puede ser pillado rápidamente a través de los medios digitales. 


Primero, es evidente que empieza a pasar más horas delante de la pantalla u oculta el teléfono. Su pareja, como no es bobo o boba, comienza a sospechar y un buen día, el infiel se despista, deja el computador abierto y es cazado.


Otros infieles también han sido tontamente descubiertos porque la víctima recibe un mensaje de texto o un correo electrónico de la pareja, que tecleó equivocadamente el nombre del destinatario.

Hay infieles que “muerden el anzuelo” al ser sorprendidos gracias a las aplicaciones móviles que permiten localizar en un mapa dónde se encuentra la persona y con quién, como Google Latitude, que permite rastrear la localización, de manera gratuita, de un computador o teléfono celular en cualquier lugar del mundo.

Para los amantes del Blackberry, existe el software Mobile Spy BlackBerry, que una vez descargado es indetectable e inmediatamente comienza a grabar varias actividades: registros de llamadas, mensajes de texto, rastreo de la ubicación del dispositivo mediante GPS, y luego, en secreto, carga todos los registros a su cuenta personal.

Aunque en muchos países es ilegal, se puede hackear un computador para descubrir una infidelidad, hay programas a la venta que son fácilmente accesibles para las parejas suspicaces, conocidos como Nannyware, creados, en principio, para vigilar el uso de internet de los menores. Este tipo de programas puede capturar una imagen o detectar ciertas palabras clave.

Una empresa que promueve el concepto de Play marketing recientemente puso a disposición de los “cyber celosos” QOQORIQO, una aplicación para teléfonos celulares que promete detectar si su pareja lo está engañando. La herramienta le permite reunir pruebas como fotos, correos y facturas de teléfono celular con sólo proveer los datos personales de su pareja.

En Estados Unidos, se ha puesto de moda últimamente el GPS tracking Key, un dispositivo que se conecta con las señales de satélites; mientras el carro se mueve, va grabando, segundo a segundo, la dirección en que se desplaza el vehículo o el objeto que lo tiene pegado. El dispositivo es muy popular entre los esposos celosos que desconfían de sus mujeres. Por 109 dólares tiene un dispositivo de espionaje que le permite saber si realmente su pareja fue al supermercado o estuvo en ese lugar que sospecha.

No olvidemos que los mismos dispositivos y navegadores de internet cuentan con sus propias opciones para conocer el registro de actividades realizadas mientras se navega en la red, acceder al historial de sitios web, redes sociales, mensajes enviados y cualquier lugar recóndito que se haya visitado en el ciberespacio.

Se podría pensar que el mejor consejo para el amante infiel es no usar las nuevas tecnologías, sin embargo, ni siquiera así van a estar a salvo. Como vemos, a estas alturas, cualquier persona, no sólo la pareja, tiene a su alcance un teléfono con cámara fotográfica, la opción de hacer un video, registrar un audio o rastrear a un individuo por sistema de geolocalización satelital. Así que lo mejor será dejar de buscar lo que no se le ha perdido, cederle el “flirting” a los solteros y tocar las puertas de la lealtad y del respeto. De lo contrario, bienvenido al infierno de los infieles prontamente descubiertos.

PD: Aléjese de Facebook, ¡es el lugar más peligroso si se quiere ser infiel!

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