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Opinión

  • | 2007/09/22 00:00

    Cunde el nerviosismo

    Imagino que el mensaje que mandó Chávez desde Manaos le debió caer gordísimo al presidente Uribe

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Confían en su Presidente. Admiran su audacia. Pero los uribistas (el 70 por ciento de los encuestados) andan muy nerviosos con el tema del encargo de Álvaro Uribe a Hugo Chávez.

Esta semana me dediqué a recoger los argumentos que tienen para explicar su nerviosismo. Examinemos los más generalizados:

* Que produce un debilitamiento del control del presidente Uribe sobre el tema de las Farc. Creen que a ello va a conducir la categoría del protagonista, Chávez, que es el jefe de Estado de un país vecino, quien además tiene ínfulas de líder continental. Por lo tanto, la significación de lo que proponga se amplifica y compromete al presidente Uribe con el riesgo de obligarlo a ir cediendo espacios en contra de su voluntad, o de hacerlo quedar como un terco insensible e implacable.

* Que limita la capacidad de maniobra de Uribe para ponerle en algún momento fin a la intermediación. Hay un principio universal que dice que uno no puede nombrar en un cargo a alguien a quien no pueda botar. O invitar a la casa a alguien a quien no pueda echar. ¿Qué sucederá el día, no muy improbable, en que Uribe se aburra del protagonismo de Chávez o considere inconveniente seguir utilizando su intermediación?

* Que cualquier desajuste en la intermediación repercutiría irremediablemente en las relaciones binacionales. Mejor dicho: que el día en el que Uribe o Chávez resuelvan cancelar la intermediación, y más aun si lo hacen con un portazo, podría terminar produciéndose otro "diferendo limítrofe" con Venezuela (¡Y sin haber resuelto el primero!).

* Que el estilo personal de Chávez es inmanejable. Forman parte de su característica su poca discreción, su falta de sordina y su alergia a los trámites reservados. La intermediación de Chávez en el tema del intercambio humanitario no será distinta a su personalidad en la vida pública: bochinchero, exhibicionista, protagonista, inclinado a hacer declaraciones en altos decibeles y a conseguir a toda costa con cualquiera de sus actos una alta publicidad. En este punto ya Chávez ha exhibido su falta de discreción dos veces en una misma semana: En Aló Presidente volvió a insistirle a Uribe en hacer su entrevista con 'Tirofijo' en el Caguán, después de que el Presidente colombiano le había dado a esa posibilidad un no rotundo. Y desde Manaos, Brasil, a través de una rueda de prensa, les envió a Uribe y a 'Tirofijo', por igual, el mensaje de que en este proceso no debe haber posiciones irreversibles. Imagino que eso a Uribe debió caerle gordísimo.

* Que ese protagonismo de Chávez tenga repercusiones políticas internas. Está comprobado que Chávez está extendiendo su liderazgo revolucionario, que tiene vocación continental, a través de los círculos bolivarianos, de los cuales ya hay varios en diversas ciudades del país. Estos podrían fortalecerse a través de la intervención que con, autorización del presidente Uribe, ha comenzado a hacer Chávez en nuestra política interna.

* Que les ha devuelto a las Farc un respiro político. Cuando el despeje del Caguán terminó siendo un fracaso, las Farc se quedaron sin interlocutores nacionales e internacionales y vieron fuertemente mermado su estatus político. El mundo los catalogó de terroristas. Ahora esos terroristas, y muy posiblemente la semana entrante, serán recibidos en tapete rojo en el Palacio de Miraflores.

Todo lo anterior puede ser cierto. Cualquiera de estas consideraciones puede llevar al traste, en el momento más inesperado, la nueva oportunidad que se abre para la liberación de nuestros secuestrados.

Pero el liderazgo es para invertirlo en ganar batallas que parecen perdidas. El poder hay que ejercerlo con audacia si lo que se desea es cambiar las cosas.

Y como dice el dicho, el que no arriesga un huevo no saca un pollo.



Entretanto… ¿No fue buenísima la respuesta del comisionado de televisión Ricardo Galán a los canales privados? Si les parece tan mal negocio, nadie los obliga a prorrogar la licencia…
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