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Opinión

  • | 2016/12/17 00:00

    Podéis ir en paz

    Ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en 2003, el entonces presidente de Colombia Álvaro Uribe dijo una frase elocuente: la paz definitiva es la mejor justicia para una nación en la cual varias generaciones no han conocido un día sin actos de terror.

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Lo que pretendía ser un milagro político del Papa quedó convertido en una pequeña lagartada. Un trámite subalterno para lograr una foto que no tiene propósito, ni significado. Una anécdota más que sólo vale para confirmar lo que ya todos saben: El ex presidente Álvaro Uribe no va a hacer nada que favorezca la consolidación del proceso de paz porque eso no le sirve a su propósito de volver al poder en 2018. Cualquier cosa que le ayude a la “paz de Santos” lo perjudica a él.

Si el proceso de paz con las FARC funciona, Colombia no necesita más a Uribe. Tan fácil como eso.

Por eso la apuesta cotidiana del uribismo ha sido el desprestigio del proceso, el menosprecio de sus logros, la divulgación de mentiras sobre sus alcances y la explotación machacona del miedo según el cual Colombia se dirige hacia el infierno castrochavista por atreverse a acabar con un conflicto de 52 años.

El propio gerente de la campaña del No, Juan Carlos Vélez Uribe, lo reconoció en una entrevista con la periodista Juliana Ramírez de La República. “Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”, dijo el doctor Vélez Uribe en esa entrevista. (Ver Larepublica1.jpg)

En la era de la postverdad, la campaña del No entendió pronto que la viralidad estaba por encima de la realidad. “Descubrimos el poder viral de las redes sociales”, señaló el gerente de campaña con orgullo. “Individualizamos el mensaje de que nos íbamos a convertir en Venezuela”. (Ver Larepublica2.jpg)

Dentro de esa lógica, lo de menos era el verdadero alcance del trato con las FARC “Unos estrategas de Panamá y Brasil nos dijeron que la estrategia  era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación. En emisoras de estratos medios y altos nos basamos en la no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de estratos bajos nos enfocamos en subsidios”. (Ver Larepublica3.jpg)

La prédica sobre la elegibilidad y la impunidad de hoy, contradice lo dicho por el mismo Uribe y por miembros de su equipo cuando en 2003 abogaban por la no imposición de penas a miembros de grupos armados promoviendo una ley de alternatividad penal para iniciar el proceso de paz con los paramilitares.

Ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el 30 de septiembre de 2003, el entonces presidente de Colombia Álvaro Uribe pronunció una frase elocuente “la paz definitiva es la mejor justicia para una nación en la cual varias generaciones no han conocido un día sin actos de terror” (Ver video ONU)

Unos días después, el 3 de octubre de 2003, el Alto Consejero de Paz Luis Carlos Restrepo le dijo a la periodista Pilar Lozano, corresponsal de El País de España, que era fundamental buscar que quienes se sometieran a un proceso de paz no fueran a la cárcel.

- ¿No acepta que al menos paguen parte de la condena?- preguntó la periodista.

-No –respondió contundentemente el doctor Restrepo- nuestra idea es que haya una alternativa a la pena de cárcel. (Ver ElPais1. Jpg)

El Alto Comisionado Restrepo explicó “Sin esto no puede haber una negociación efectiva y sólo queda la opción militar. El mundo nos pide que exploremos la salida negociada. Estos señores no van a negociar para ir a la cárcel” (VerElPais2.jpg)

El proyecto de ley que defendían en ese momento tanto el entonces Presidente como los miembros de su gobierno, quedó radicado en el Senado como “Proyecto de ley estautaria 85 de 2003”. La presentó Fernando Londoño Hoyos, Ministro del Interior y Justicia de ese momento. Está en semana.com para quien quiera leerlo completo.

La norma establecía que no habría un solo día en la cárcel para los miembros de los grupos armados que se sometieran a un proceso de paz.

El ministro Londoño señalaba en la exposición de motivos: “para que haya plena justicia tendríamos que profundizar la guerra hasta límites inconcebibles para derrotar a todos los enemigos de la democracia y llevarlos a las cárceles, o explorar fórmulas audaces que no contrapongan la paz a la justicia. Fórmulas que permitan superar un concepto estrecho de justicia que se centra en el castigo al culpable para acceder a un nuevo concepto de justicia que nos permita superar de manera efectiva el desangre y la barbarie a fin de reinstaurar plenas condiciones de convivencia”. (Ver Exposiciondemotivos.jpg)

Ahora el ex presidente Uribe argumenta que algunos paramilitares fueron a las cárceles y otros fueron extraditados. Lo que omite decir, convenientemente, es que el proyecto de ley que presentó su gobierno consagraba que no pasarían ni un día en prisión.

Una realidad que está a la vista del Papa, del mundo y de casi todos los colombianos.

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