Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/08/21 00:00

Apartamento 401

Varios militares retirados y familiares del zar figuran en la telaraña societaria con la que opera su imperio, que acertadamente ha sido llamado el cartel de la seguridad privada.

Daniel Coronell. Foto: John Calson

En un apartamento recuperado de la fortuna de los Nule terminó viviendo el hoy prófugo Zar de la Seguridad Privada Jorge Arturo Moreno Ojeda. El apartamento de 181 metros cuadrados, ubicado en el barrio Rosales de Bogotá, es una verdadera joya inmobiliaria.

De ahí escapó el martes de la semana pasada –y sin mucho afán– el señor Moreno, unas horas después de que conociera la orden de captura en su contra por fraude procesal y acuerdos restrictivos de la competencia. El sábado siguiente, unos hombres fueron en un camión a recoger las propiedades del fugitivo Zar sin que ninguna autoridad les preguntara para dónde iban.

La orden de captura contra Moreno Ojeda se produjo por cuenta de una investigación de la Superintendencia de Industria y Comercio retomada por la Fiscalía. Esa investigación mostró que el llamado Zar de la Seguridad Privada controlaba las ofertas de al menos ocho empresas de vigilancia, para ganar las licitaciones públicas de casi 150 instituciones entre las que están la propia Fiscalía, la Contraloría, Bienestar Familiar, 13 gobernaciones y 37 alcaldías.

Las maniobras del Zar son dignas de una novela policiaca. Hace unos días les conté cómo estaba reclamando la propiedad por posesión de una valiosa finca en el norte de Bogotá, cuyo dominio fue legalmente extinguido a los herederos de Gonzalo Rodríguez Gacha, alias el Mexicano.

Varios militares retirados y familiares del Zar figuran en la telaraña societaria con la que opera su imperio, que acertadamente ha sido llamado el cartel de la seguridad privada.

Entre esas compañías está una llamada Centinel de Seguridad Limitada. En el papel los dueños son Ivonne Jeannette Pataquiva Mateus y Eduardo Milanés Martínez. El Zar Moreno Ojeda ha dicho que nada tiene que ver con esta sociedad, ni con las otras.

Sin embargo, un hecho desmiente al señor Moreno Ojeda. Esa compañía –Centinel de Seguridad Limitada– es la arrendadora del apartamento de Rosales que fue propiedad de los Nule, el mismo donde vivía el Zar hasta hace unos días, cuando puso pies en polvorosa.

La Sociedad de Activos Especiales –entidad que se encarga de manejar los bienes decomisados o secuestrados judicialmente en proceso de extinción de dominio– certificó que el apartamento de Rosales había sido arrendado a Centinel de Seguridad, empresa que además no cumple con los pagos.

De acuerdo con la comunicación, A la fecha (Agosto 12 de 2016) dicho contrato de arrendamiento se encuentra incumplido, en razón a la mora en algunos cánones de arrendamiento, situación que generó la suscripción de acuerdo de pago y su entrega voluntaria para el día 30 de agosto del año en curso”.

¿Pero quién, entonces, le entregó en arriendo el apartamento de los Nule a esta compañía incumplida? Aquí viene otra sorpresa.

El apartamento fue arrendado a la compañía de vigilancia por Inversiones Gran Vivienda, una inmobiliaria que fue nombrada como “depositario provisional” del inmueble por la Dirección Nacional de Estupefacientes.

Los dueños de Inversiones Gran Vivienda son cuatro empresas y una señora llamada Luisa Fernanda Moreno Urdaneta. La señora Moreno Urdaneta figura como representante legal de Electronic Security Systems, compañía mencionada en las investigaciones del cartel de la seguridad.

Otro de los dueños de Gran Vivienda, depositaria del apartamento de los Nule, es una sociedad llamada Organicamente Organic Products S.A.

Los accionistas de esa compañía son la hija del Zar Moreno Ojeda, llamada Angélica María Moreno Cuéllar, el señor Eduardo Milanés Martínez –el mismo que figura como socio de la compañía Centinel que arrienda el apartamento– y otra vez doña Luisa Fernanda Moreno Urdaneta.

Es decir, ni más ni menos, que hasta para arrendar el lujoso apartamento que habitaba el Zar armaron un carrusel donde arrendador y arrendatario tenían socios en común. 

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