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Opinión

  • | 2014/02/22 00:00

    El presidente espiado

    En su más reciente columna Daniel Coronell reveló detalles de cómo fue espiado el presidente Santos.

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Entre los blancos de las interceptaciones ilegales ejecutadas por un sector de la inteligencia militar está el presidente de la República. Hay evidencias que muestran que la cuenta personal de correo electrónico de Juan Manuel Santos fue interceptada. Desde una de las fachadas de inteligencia –cuya legalidad ha defendido el propio Santos– fueron intervenidas comunicaciones privadas del mandatario y comandante supremo de las Fuerzas Armadas.

Lo más grave es que los organismos de seguridad del Estado estén espiando a su jefe. El contenido del correo interceptado –por lo menos de este primero que se conoce– es muy interesante pero eso no es lo sustancial. Cada quien hará la interpretación que quiera y le convenga pero la investigación y la discusión pública deberían centrarse en la gravedad del hecho en sí mismo y en la identificación de los ejecutores y beneficiarios de esta operación.

El correo fue interceptado unos meses después de que se conociera el inicio de los diálogos de paz en Cuba. La coincidencia resulta relevante porque el correo del presidente fue espiado en la misma época en la que se iniciaron los ‘hackeos’ contra los negociadores de las Farc en La Habana.

La fecha de la comunicación es el domingo 16 de diciembre de 2012. El remitente es el presidente Juan Manuel Santos desde una cuenta personal. 

El destinatario es Fernando Botero Zea, exministro de Defensa, condenado por la Justicia primero por su participación en la narcofinanciación de la campaña presidencial de Ernesto Samper y después por haber robado una parte del dinero que ingresó a esa campaña. Botero es el hijo del gran pintor colombiano del mismo nombre y el correo electrónico tiene como tema: ‘Estimativo cuadros’.

La copia del correo intervenido muestra que el presidente Santos lo escribió ese domingo de diciembre a las 2:56 de la tarde, desde un iPad, en los términos exactos que transcribo:

 “Apreciado Fernando, 

Por tratarse de una suma que para mí es MUY importante me tomé el atrevimiento de pedirle a un amigo en Christies que si me los avaluaba y estos son los estimativos que me dio. Le ruego entienda que es lo que le quiero dejar a mis hijos pero los precios que me dio están bastante por encima.

No hard feelings. 

Abrazos un muchas saludes a María Inés, J.M”.

En la comunicación también hay fotografías de cinco obras del maestro Fernando Botero y el valor estimado que el presidente Santos le envía al polémico hijo del pintor: 1) Bodegón con libros, cuyo valor estiman entre 300.000 y 400.000 dólares; 2) Dos músicos, con un avalúo entre 350.000 y 450.000 dólares; 3) Hombres bebiendo, con valor calculado entre 250.000 y 350.000 dólares; 4) Matador, estimado entre 400.000 y 600.000 dólares; y el 5) Mujer fumando, avaluado entre 300.000 y 400.000 dólares.

Es decir, el lote de obras de arte mencionado en la comunicación entre el residente Santos y el condenado Fernando Botero, estaría avaluado por el experto de la galería Christies entre 1.600.000 dólares y 2.200.000 dólares. (Ver correo)

En las últimas dos semanas he hablado varias veces con el presidente Santos sobre estos hechos. Me quedó la impresión de que –a pesar de todo lo que sabe– sigue en proceso de negación: ¿Serán los militares los que hicieron esto o será una guerra entre agencias? ¿No sería, más bien, que el chuzado era Fernando Botero en México? ¿Será una cosa puntual de un solo correo?

Al final, el mandatario me dio una declaración textual para citar en esta columna: “Esto es algo que pasó en el año 2012. El correo es auténtico. En algún momento averigüé por el precio de esas obras de arte porque pensé en hacer una inversión para mis hijos con los recursos que me pagaron por la venta de mis acciones en el diario ‘El Tiempo’. Como dice el propio correo los cuadros me parecieron demasiado caros y el negocio nunca se concretó. Lo que me parece insólito e inaceptable es que alguien haya chuzado mi correo personal”.

Más allá de lo insólito, lo que salta a la vista es que hay un sector militar que trabaja en contra del presidente y le reporta a alguien que no es su jefe actual.
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