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Opinión

  • | 2015/02/28 22:00

    La sal que se corrompe

    Le pregunté si conocía afirmaciones según las cuales Pretelt había pedido una fuerte suma a los interesados diciendo que parte era para Mauricio González.

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Durante años la Corte Constitucional fue la institución más respetada de la Rama Judicial. El tribunal logró en muchas ocasiones mostrar que la Constitución no solamente mandaba a los ciudadanos sino que los amparaba, especialmente a los más débiles. Sin embargo –tristemente– la Corte ha venido en declive y aunque varios de sus nueve magistrados son personas de gran prestigio, otros llegaron al alto tribunal como resultado de componendas políticas.

La progresiva decadencia de la Corte Constitucional se ha empezado a sentir en la calidad de muchas de sus sentencias y, lo que es peor, en los intereses extrajurídicos que encarnan algunos de sus magistrados.

Todo eso sería suficientemente grave, pero desgraciadamente está a punto de estallar un escándalo aún mayor. Hay informaciones insistentes en el sentido de que por lo menos un magistrado traficó con sentencias y se ha lucrado con ellas.

En otras palabras, uno de los más altos jueces constitucionales de Colombia está en entredicho porque varios de sus compañeros han recibido informaciones de que recibió una millonaria suma a cambio de su compromiso –al final no cumplido– para favorecer intereses particulares en la decisión de una acción de tutela.

Empecemos la historia por el final. Hace unos días la Corte Constitucional eligió un nuevo presidente. Desde su nacimiento, la Corte había escogido su presidente por consenso y de manera unificada. Había un acuerdo tácito para que el vicepresidente del periodo anterior fuera escogido por sus ocho colegas. Sin embargo esta vez las cosas cambiaron.

Jorge Pretelt Chaljub, quien seguía en turno por ser vicepresidente, no contaba con el apoyo unánime de sus compañeros magistrados. Por eso decidieron ir a votación.

Pretelt, un magistrado de modestas luces jurídicas pero un escalador notable en la política, fue elegido presidente pero por la mínima diferencia. De nueve votos logró cinco. Los cuatro restantes fueron tres votos en blanco y uno marcado con la palabra NO.

Varios magistrados querían dejar pública constancia de que se habían opuesto a la aspiración de Jorge Pretelt de llegar a la Presidencia. Por eso pidieron que quedara constancia del sentido de su voto. Quien votó con la palabra NO fue el hasta ese día presidente de la Corporación, el magistrado Luis Ernesto Vargas. Los que votaron en blanco fueron los magistrados Jorge Iván Palacio, Gabriel Mendoza y Mauricio González.

En el último nombre estuvo la mayor sorpresa. Mauricio González- que, dicho sea de paso, tampoco es una lumbrera jurídica pero sí es considerado un hombre honrado- era tenido por mucha gente como el magistrado más cercano a Jorge Pretelt.

¿Qué lo llevó a votar en contra de su amigo?
Para no quedarme con la duda, esta semana decidí llamar al magistrado Mauricio González y preguntarle los motivos de su decisión. Al principio me dijo simplemente “No deseo comentar”.

Fue entonces cuando pregunté si conocía las afirmaciones según las cuales el magistrado Jorge Pretelt había pedido una fuerte suma a los interesados en resolver una tutela multimillonaria diciendo, además, que una parte del soborno era para Mauricio González.

Al otro lado de la línea sentí un silencio que duró cuatro eternos segundos. Mauricio González Cuervo, magistrado de la Corte Constitucional, me dijo letra por letra haciendo énfasis en cada palabra: “Estoy en unas reflexiones para soportar la validez de esas afirmaciones”.

Le repliqué que si él encontraba “validez” en esas afirmaciones no se trataba simplemente de la decepción por la actitud de un amigo sino de la comisión de un delito, por eso le pregunté si pensaba denunciarlo. El magistrado González respondió lacónicamente: “Si es así, no me quedaré quieto”.

Pues bien, todo indica que el magistrado Mauricio González encontró “validez” en esas afirmaciones porque efectivamente no se quedó quieto. El viernes de la semana pasada mientras yo escribía esta columna me enteré de que acababa de presentar una denuncia en la Comisión de Acusaciones de la Cámara, la competente para procesar a los altos jueces, para que investiguen estos hechos que vincularían al presidente de la Corte Constitucional, Jorge Pretelt Chaljub.

P.S.: Minutos antes de enviar esta columna pude hablar con el magistrado Jorge Pretelt quien dice que jamás ha pedido plata, que votó en contra de esa tutela y que detrás de esto hay un complot de otros magistrados contra él. Y pude hablar, así mismo, con el representante de quienes habrían pagado el soborno.
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