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Opinión

  • | 2014/10/25 22:00

    Las huellas imborrables

    Uribe dice que en su gobierno jamás se usaron recursos públicos para congraciarse con las FARC. Una serie de comunicaciones prueba lo contrario.

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Las últimas semanas no han sido buenas para el senador Álvaro Uribe. En tantos años de inconsistencias no había tenido que someterse a la elemental prueba de enfrentar sus propias palabras y documentos. Los archivos de sus acciones y declaraciones han empezado a contradecirlo mejor que cualquiera de sus adversarios.

El senador Uribe, en trance de condenar el actual proceso de paz, ha dicho que los terroristas de las Farc no deben ser elegibles para llegar al Congreso. Incluso la semana pasada publicó uno de sus trinos sosteniendo: “Cuando nosotros propusimos que desmovilizados pudieran ser elegibles era solamente para delito político como lo disponía la CN, modificada”. (Ver trino)

Desafortunadamente, para él, existe una grabación en video del 3 de octubre de 2006, donde sostiene exactamente lo contrario:

“Si un acuerdo de paz exige que vayan al Congreso, eso hay que removerlo, ese obstáculo seguramente habrá que removerlo con una norma constitucional. Por ejemplo, la Ley de Justicia y Paz nunca pretendió alterar lo que hay en el ordenamiento jurídico, que prohíbe la amnistía y el indulto para los delitos atroces, seguramente en un acuerdo con las guerrillas eso habrá que llevarlo al texto constitucional y seguramente y eso hay que anticipárselo al país, los paramilitares pedirían que se les extienda, por principio de favorabilidad, el beneficio que conceda esa norma constitucional”. (Ver video)

Es decir hace ocho años, cuando Álvaro Uribe era el presidente y mantenía contactos secretos con las Farc, a través del mediador Henry Acosta Patiño, consideraba admisible y natural que –al final de un eventual proceso de paz– se cambiara la Constitución para que los guerrilleros, condenados por delitos distintos a los políticos, pudieran ser congresistas y de paso también los paramilitares. Si no lo cree devuélvase un párrafo.

El senador Uribe también ha dicho, insistentemente, que la oferta de diálogo a las Farc siempre la hizo con “inamovibles”. Asegura que “las gestiones de paz en mi gobierno siempre se adelantaron bajo los inamovibles”. (Ver trino)

Sin embargo, las dos comunicaciones enviadas como “cartas-borrador” del gobierno Uribe a las Farc no mencionan tales inamovibles.

En la primera carta dirigida a Pablo Catatumbo el 27 de agosto de 2006, no aparece la palabra inamovible. Solo ofrece: “Desmilitarizar una zona”, discutir “la extradición de miembros de las Farc” y viabilizar un “cese de hostilidades con reciprocidad gubernamental”. (Ver primera "carta borrador")

En la segunda “carta borrador” tampoco hay inamovibles. Todo lo contrario, el gobierno Uribe ofreció incluso mover la sede presidencial al Valle del Cauca si las Farc aceptan un cese de hostilidades que de antemano concedieron como bilateral: “Si se suspenden hostilidades por fuera de ese territorio, a lo cual respondería el gobierno con reciprocidad, trasladándose el presidente de la República en persona al Valle del Cauca, durante el tiempo que dure el proceso de diálogo para garantizar su éxito”. (Ver segunda "carta borrador")

Sostiene el senador Uribe que la contratación de su gobierno fue rigurosa y que jamás se usaron recursos públicos para congraciarse con las Farc.

La prueba de lo contrario está en una serie de comunicaciones interceptadas legalmente por orden de la fiscal novena contra el terrorismo. Uno de los teléfonos intervenidos era el del mediador Henry Acosta Patiño, dentro de una investigación sobre una supuesta red de apoyo a las Farc.

En una de esas conversaciones, el alto comisionado para la Paz Luis Carlos Restrepo habla con el señor Acosta. El funcionario ofrece repetidamente desembolsar recursos públicos: “Aquí necesitamos una medida rápida de generación de confianza”. El mismo Restrepo establece cuál es el motivo de tanto interés: “Bueno, yo lo que quiero es ganarme el crédito. Que se sepa, mire que hay tanta voluntad de este lado, que de una vez el comisionado en persona se puso al frente…y de una vez, traque, Mandrake”. (Ver video de la conversación)

Tampoco hubo rigor. En otra conversación de esos días, Luis Carlos Restrepo le dice al señor Acosta “Yo tengo entendido que tú tienes alguna urgencia para algunas cosas, unas casas o unos cerdos o algo así”. Ante la respuesta afirmativa del mediador, el alto funcionario encuentra la solución usando recursos de los contribuyentes “Para unos marranos y ta, ta, ta. Entonces ya ubiqué un fondo de inversión de proyectos productivos, pero podemos sacar eso”. (Ver video de la otra conversación)

Sin importar las pruebas, el senador Uribe lo seguirá negando. Probablemente, las tercas pruebas sigan apareciendo.
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