Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2014/09/13 22:00

    Punto de fábrica

    El testimonio de muñoz puede ser determinante para la historia de colombia. por eso pido respetuosamente a las autoridades que lo cuiden mucho. debe haber muchos poderosos interesados en que no hable

COMPARTIR

El hombre que está detrás de los testigos falsos contra Sigifredo López y otros dirigentes políticos, va a confesar. Gustavo Adolfo Muñoz Roa está a punto de destapar una caja de Pandora que mostrará los vínculos entre algunos militares y miembros de falsas organizaciones de víctimas que se han unido en una macabra operación para desprestigiar y encarcelar a quienes perciben como sus enemigos.

La historia empezó a destaparse en esta misma página hace dos años. Una columna titulada ‘La fábrica nacional de testigos’ mostró la actividad del señor Gustavo Adolfo Muñoz Roa, un hombre que decía ser abogado pero cuyo nombre no está en los registros oficiales de quienes ejercen esa profesión.

Muñoz decía ser defensor de “nuestros héroes injustamente acusados de falsos positivos”. Numerosas fotografías y videos lo muestran acudiendo como invitado especial a ceremonias castrenses o visitando cárceles militares como la de Tolemaida, tristemente célebre por la laxitud que ha permitido operaciones delincuenciales en su interior. (Vea una fotografía de la visita)

En compañía de un grupo de conmilitones de la ultraderecha –algunos de los cuales han recibido pagos con cargo a gastos reservados de inteligencia– Muñoz ha encabezado ‘plantones’ contra organizaciones defensoras de derechos humanos. Allí gritan hasta la saciedad –y como siempre sin presentar una prueba– que tal o cual persona u organización de derechos humanos es un brazo político de las Farc. (Vea una fotografía del "plantón")

Para adelantar esas manifestaciones, Muñoz solía usar la caracterización de víctima, que desde hace algún tiempo ha querido usurpar la extrema derecha para sabotear cualquier intento de paz. Utilizando el mismo procedimiento de algunos de sus compañeros de causa, Gustavo Muñoz Roa creó una fundación de nombre pomposo: La Nueva Esperanza de Secuestrados.

Desde allí recaudaba dinero que iba directo a una cuenta suya en el Banco Santander. (Vea la cuenta)

Muñoz fue el precursor del infame montaje contra el exdiputado del Valle, Sigifredo López y para ello acudió a un testigo falso. Se llamaba Reinaldo Valencia y es un guerrillero reinsertado conocido con el alias de el Cabezón.

De la mano de Muñoz, el Cabezón se presentó en el programa La Noche de RCN y afirmó que Sigifredo solamente fingía estar secuestrado y que realmente era parte del grupo secuestrador de las Farc. Sin ahorrar infamias, aseguró que había oído a alias Grillo dando la orden de asesinar “a todos menos a Sigifredo”.

Lo que no dijo es que cuando las Farc asesinaron a los diputados del Valle, el Cabezón ya no era parte de ese grupo. Se había desmovilizado antes con el apoyo de Gustavo Muñoz Roa.

Meses después, el Cabezón se retractó y le contó la verdadera historia al periodista Herbin Hoyos. Le dijo que la fábula había sido inventada por Gustavo Muñoz Roa, quien lo entrenó para recitar el libreto.



Otras víctimas de Gustavo Muñoz han sido el senador Luis Fernando Velasco y la representante Gema López. A Velasco, senador liberal, lo acusó ante la Corte Suprema de Justicia de ser el jefe político del octavo frente de las Farc y a la representante López la señaló como integrante de esa guerrilla.

La pretendida ‘prueba reina’ era un video en una manifestación en la que un hombre que aparecía al lado del senador Velasco fue señalado como “el jefe del frente 29 de las Farc”. Así lo identificó otro de los testigos de la fábrica de Muñoz, un guerrillero reinsertado conocido con el alias de el Alcalde.

Pasaron años, antes de que la Justicia estableciera plenamente que el hombre del video no era un guerrillero sino un ciudadano honesto y reconocido en la región. Luis Fernando Velasco y Gema López fueron sobreseídos de cualquier cargo.

Gracias a la columna donde se denunciaron estos hechos, Gustavo Adolfo Muñoz Roa fue capturado por un concurso de delitos que van desde falso testimonio hasta fraude procesal.

Al comienzo negó todo, pero ahora Muñoz está listo para reconocerlo. En los próximos días dirá quiénes fueron sus cómplices dentro y fuera del Estado y –lo que es más importante– de dónde vinieron las órdenes.

Su testimonio puede ser determinante para la historia de Colombia, por eso –respetuosamente– les sugiero a las autoridades que cuiden mucho a Muñoz. Debe haber muchos poderosos interesados en que no hable.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.