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Opinión

  • | 2014/12/06 22:00

    Todoterreno

    Con seguridad, las explicaciones de don Henry Acosta Patiño sobre las coincidencias acerca de la camioneta van a ser interesantes.

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A la esposa de Henry Acosta Patiño, quien sirvió como enlace secreto entre el entonces presidente Álvaro Uribe y Pablo Catatumbo, le robaron una camioneta Nissan Pathfinder en el 2007. Esa sería una información sin trascendencia pública, si no fuera por una llamativa coincidencia: por los mismos días que ella reportaba el robo, su esposo recibía llamadas de las FARC pidiéndole llevar repuestos para un vehículo de características idénticas.

Para colmo de casualidades, la Presidencia de la República, a través de la Oficina del Alto Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, le había pagado –unos meses antes del robo– 18 millones de pesos a doña Julieta López Valencia, la esposa de Henry Acosta, por el alquiler de esa camioneta.

El 27 de junio del año 2006, por contratación directa, la Oficina del Alto Comisionado firmó con doña Julieta un acuerdo por tres meses para que ella prestara servicios de transporte “en un vehículo Nissan Pathfinder 3500 color blanco perlado, modelo 2005, placas NKN 866 de propiedad del contratista”. (Ver contrato)

Por esa misma época, el Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía (CTI) –por orden emitida por la fiscal Antiterrorismo Margoth Castellanos– tenía legalmente intervenidos los teléfonos de Henry Acosta Patiño, de su esposa Julieta López Valencia y de otras personas, dentro de una investigación, hoy archivada, que buscaba establecer el funcionamiento de una supuesta red de apoyo a las FARC.

Una de las comunicaciones interceptadas tuvo lugar el 13 de julio del 2006. En esa conversación, doña Julieta le pide instrucciones a su esposo, Henry Acosta, para pasarle la cuenta de cobro al alto comisionado por el alquiler de la camioneta. Allí queda claro que el usuario de ese vehículo es el señor Acosta Patiño. Él mismo instruye a su señora para presentar la factura en estos términos:

- Ah, bueno, para la prestación de servicios de transporte al señor Henry Acosta Patiño.

- Ah, ya –replica ella– porque aquí dice que el alto comisionado, en el objeto.

-Ah, bueno –decide el señor Acosta– diga lo que diga en el contrato. (Ver video)

En los meses siguientes, y de acuerdo con lo reportado por los agentes del CTI que secretamente lo seguían, el señor Acosta y varios acompañantes subieron a las montañas de Buga en dos vehículos 4x4, pero bajaron solamente en uno. La Nissan Pathfinder se quedó arriba.

Un tiempo después, el 13 de febrero del 2007, el señor Henry Acosta Patiño recibió la llamada de un guerrillero cuyo nombre no está relacionado en los reportes. Lo curioso es que en la conversación, el presunto miembro de las FARC le dice lo siguiente:

“Don Henry, que por favor no vaya a comprar el póker porque ya lo consiguieron por otro lado, y que si puede hacer el favor de comprar unas pastillas pa la Pathfinder, pa la Nissan, y que le tengo que dar a usted 100 mil pesos… (sic)”. (Ver video)

Una semana exacta después de esta llamada, el 20 de febrero del 2007, la Fiscalía Tercera, seccional Buga, notificó a Liberty Seguros que había recibido denuncia por el hurto de la camioneta Nissan Pathfinder, blanco perlado, de matrícula NKN 866. (Ver certificado)

El certificado de tradición de la camioneta registra que Liberty Seguros le pagó a doña Julieta López Valencia por el carro robado. La compañía aseguradora es ahora la dueña legal del vehículo, donde quiera que esté. (Ver historial de propietarios)

El viernes pasado, antes de enviar esta columna a SEMANA, traté infructuosamente de comunicarme con don Henry Acosta Patiño que sirve –ahora al gobierno Santos– como mediador con las FARC. Marqué a dos celulares en los que él gentilmente me había respondido hace unas semanas, le mandé un correo electrónico y un mensaje directo en Twitter, pero no logré obtener respuesta.

Con seguridad, sus explicaciones sobre estas coincidencias van a resultar interesantes.
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