Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/04/05 09:23

La otra desigualdad en Colombia

La última ola de indignación por la desigualdad en Colombia la desencadenó la Cepal al revelar que el 1% más rico de la población controla el 20.5% de los ingresos nacionales.

Daniel Raisbeck

Inmediatamente surgieron los usuales sermones a favor de la redistribución. La Cepal misma recomendó “mantener los programas de transferencia a los más pobres”.

Pero es un error colosal concluir que, para reducir la pobreza, solo hace falta redistribuir la riqueza actual en vez de crear mucha más riqueza general.

La obsesión con la desigualdad material, consecuencia de un Estado retardatorio que asfixia al emprendimiento que produce empleo real y no subsidiado, esconde otra desigualdad no menos alarmante. Para parafrasear a Gómez Dávila, la verdadera división de clases en Colombia no se da entre burgueses y proletarios, sino entre “la clase que paga impuestos y la clase que de ellos vive”.

Según la DIAN, de los 123.7 billones de pesos recaudados en el 2015, el 49% viene del impuesto a la renta (33%), del CREE (12%) y de los impuestos a la riqueza y al patrimonio (4%).

Lo realmente escandaloso de esa cifra es que solo 2.1 millones de personas declaran renta: 1.8 millones de personas naturales y 336 mil jurídicas.

Si unimos a estas en una categoría, y si asumimos que quien paga el impuesto al patrimonio o a la riqueza seguramente declara renta, resulta que solo el 4% de los 48 millones de colombianos paga el 49% de los impuestos nacionales.

Para contrastar, el recaudo del IVA, el impuesto que supuestamente pagan todos, solo trae el 24% del total.

Este es el mundo de la novelista Ayn Rand: los pocos “afortunados” que pagan renta o CREE son como el titán Atlas, cargando el peso del cielo sobre sus espaldas al mantener en alguna medida al 96% de sus compatriotas. 

De hecho, el 67% del recaudo por medio del impuesto a la renta, que representa el 33% del recaudo total nacional, lo pagan solo 3.441 empresas. Estos “grandes contribuyentes” constituyen el 0.16% de los declarantes de renta.

Y ¿qué sucede con estos impuestos?

Su usan para mantener a por lo menos 300 mil maestros de Fecode y a 470 mil miembros de la fuerza pública. Unas 2.5 millones de personas están afiliadas al Sisben (I y II) y el gobierno pretende que 2.6 millones de familias reciban el subsidio de Familias en Acción. Y según la presidencia, el Estado emplea a no menos de 3.124.064 “servidores públicos”, cuyos salarios son mayores a los del sector privado por 33% en promedio.

Mientras 2.1 millones de personas – un número menor a la población de Medellín - pagan al menos la mitad de los impuestos, una población mayor a la de Bogotá (cerca de 9 millones) vive directamente de ellos.

Obligadas a financiar esto, las empresas colombianas están sometidas a la sexta tasa de impuestos sobre las ganancias más alta del mundo.

Últimamente, grandes empleadores - Mondelez, Michelin, Bayer, Mazda, Ripley – se han retirado de Colombia. Atlas, diría Rand, comienza a rebelarse.  

* Editor del PanAm Post y miembro fundador de libertario.co.

@DanielRaisbeck

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