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Opinión

  • | 2017/09/23 22:15

    Protagonistas de novela por cárcel

    Que encierren en la casa estudio a los cabecillas de las Farc, para que escarmienten. que pasen de ser actores del conflicto a actores de RCN.

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No me pude resistir, esa es la verdad: un corrientazo recorrió mis vértebras cuando esuché el estribillo de la canción “No me rendiré, voy a triunfar”, y en un instante de debilidad se derrumbó el esfuerzo de años que había sostenido para no decaer.

Me explico: soy una persona adicta a la pornomiseria. Lo descubrí en el año 2012, cuando caí en la trampa de observar un capítulo de Protagonistas de novela: desde entonces, noche tras noche, me entregaba a cada emisión con un deleite tan dañino como irremediable. Sabía que cada escena corroía mi cerebro; que observar a la joven Elianis con una toalla en la cabeza, seguir las vicisitudes amorosas del musculoso Edwin, detallar a la bella Manuela olisqueándose discretamente la axila derruía mis neuronas y no me dejaba nada bueno. Pero no lo podía evitar. Cada bocanada de pornomiseria me calmaba las anisas, a la vez que me despertaba la necesidad de una dosis más grande. Mi vida familiar comenzó a resquebrajarse. El tiempo que invertía en dormir a mis hijas, conversar con mi mujer o pasear al perro lo dilapidaba sin responsabilidad alguna frente al televisor, mientras inhalaba los sucesos de la Casa Estudio como si fueran un frasco de pegante.

Esto sucedió hace varios años, digo. Y suponía que había superado la adicción. Pero esta semana, mi mujer observaba distraídamente RCN y cuando el televisor del cuarto emitió las notas de “No me rendiré, voy a luchar”, no me pude resistir: y, atraído por el peligro, como un poeta maldito, me entregué al abismo sin contemplación alguna.

No me culpo. La verdad es que las noticias de la semana merecían una vía de escape radical. Organizan homenaje al Mono Jojoy. Expresidente de la Corte Suprema se entrega a la Fiscalía. Pilotos arman huelga por culpa de la cual los aviones de Avianca parecen precandidatos uribistas: ninguno despega.
Y por si no fuera suficiente, la esposa del senador uribista Alfredo Ramos juzgó como exguerrillero de las Farc a su vecino de puesto en un avión: un honorable pensionado que vestía cachucha cubana verde con estrella roja. La señora formó una pataleta digital para bajarse del vuelo, de la cual, al final, tuvo que disculparse. Pero el episodio me produjo múltiples preguntas: y si efectivamente el señor fuera exguerrillero, ¿estaría bien hacer semejante desplante? ¿Hasta dónde un gesto de sanción social se convierte en discriminación? ¿Cómo incorporar a los exguerrilleros, pero a la vez no perder el derecho a criticarlos? Y sobre todo: ¿qué hará la esposa del doctor Ramos cuando se tope en un vuelo con Everth Bustamante, el desmovilizado copartidario de su marido?

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Colombia es un hervidero de noticias lacerantes. Y entonces, tras escuchar los acordes gloriosos de Protagonistas de novela, opté por el camino fácil, pero falso, de recaer: de doparme de dudas y titulares con una deliciosa dosis del programa más patético de la televisión nacional.

Pero fue decepcionante, debo confesarlo. Es la versión más mala de la historia. A los 15 minutos el sueño me vencía.

Protagonistas de novela, el de antes: cuando salía mi amigo Jorge Enrique Abello y obligaba a los participantes a recibir clases en calzoncillos; cuando Óscar le gritaba a Elianis que era una estúpida tuerta.

Pero esto era un remedo de mantequería: un tumulto de modelos con extensiones y de camajanes de gimnasio insulsos y monótonos; una montonera de desconocidos lánguidos y aburridos. Era como observar a los 27 precandidatos. 

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¿Con qué evadiré la amarga realidad de las elecciones que se avecinan?, me lamenté entonces: ¿a cuál droga acudo?

Cavilando, pues, sobre mi suerte, junté una cosa con la otra y se me ocurrió una salida: permitir el ingreso a la Casa Estudio de algunos excombatientes de las Farc. Sería una manera de integrarlos y de sancionarlos al mismo tiempo, y a la vez de mejorar el nivel de pornomiseria del programa.

Puedo verlos enfundados en camisas negras con el alias en el pecho, mientras sortean los segmentos de cada emisión.

–Mi amenazado de hoy es alias el Médico– dice Amilkar, muerto del susto.

–Alias el Médico, es tu turno –organiza la presentadora.

–Mi vacuna de hoy es para...

–Se dice amenazado...

–Eso, mi amenazado de hoy es Rafa. Por lo que me hizo hoy en el cambuche...

–Se dice Casa Estudio.

–Eso.

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Quiero ver a Iván Márquez con el gorro de lana que visten, de manera cool, los prospectos actorales; a Tanja en intrigas secretas con la novia de Johnatan (¿por qué en todas las ediciones de Protagonistas de novela hay un Johnathan?). Y a todos, en general, sometidos al escarnio de las clases:

–Hoy nos harán una pesca milagrosa…

–Se dice visita sorpresa, alias Catatumbo.

–Y ya hablé con la Unidad de Protección para ser el protegido de la semana: me asignan a un exguerrillero.

Que encierren en la Casa Estudio a los cabecillas de las Farc, para que escarmienten. Que pasen de ser actores del conflicto a actores de RCN. De esa forma podremos sancionarlos, impedirles que organicen homenajes a Jojoy y ofrecerles el chance de que se conviertan en estrellas. Así se trate de las estrellas rojas de las gorras cubanas que tanto molestan a la esposa del senador Ramos.

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