Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2015/11/20 09:46

De Aguachica al plebiscito por la paz de La Habana

Hoy, a 20 años de esta historia, de nuevo enfrentamos el reto: Participación Ciudadana y Paz. El debate sobre el umbral es relevante.

De Aguachica al plebiscito por la paz de La Habana Foto: Semana.com

Luego de obtener el triunfo electoral, el 1o de enero de 1995 Luis Fernando Rincón asumió la Alcaldía de Aguachica, sur de Cesar. Venía de ser representante a la Cámara por la ADM-19 y en 1990 había suscrito con el gobierno de Virgilio Barco el acuerdo de paz que hoy el procurador Ordóñez y el fiscal Montealegre quieren revisar. Por esas paradojas de la democracia, recibió la Alcaldía de manos del alcalde militar mayor John Carlos Vigoya, nombrado ante la violencia imperante. Eran tiempos duros.

En su condición de alcalde, Luis Fernando tenía planes para jalonar la economía de Aguachica, impulsar el desarrollo de la zona rural y fortalecer la educación, bandera de su discurso. Las ideas del alcalde y su equipo de gobierno se vieron envueltas en medio de una tormenta de sangre. Paramilitares y ELN decidieron que la muerte sería el sino de esos tiempos y así entre los meses de enero y mayo desataron una orgía de asesinatos que se llevó campesinos, dirigentes sociales y líderes políticos. No había más ley que la del asesinato. El mayor Jorge Lázaro Vergel, comandante de la base militar de Aguachica a la usanza de la época, puso las armas del Ejército Nacional al servicio del paramilitarismo, con lo que el riesgo para las vidas de Luis Fernando y su equipo se incrementó.

Ante ese panorama, Rincón decidió estrenar procedimientos democráticos derivados de la Constitución de 1991 y con ellos puso a consideración de la ciudadanía una consulta popular como herramienta para enfrentar a quienes arrebataban la vida y la posibilidad de construir lo que habían decidido los aguachiquenses en las urnas. Este alcalde, este municipio y sus habitantes se convirtieron en referente nacional de esos tiempos. Enrique Santos Calderón, periodista, hermano del actual presidente y pieza vital en la construcción del actual proceso de paz lo describió de esta manera: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-315426

Era la aplicación del modelo naciente de democracia participativa e incluyente que los partidos tradicionales frustraron con la exigencia de umbrales que impedían la vigencia de la voluntad ciudadana. Pero así en condiciones adversas Aguachica decidió continuar adelante con la idea de la consulta.

La pregunta era simple: ¿Rechaza usted la violencia y está de acuerdo en convertir a Aguachica en un municipio modelo de paz? El Sí obtuvo 10.460 votos y el No 42.

Faltaron 995 votos para cumplir la exigencia del umbral requerido: el 30 % del total del censo electoral del municipio. Pero el ejemplo fue y es importante para el país (Ver noticia).

A partir de la Consulta Popular en Aguachica, se promovieron experiencias semejantes en Codazzi, Cesar; Villanueva, El Molino, Fonseca, San Juan del Cesar y Urumita, en La Guajira, entre otros, y fue precursora del mandato ciudadano por la paz de 1997.

Hoy, a 20 años de esta historia, de nuevo enfrentamos el reto: Participación Ciudadana y Paz. El debate sobre el umbral es relevante. Se debe entender, como en los 90, que el fin de la guerra con las guerrillas puede ampliar esta democracia encorsetada.

La disminución del umbral para el plebiscito es una decisión correcta y su debate en el Congreso debe ser exitoso. No serán las FARC y el presidente los beneficiarios de esta decisión. Modificar hoy la norma nos conviene a todos en la perspectiva de fortalecer la democracia. Una democracia maniatada con procedimientos legales en unos casos e impedida por la fuerza y el asesinato en otros. El Congreso al aprobar la modificación de la norma compensará la actuación de aquellos que en el 94 impusieron un umbral inalcanzable a los mecanismos de participación ciudadana por temor a que el voto organizado modificara la correlación de fuerzas favorable a las élites que manejan el país. El ejemplo de tantos que como Rincón fueron asesinados por no ceder en su empeño de construir democracia y paz para frenar la guerra debe impulsar a las fuerzas del Congreso en este propósito si quieren estar en sintonía con el país más vulnerable y marginado.

Apuntes relacionados:

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Álvaro Uribe, Antonio Navarro, Horacio Serpa, Iván Marulanda, Ernesto Samper, Pedro Juan Moreno, Armando Novoa, por mencionar algunos, estuvieron en Aguachica el día de la consulta y coincidieron en decirnos que alcanzar el umbral requerido iba a ser muy difícil. Así fue. Algunos de ellos que hoy son congresistas, si quieren pueden ayudar a cambiar la historia.

*Rincón fue asesinado cuando intentó su segunda Alcaldía. Lo asesinaron sicarios de “Juancho Prada” jefe paramilitar quien hace sólo un mes salió de la cárcel. Nos debe su confesión sobre autoría intelectual.

*El mayor Lázaro fue destituido del ejército por paramilitarismo. (Ver noticia)

*Aguachica luego de la Consulta Popular por la Paz, vivió un período de relativa tranquilidad hasta el fin del gobierno de Rincón. Hasta la fecha la violencia es cotidiano de su vida.

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