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Opinión

  • | 2011/06/07 00:00

    De Antioquia se trastean el oro

    Una reducción de más de 30 mil millones de pesos en regalías afronta el departamento de Antioquia por este fenómeno.

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Al departamento de Antioquia las cifras de la producción de oro no le cuadran. Ni las del año pasado ni las del primer trimestre de este año. En ambos periodos se evidencian drásticas reducciones que no se ajustan a la realidad. Ese “bajón” le restó 30 mil millones de pesos a las arcas regionales en regalías para el 2010, impactando programas de educación, salud, saneamiento básico, acueducto y alcantarillado, y nutrición infantil.

¿Qué puede estar pasando en este departamento? ¿Será que las vetas se están acabando? ¿Los mineros están rindiendo cada vez menos? Pues no, nada de eso. El oro extraído de las entrañas de la tierra antioqueña al parecer se lo están trasteando y lo estarían declarando en algunos municipios del departamento del Chocó.

Pero no se trata de un gesto de generosidad para favorecer esas localidades y permitir que el Gobierno nacional les otorgue regalías por cientos de millones de pesos para superar su atraso y su pobreza. Se sospecha que los mineros y sus intermediarios comerciales reciben de las alcaldías generosos reintegros por declarar allí el oro.

Las cifras suministradas por la Secretaría de Minas de Antioquia son elocuentes. Mientras que en el 2008 Antioquia reportó una producción de 25,9 toneladas de oro, Chocó registró 3,3 toneladas. Pero curiosamente, la situación cambia cuando se observa el año 2010. Según el reporte de regalías, Antioquia produjo 18,8 toneladas del preciado metal y Chocó 24,5 toneladas.

Nadie se explica en la Gobernación de Antioquia cómo un departamento puede dar un salto de esa magnitud en la producción de oro si se tiene en cuenta que en Chocó no hay grandes inversiones en proyectos auríferos que le permitan extraer el metal en esas cantidades.

Al mirar con detalle los datos que reportaron algunos municipios chocoanos, la sorpresa es aún mayor. Expongo tres ejemplos: Cantón de San Pablo reportó en el 2009 una producción de 211,2 kilogramos de oro y para el año 2010 registró 2 toneladas, es decir, hay un incremento del 877,39%, lo que le significó regalías por 4 mil 836 millones de pesos.

Otro de los casos curiosos es Bojayá, que reporto 41,2 kilogramos de oro en el año de 2009 y al siguiente 402,7 kilogramos, es decir, tuvo un aumento del 573,96%, obteniendo regalías por 725 millones de pesos.

El tercer caso es Sipí, donde se reportaron 80 kilogramos de oro en el año 2009 y en el 2010 se observa un registro de 348,7 kilogramos, es decir, hay un incremento del 335,92%, recibiendo regalías por 1.183 millones de pesos.

Basta mirar otros datos para constatar que el trasteo de oro no es producto de la imaginación de los técnicos de la Gobernación de Antioquia. Resulta que el oro está asociado a la plata. Eso quiere decir que cuando se incrementa la producción de oro, la producción de plata aumenta. Por eso, cuando se observa en el Chocó esa relación, resulta que es desproporcionada, pues los aumentos de la producción de oro no se reflejan en el incremento de la producción de plata. Situación contraria en Antioquia, donde los reportes de producción de plata son superiores a los del oro, evidenciando unos cruces totalmente desfasados con la realidad. En esas ecuaciones es que se descubre el trasteo del preciado metal para el Chocó.

Lo que también llama la atención de algunos funcionarios de la Gobernación de Antioquia es la falta de control por parte del Gobierno nacional en este tema. El asunto del trasteo del oro ha sido planteado a las autoridades mineras del Alto Gobierno pero según me dicen no han sido atendidas ni verificadas.

Ahora, ¿qué hay detrás de todo eso? Un carrusel en el que al parecer confluyen intereses particulares de algunos funcionarios locales, contratistas ambiciosos y narcotraficantes ávidos de lavar sus criminales ganancias en una mezcla perversa que socava las finanzas públicas y perpetúa la pobreza de la gente.

De este no sólo se habla en Medellín. He hablado con algunas personas que en Quibdó y allí son conocedores del tema. Ellas me explicaron que el mecanismo que emplean es bastante novedoso y refinado: resulta que los altos reintegros que se le ofrecen a los mineros y sus intermediarios por declarar el oro en determinadas alcaldías se obtienen a través de sobrecostos de las obras públicas que se contratan con el dinero proveniente de las regalías. Así es como se cierra el círculo de la corrupción.

Este caso revela que la minería, una de las locomotoras del desarrollo propuestas por el actual presidente Juan Manuel Santos, requiere de ajustes serios, coherentes, transparentes y rigurosos que eviten a toda costa la injerencia de dineros ilícitos provenientes del narcotráfico, los sobrecostos en la contratación pública y el enriquecimiento de unos pocos. De no tomar los correctivos necesarios, lo que se promueve como una salida a la pobreza se convertiría en una pesadilla cuyos impactos provocarían más miseria.

* Periodista y docente universitario

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