Lunes, 1 de septiembre de 2014

Uriel Ortiz Soto

| 2013/07/05 00:00

De la China con furor

por Uriel Ortiz Soto

Contrabando Chino continúa arrasando con la pequeña y mediana empresa sin que se tomen medidas efectivas para combatirlo.

El Gobierno, debe ponerle más celeridad, por no decir más seriedad,  para solucionar el grave problema que están viviendo los industriales: del calzado, y los textiles, entre muchos otros productos, como los del sobrero vueltiao, que llegan procedentes de la China, a precios escandalosamente bajos. ¿Qué decir de los contenedores que llegan llenos de aparatos y repuestos para la telefonía móvil? 


¿De quién es este negocio? Pilas señores de la Fiscalía y los organismos de control, que aquí hay gato encerrado, investiguen y se llevarán grandes sorpresas. 


Desde el punto de vista de las normas que rigen el Comercio Internacional, no es aceptable que se vengan aplicando paños de aguas tibias, cuando el problema puede solucionarse de plano si se aplican las normas legales que actualmente rigen para este caso.  


Respetables medios de comunicación, se están ocupando del problema, pero, lamentablemente, no se está diciendo toda la verdad,  del porqué los productos Chinos, están ingresando al mercado Colombiano,  arruinando la pequeña y mediana empresa, con el consecuente desplazamiento de mano de obra calificada y el posterior fomento del desempleo.


Todo indica que detrás de todo este andamiaje, hay mucha tela de donde cortar, lo primero que tenemos que decir, es que existe permisividad de las autoridades de Comercio Exterior, y de la Aduana Nacional, que a la hora de legalizar las mercancías procedentes del país asiático, no tengan en cuenta una serie de factores que rigen las importaciones originarias de terceros países, con los cuales Colombia, aún no ha establecido nexos comerciales, o los que existen están simplemente regulados por convenios o concesiones.


Es importante analizar si se están aplicando las normas que regulan las mercancías de importación bajo los regímenes arancelarios, y si entre Colombia y la China, existe algún Tratado de Libre Comercio. Hasta la fecha solo se sabe del trámite de un TLC, que para entrar en vigencia, aún falta mucho camino por recorrer. 


Solo se sabe de preferencias arancelarias, otorgadas por nuestro Gobierno a algunos productos, siempre y cuando reúnan los requisitos legales de importación, pero muy especialmente, aquellos que están amparados por los certificados de origen, es decir, producidos y manufacturados en territorio China, soportados por las respectivas fichas técnicas. 


El hecho de que lleguen al Puerto Libre de Colón, Panamá, esto no quiere decir que se tengan que obviar las fichas técnicas con sus respectivos certificados de origen. Al interpretarlo así, estaríamos dando paso a las prácticas de deslealtad comercial, con penas sancionatorias por la Organización Mundial del Comercio (O.M.S.), y sobre todo, incurriendo, en la práctica del dumping comercial, también de graves consecuencias para el País que la practica.


En consecuencia, solo es viable que las Autoridades de Comercio Exterior, con la Policía Fiscal Aduanera, “Polfa”, a bordo; encargadas de administrar los puertos de entrada y salida de mercancías, ejerzan toda su autoridad, para que no se sigan ingresando mercancías de contrabando técnico, que desde luego, están propiciando el cierre de respetables empresas que llevan más de cincuenta años en el mercado Nacional. A la fecha se calcula que son más de un millón de desempleados víctimas de las prácticas desleales con el contrabando técnico de mercancías chinas.  


Otro de los mecanismos que podrían adoptar las autoridades, es el de establecer un sistema de comercio administrado, es decir, que fuera de los controles establecidos para la entrada de mercancías procedentes de la China, se establezcan los cupos reglamentarios, pero que provengan directamente del país de origen, si entran al Puerto Libre de Panamá, deberán tener un tratamiento diferente, regulado por las Normas de Origen de las mercancías.


Es bastante llamativo que este clamor de pequeños y medianos empresarios afectados, lleve tanto tiempo y las autoridades encargadas de solucionar asunto tan delicado, no hayan dictado las medidas correspondientes para solucionarlo, cuando la verdad es que el problema es de simple tolerancia, permisibilidad en la aplicación de normas y muy seguramente con visos de corrupción, donde se práctica en buena escala el contrabando técnico.


Simplemente vemos por los noticieros a las autoridades mostrando los dientes para frenar el contrabando, cuando la verdad, es que existe un negocio montado. Según informaciones recibidas existen personajes del alto gobierno y políticos de alta talla, comprometidos.


Sería muy importante si los organismos de control, especialmente la Fiscalía, iniciaran una investigación sobre este caso, puesto que a simple vista se alcanza a prever que no es tanto el desconocimiento de las normas que rigen, sino mas bien el montaje de una empresa criminal, que ve en este negocio la posibilidad de cometer actos ilícitos, como el lavado de activos y otras prácticas que resultan sumamente atractivas para el enriquecimiento ilícito.


Vemos con enorme preocupación, que entre Colombia y la China, se han establecido rutas y mecanismos para el comercio ilícito de las drogas, que es el mismo del contrabando. Son varios los compatriotas que por este hecho, se encuentran  privados de la libertad en ese País, con grave peligro de ser condenados a cadena perpetua o pena de muerte. 


urielos@telmex.net.co 

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