Martes, 24 de enero de 2017

| 2009/08/10 00:00

De la gira muda a un acuerdo regional de seguridad

De la gira muda a un acuerdo regional de seguridad

Estamos como país metidos en un gran lio. Somos el centro de atención en la región, o mejor expresado, somos el principal asunto de interés hemisférico, ya que lo de Honduras, se solucionará en los próximos tres meses.  Los temas de seguridad, que se han desbordado con el anuncio de la presencia de militares y equipos de Estados Unidos en cuatro o siete bases militares, aéreas y navales de Colombia,  ha puesto a todo el vecindario en alerta y tiene deterioradas las relaciones con Venezuela y Ecuador, y a la expectativa a muchos otros, empezando por Brasil, que es el país de mayor peso en la región.

Estamos viviendo la explosión de temas álgidos no afrontados de fondo ni mucho menos en camino de solución: la persistencia del narcotráfico, el accionar de la guerrilla en las zonas de frontera, las convicciones en Colombia que los presidentes Chávez y Correa son aliados de las guerrillas Colombianas y la convicción de Chávez de que los Estados Unidos en algún momento lo van agredir militarmente y que esa agresión contará con la complicidad de Colombia, en tanto que el presidente Correa sigue ofendido – con razón- por la incursión militar en su territorio que dio muerte a Raúl Reyes y ahora se suman otros países, que abiertamente manifiestan su indisposición con la presencia militar estadounidense en nuestro territorio, como lo manifestaron; la presidencias de Argentina, Uruguay y Bolivia, o la clara declaración de la Cancillería Brasilera en el sentido de que Colombia debe darle garantías a la región de que la fuerza militar de los Estados Unidos, solo se usara en territorio Colombiano.

A veinte años de la finalización de la guerra fría, con el derrumbe del muro de Berlin y la desintegración de la URSS y el “campo socialista”, todo pareciera indicar que nos hemos adentrado en un nuevo capitulo de una hostilidad entre occidente y oriente, que tiene como protagonistas una revitalizada Rusia, acompañada de un Irán que construye agenda en Suramerica, con la mala noticia de que Colombia se vuelve “peón” de estas complejas jugadas, por que de no poner atención a los reales problemas, que si son propios como los de narcotráfico y guerrillas, todo terminará mezclándose con todo y podemos continuar en una escalada de armamentismo y agresiones que no es buena para nadie.

Lo que esta en evidencia con este último episodio de las “bases” Estadounidenses, es que hay un serio problema de confianza y credibilidad, soportado en realidades concretas y eso es lo que hay que solucionar, hay que discutir en la región como construimos una política de seguridad compartida, que debe incluir por lo menos tres grandes temas; la lucha contra el narcotráfico, la solución al tema del conflicto armado en Colombia y el respeto por la soberanía; lo cual debe leerse como garantías de que Colombia no va a servir para agredir a nadie y solucionar de verdad y de fondo la afrenta que le causamos a Ecuador, si estos tres puntos no se abordan en la región y el escenario debe ser Unasur, no es posible ponerle punto final a esta escalada de agresiones, desconfianzas y armamentismo que pueden llevarnos a grandes tristezas y desgracias en los próximos meses y años.

El presidente Uribe, responsable de las relaciones internacionales tiene entre sus manos una gran responsabilidad y no puede seguir conduciendo al país de la manera que lo ha hecho hasta el momento; no colocando temas de tanta delicadeza en el debate político, desconociendo al Congreso de la República, como el escenario donde se deben construir los acuerdos nacionales en temas tan delicados, no trabajando de manera diplomática y preventiva para que los países de la región no se vean amenazados como lo han expresado abiertamente o sutilmente con nuestras decisiones en temas de seguridad.

En medio de esta crisis, es bueno volver a pensar en los temas de fondo, los propios; soluciones al narcotráfico, liderando en la comunidad internacional un debate sobre algo que es evidente, esta política de control al narcotráfico es un fracaso y debe ser reformulada, en que dirección?, pues eso es lo que hay que construir entre todos y lo segundo esta guerrita interna interminable, hay que ponerle punto final y la región debe ayudar en ello, utilizando presión política y diplomática y para mi gusto, por la vía de una negociación acotada y seria.

En esta semana vamos a ver nuevas escenas de la crisis, en el ámbito nacional; en el debate en el Congreso de la República y en el ámbito internacional en la reunión de Unasur, ambos escenarios pueden y deben ayudar a buscar caminos, los cuales deben conducir a construir un acuerdo regional de seguridad, el cual hoy no existe y es urgente de construir.



lcelis@nuevoarcoiris.org.co

Luis Eduardo Celis en coordinador del Programa de Política Pública de Paz, de la Corporación Nuevo Arco Iris.




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