Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/06/09 00:00

De la Santa Misa a la Santa Meditación: réplica a Armando Benedetti Jimeno

De la Santa Misa a la Santa Meditación: réplica a Armando Benedetti Jimeno

Sobre “No iré donde el Dalai Lama”, de Armando Benedetti Jimeno (EL HERALDO, 11 de mayo de 2006), digo lo siguiente:

1.A diferencia de Benedetti y como alumno de Mircea Eliade, el gran historiador de las religiones, tengo mucho respeto por el budismo y las demás religiones como vehículos de acceso a lo sagrado. Véase, a propósito, “Lo sagrado y lo profano”, de Eliade.

2. En contraste complementario con las tradiciones teístas más conocidas(judaísmo, cristianismo e Islam), el budismo es una religión antropocéntrica que, sin ser atea, se ocupa más del sufrimiento, del origen del sufrimiento, de la erradicación del sufrimiento y del camino que conduce a la extinción del sufrimiento hasta lograr la gran paz interior, la compasión por todos los seres sensibles, la moralidad perfecta, la sabiduría y la calma mental profunda de la meditación. Puesto en términos médicos y psicoanalíticos, estudia el diagnóstico y la etiología del mal, y propone una cura de excelente pronóstico y una terapia que lleva a la cura. Son las Cuatro Nobles Verdades.

3. Afirmar que el Dalai Lama es un personaje del espectáculo y un manipulador de medios, que su atuendo es circense y que sus postulados son de extrema simplicidad, es un irrespeto y una muestra de la ignorancia de Benedetti sobre lo que significa el Dalai Lama y sobre el inmenso valor de las enseñanzas budistas para este mundo tan conflictivo, enseñanzas que están siendo asimiladas por la civilización occidental, lo que es tema de estudio por parte de autores mundiales de avanzada. Desde luego, nada de esto se puede aprender ni enseñar en una corta visita de tres días.

4.Comparar la meditación budista con la literatura de éxito revela un total desconocimiento por parte de Benedetti sobre los estudios científicos de médicos, neurólogos, psicoanalistas, psicólogos y psiquiatras relacionados con el enorme valor terapéutico y complementario de la meditación sentada y silenciosa. No voy a abrumar a los lectores con la copiosa bibliografía científica.

5. Si la inteligencia emocional estudiada por Daniel Goleman le parece una pendejada a Benedetti, no puedo hacer nada para impedir que lo crea así, pero esa creencia es una sandez que podrá ser rebatida por cualquier psicólogo recién graduado. A mi juicio, es todo lo contrario. Es precisamente porque muchas personas no han cultivado su inteligencia emocional por lo que las relaciones interpersonales se vuelven tan problemáticas.

6. Decir que la filosofía oriental se quedó anclada en la dimensión infantil del pensamiento significa no tener ni la más remota idea de la complejidad y profundidad de la filosofía oriental, otro inmenso tesoro para la filosofía occidental y tema obligatorio en universidades. Tampoco voy a aplastar a los lectores con la gigantesca bibliografía. Sin embargo, el lector curioso puede acercarse a la biblioteca y al Programa de Filosofía de la Universidad del Atlántico, donde tuve el gusto de tener en mis manos lo que, probablemente, es la primera tesis de grado sobre la filosofía budista de una graduada de nuestra tierra.

7. En el budismo no hay ni dogmas ni teología. Las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Sendero Óctuple (el aprendizaje práctico) son enseñanzas y recomendaciones prácticas basadas en la razón y la experiencia personal que pueden seguir seguidas o abandonadas por decisión libre.

8. En contraposición a lo que anota Benedetti, creo que la forma de ser budista(compasiva, sabia, moral y meditativa) es de lo más confiable del mundo.

9.Teniendo en cuenta que Colombia es un país mayoritariamente católico, me parece muy interesante el encuentro de la tradición contemplativa y mística del catolicismo con el budismo, otro tema de estudio actual en el planeta. Aquí sí me atrevo a sugerir una bibliografía: “Encuentro con el budismo”, de Heinrich Dumoulin,S.J. Barcelona: Editorial Herder, 1982. “Para entender el budismo”, de Heinrich Dumoulin, S.J. Bilbao: Ediciones Mensajero, 1997. “Zen y mística cristiana”, de Hugo Enomiya-Lasalle,S.J. Madrid: Ediciones Paulinas, 1991.

10.Finalmente, no hace falta ser estudioso ni haber leído “Lo sagrado y lo profano”, de Eliade, para saber de primera mano lo que significa la rotura de planos existenciales cuando dejamos el espacio y el tiempo profanos para entrar en el espacio y el tiempo sagrados. Todo devoto católico lo sabe cuando va a la Santa Misa. De igual modo, todo devoto budista lo sabe cuando practica la Santa Meditación.


Por Fernando Luis Gómez
Médico Psicoanalista
Barranquilla

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