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Opinión

  • | 2005/04/10 00:00

    Defensa de un bobazo

    A Camilla le importa un comino que la cataloguen como una de las mujeres peor vestidas del mundo, por una razón: Carlos la quiere como es.

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A riesgo de que me linchen, pienso que Carlos de Inglaterra y Camilla Parker-Bowles merecen finalmente ser felices, porque detrás de ese bobazo y de su poco agraciada consorte habita una historia de amor que se parece a la de la gente común y corriente.

¿Por qué nadie los quiere, si el mundo está lleno de Carlos y Camillas?

Desde luego, la primera razón es Diana. Su capacidad de manipulación convenció al mundo de que era un ángel vestido de princesa. Pero en realidad Diana era, según la describe la biógrafa Kitty Nelly en su libro Royals, una mujer neurótica, mentalmente antihigiénica, volátil, histérica, obsesiva, atrapada entre unas fases anímicas negras y unos violentos cambios de genio.

Cada vez que deseaba proyectarse ante sus admiradores, hacía que un periodista de su confianza la pescara como quería que la encontraran: triste, pensativa, seductora, caritativa, vestida de gala o haciendo ejercicio ligerita de ropas, qué coincidencia, en un gimnasio. Diana, definitivamente, sabía como venderse.

En cambio, Carlos ha sido una verdadera nulidad en eso.

Él es desagradable, y no lo oculta. No ha sido el primer miembro de la realeza en cometer adulterio (aunque sí fue el primero en confesarlo por televisión ante 25 millones de personas), pero el mundo entero se puso inmediatamente de parte de la propia Diana, aunque era igualmente pecadora. El día en el que Carlos salió al aire hubo que aumentar el voltaje en la Gran Bretaña, pues a la hora de la transmisión se produjo una descarga equivalente a la de haber conectado simultáneamente 300.000 teteras, suficiente para electrocutar definitivamente la popularidad de Carlos y Camilla.

Quienes detestan al príncipe por bobo, destemplado, egoísta, vanidoso, adúltero y desabrido, nunca le han concedido el beneficio de creer que se casó con Diana porque realmente estaba convencido de que así cumplía con su deber con el trono.

Y desde luego, también está el factor Camilla.

Diana era como sacada de Hollywood. En contraste, Camilla se esfuerza por no invertirle nada a su apariencia personal. Y a pesar de ser una rica heredera nacida de una familia que hizo una fortuna en el negocio de la construcción, es inmensamente tacaña, lo mismo que Carlos. Es célebre el sufrimiento que les produce a ambos el costo de tener que mandar un vestido a lavar en seco. ¿Y acaso los demás mortales no sufrimos pagando el agua, la luz y el teléfono?

La ventaja es que Camilla no exaspera a Carlos como lo hacía Diana, gastando sumas estrafalarias en sus atuendos. Y por eso le importa un comino que cada rato la cataloguen las revistas especializadas como una de las mujeres peor vestidas del mundo, por una razón bastante sencilla: Carlos la quiere como es.

No entiendo por qué la gente no lo apoya en su decisión de haberla escogido como su compañía. De aceptarla así sea vestida con un talego, de que la vea bonita a pesar de que cada pierna parezca un muffin,de que tenga manos y pies feos y de que carezca de la más mínima dosis del glamour que era el sello inconfundible de Diana.

¿Y qué tal el fariseísmo con el que se juzga la relación sexual que existe entre Carlos y Camilla?

Muchos se escandalizaron con las grabaciones secretas de una conversación entre la pareja en la que el príncipe le confesaba que quería ser su tampax, mientras ella le respondía que lo deseaba desesperadamente. Camilla ha llegado a contar que fue la primera mujer en la vida de Carlos, y que lo sedujo enseñándole que le hiciera el amor pensando que ella era un caballo a pleno galope.

Desde luego hay formas menos plebeyas de expresarlo. Pero no existe sociedad en el mundo en la que a la vuelta de la esquina no haya una pareja en idénticas circunstancias.

¿Por qué no dejamos, entonces, que Carlos quiera a Camilla, que Camilla quiera a Carlos, que sean felices y que, por fin, se coman con permiso las perdices?

ENTRETANTO. ¿No es mucho bluff pedir agua Perrier o San Peregrino, si está buenísima la recién lanzada agua Brisa con gas?
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