Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1996/10/07 00:00

DEFENSA PROPIA

DEFENSA PROPIA

Estando la subversión tan crecida como está, no es el momento de criticar a los militares por los excesos cometidos en la defensa del sistema, dicen muchos. Sí _dicen, habrá habido matanzas, desapariciones, torturas, lo que quieran: pero eso es secundario. No hay que escandalizarse de la 'guerra sucia': esa es la guerra. Los del otro lado son peores. Hay que rodear al Ejército, y no señalar sus defectos, cuando la subversión está como está. Lo que pasa es que si la subversión está como está -crecida, y creciendo- es en buena parte a causa de los excesos cometidos por los militares en defensa del sistema. La subversión tiene -como decía Belisario Betancur en sus tiempos- causas objetivas y causas subjetivas. Las objetivas son la injusticia social y económica y la cerrazón política (ésta fue superada en algo gracias a la nueva Constitución, si la contrarreforma del presidente Samper no prospera; aunque no hay que olvidar que aquí se sigue asesinando para impedir que se haga política, como bien lo saben los supervivientes de la Unión Patriótica). Entre las subjetivas están la ideología (algo queda: por corrompida que esté, la guerrilla no es simple bandolerismo), el espíritu aventurero (es más divertido hacer la guerra con un fusil que echar azadón en el campo), y, sobre todo, una elemental: la defensa propia. Tanto el nacimiento de las guerrillas subversivas en Colombia como su incesante crecimiento en los últimos 45 años deben lo principal de su impulso a la defensa propia de los campesinos: contra los terratenientes, contra el Estado, contra el Ejército. Hace años, en esos tiempos de Betancur en que todo el mundo hacía turismo guerrillero, visité el campamento central de las Farc. Jacobo Arenas, el comisario político, me habló del comunismo y la revolución. Manuel Marulanda, 'Tirofijo', el jefe militar, me habló de sus recuerdos: los bombardeos de Marquetalia, la legendaria 'Columna de Marcha' que trasmontó la cordillera para llevar hasta el Pato y el Guayabero a los campesinos bombardeados y a sus familias. 'Tirofijo' recordaba que entonces las guerrillas no se llamaban así, sino 'autodefensas'. Y luego un guerrillero joven, raso, me contó su propia historia personal. Sus padres trabajaban una tierrita 'por allá', hasta que al hombre lo cogieron los 'chulos' (el Ejército) diciendo que era colaborador de la guerrilla; y ya no volvió a aparecer. Después le tocó el turno a su hermano mayor: de él nunca más se supo. Entonces la madre y los niños menores -éste tenía entonces 14 años- se fueron y pusieron una tiendita en la carretera. Pero una tarde llegaron unos soldados borrachos a violar a la hermana, y como él se interpuso lo deshicieron a culatazos. -Entonces yo sí dije: no, hermano, yo sí mejor me voy p'al monte, que allá por lo menos uno se defiende. Eso se llama defensa propia. Autodefensa. Lean las novelas de la violencia colombiana: hay docenas. Lean las historias de las luchas guerrilleras, Las guerrillas del Llano de Franco, Las muertes de 'Tirofijo' de Alape, los libros de Alfredo Molano. Lean los estudios de los violentólogos, de los politólogos, de los antropólogos, de los sociólogos: hay centenares. Lean los boletines del Comité de Defensa de los Derechos Humanos, sale uno cada mes. Lean los informes de la OEA, del Departamento de Estado de Estados Unidos, de la ONU, de Amnistía Internacional, de America's Watch, del Cinep. Lean ustedes, en suma, algo distinto (y afortunadamente hay mucho; o desgraciadamente), algo distinto de los comunicados oficiales de las Fuerzas Armadas o de los editoriales de El Tiempo, y se darán cuenta de que el principal motivo por el cual los campesinos de Colombia se van a la guerrilla es porque "allá por lo menos uno se defiende" (o hablen con los guerrilleros reinsertados: todavía no los han asesinado a todos). Los excesos de los militares, esos excesos que no hay que criticar porque la subversión está crecida, son la principal causa de que la subversión crezca. Desde hace decenios, desde Urdaneta Arbeláez, los gobiernos de este país les han dado rienda suelta a los militares para que acaben con la subversión, y la subversión no ha hecho sino crecer. Les han aumentado sin cesar el presupuesto, les han creado fuerzas paramilitares de apoyo financiadas por los terratenientes, les han entregado la administración de justicia a civiles en zonas de guerra, les han inventado zonas de excepción, les han permitido todos los excesos, les han fortalecido el 'fuero' que protege sus excesos. Y todo eso no ha tenido ni siquiera el resultado práctico -si es que el fin justifica los medios- de que la subversión disminuya. Por el contrario, aumenta. La única manera de evitarlo es impedir esos excesos, en vez de tolerarlos o alentarlos. Tal vez las 'causas objetivas' sigan existiendo, pero los campesinos no tendrán que defenderse del Ejército. Y no se irán al monte. (También tienen que defenderse, se dirá, de la guerrilla. Es verdad: están entre dos fuegos. Por eso los que no se van a la guerrilla se van a los grupos paramilitares).

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