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Opinión

  • | 2017/06/20 08:22

    Diálogo social – más palabreo menos oídos sordos

    La productividad se gana modernizando el trabajo, revolucionando el sistema educativo e incluyendo a los trabajadores. El mejor camino para alcanzarlo es conversando, forjando acuerdos, pasemos a los hechos.

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Escribir de Diálogo Social entre trabajadores y empresarios en Colombia es urgente porque apenas si se están hablando mientras los conflictos laborales crecen.

Muchos sufren mala vida laboral: 1. 62 por ciento de los que trabajan no tienen seguridad social; 2. 74 por ciento del empleo es precario; 3. 49 por ciento gana menos de un salario mínimo; 4. 4,5 de cada 100 trabajadores están sindicalizados; 5. 250.000 trabajadores se benefician de la negociación colectiva. 6. La mitad de los desempleados tienen menos de 28 años. En estándares laborales nos parecemos mucho a Honduras, Guatemala o El Salvador y muy poco a Argentina o Chile.

¿Cómo superar estos malos resultados y ganar una sociedad menos infeliz, más armónica? Una respuesta clave es que acuerdos y espacios eficaces entre trabajadores organizados, empresarios o el gobierno, en todos los niveles, son el mejor camino para cambiar este malestar laboral. El conflicto entre capital y trabajo puede ser una oportunidad.

La pregunta que se hace la economía hoy es cómo, gracias a los avances tecnológicos, la humanidad puede ser más productiva, trabajar menos y crear más. ¿Cómo resolvemos esa pregunta para Colombia? La respuesta no es mantener estos pobres indicadores y seguir buscando competitividad sin generar valor agregado o innovación, con precariedad, bajos salarios o sin libertad sindical. Más bien al contrario, mientras la humanidad corre hacia la automatización, es urgente ensayar la paz en las relaciones laborales.

Eso significa cambiar el modelo de antilaboral, por otro de reconocimiento y conversación. El conflicto armado tuvo consecuencias en las relaciones laborales, puntos de vista opuestos y sordos, sindicalistas asesinados, sindicatos señalados de ser parte de la guerra, empresarios secuestrados y extorsionados. Muchas empresas fueron campo de batalla.

A pesar de un contexto negativo ha habido intentos de transformar las relaciones laborales en Colombia: la Constitución del 91, el Pacto Social de 1994, las gestiones de diálogo y reformas de ministros de Trabajo como Angelino Garzón, Rafael Pardo o Clara López, o el esfuerzo de la OIT.

Los acuerdos se hacen entre dos partes, con puntos de vista diferentes, pero que se reconocen entre sí, y esto último es escaso. El sector productivo colombiano genera poco valor agregado y escasa plusvalía. La riqueza está en los bancos, en la minería o la agroindustria y allí hay negociación colectiva y diálogo pero generan poco empleo. También se producen acciones por fuera de la ley, para restringir la sindicalización. Hay escasa información y educación ciudadana en derechos laborales.

La implementación de los acuerdos con las Farc puede lograr una paz estable y duradera y ser una oportunidad para alcanzar la paz laboral. Hay dos razones para defender esto: 1. El contenido laboral de muchos de los puntos del acuerdo permitiría fortalecer a los actores de las relaciones laborales, especialmente a los sindicatos que padecen graves obstáculos para existir y gran asimetría en su capacidad de incidencia política; y 2. Porque el proceso de paz es un ejemplo mundial que puede convertirse en método de negociación.

Los conflictos sociales y laborales no terminan en esta transición política pero podemos cualificarlos. Hay métodos e instrumentos creados y probados, hay casos de grupos empresariales colombianos que han ganado en productividad y se han internacionalizado mejor gracias a que con paciencia y creatividad construyeron sólidas culturas de diálogo social, reconociendo a los trabajadores, abriendo puertas, sentándose a la mesa. Con ellas podemos avanzar, ampliándolas, en productividad y generación de riqueza mejor distribuida.

La Ocde lo ha vuelto a decir, seguimos al final de la lista en los temas sociales de ese club. La productividad se gana modernizando el trabajo, revolucionando el sistema educativo e incluyendo a los trabajadores. El mejor camino para alcanzarlo es conversando, forjando acuerdos, pasemos a los hechos.

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