Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/02/26 13:50

Bogotá: viene la paz

Casi a los 100 días del gobierno de Enrique Peñalosa la gran ausente ha sido la paz.

Bogotá: viene la paz

Estoy seguro de que en este año Colombia empezará a escribir un nuevo capítulo de su historia, se construirán narrativas más cercanas a la confianza que al miedo, más afines a la creatividad colectiva que a la hegemonía de la mano dura. Nunca antes habíamos estado tan cerca de firmar un acuerdo de paz con la guerrilla más antigua del mundo. Este es un hecho que carga de esperanzas y nuevos sentidos, que invita a imaginar formas innovadoras de habitar este país y que pone retos mayúsculos en la construcción de una paz estable y duradera.

Desconocer este hecho trascendental es, por decir lo menos, miope. Parece que el gobierno de Bogotá no reconoce este momento que se avecina. Los hechos son elocuentes: casi a los 100 días del gobierno de Enrique Peñalosa la gran ausente ha sido la paz: hasta ahora no se ha planteado de frente y con claridad una política pública que apunte a construir una Bogotá en el post-conflicto.  

El descuido u omisión intencional del alcalde de Bogotá no es menor: Colombia, según el Informe Anual  de ACNUR: Tendencias Globales – 2014, está entre los 5 países del mundo con mayor desplazamiento interno por causa de la guerra. Tiene “(…) 6 millones de personas desplazadas”. Y recordemos que la ciudad del país que ha recibido la mayor cantidad de desplazadas y desplazados por causa de la guerra es Bogotá. Este hecho debe ser razón suficiente para pensar y asumir seriamente una Bogotá en el post-conflicto: una Bogotá que reconstruya los proyectos vitales de las víctimas, reconociendo la voz de esas campesinas y de esos campesinos que vienen de los rincones del país, y que han sufrido el  desarraigo, la pobreza y el dolor de esta guerra. 

Ahora, hay más razones. Estamos ante la oportunidad de generar un proceso pedagógico y cultural alrededor de una ciudad que construya con cuerpo y alma, y de la mano de todos, la paz. Con toda la voluntad para que se generen diálogos entre las diferentes localidades, entre las diferentes poblaciones que circulan diariamente por esta ciudad, y entres las expresiones plurales que nutren la vida de la ciudad.

Bogotá, como Colombia, merece la paz, merece no tener el ethos de la guerra, esa zozobra permanente y esa ansiedad por no poder construir interacciones basadas en la confianza. Es por esto que propongo que la ciudadanía, la academia, los líderes de opinión, las diferentes organizaciones sociales, las diferentes iniciativas de Bogotá que están comprometidas con el bienestar de esta ciudad, los actores, los artistas, las políticas y políticos con cargos de elección popular afines a estas causas, y los que hemos estado de alguna u otra forma en la vida política, garanticemos que la paz y el post-conflicto estén presentes en el siguiente Plan de Desarrollo ¿En qué sentido debe estar? ¿Cómo se debe incorporar? ¿Qué artículos deben ir? Son asuntos para precisar en conjunto, en reuniones que hay que organizar ya.

¿Qué tal un artículo del siguiente tipo? No sería el único.

Artículo x: La paz como un enfoque de política de Bogotá D.C.

1 de cada 6 pesos del presupuesto de la ciudad se dedicará a construir, de manera participativa, una política pública integral para la Bogotá del post-conflicto.

Parágrafo: Todas las secretarías de la administración de Bogotá D.C. deberán articularse a este propuesta y deberán plantear sus políticas para el post conflicto.”

Es inadmisible que Bogotá le dé la espalda a la paz, sólo porque hay intereses “concretos” y de “concreto” que caminan hacia otro lado.

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