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Opinión

  • | 2016/03/15 17:21

    ¿Policía civil Para-Convivir?

    La seguridad y la convivencia no se pueden fundar en el miedo, en el estímulo permanente del ser “sapiado”, ser estigmatizado y perseguido. Así no se construye democracia.

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El filósofo austriaco que revolucionó la filosofía del lenguaje y, quizás, la forma de ver y hacer la filosofía, Ludwig Wittgenstein hablaba de “aires de familia”. Se refería él a aquellas expresiones o referencias, “juegos de lenguaje” que tenían un asidero común, un parecido que no los volvía equivalentes ni definía su esencia, pero sí los hacía semejantes y con una familiaridad que se reconoce a leguas. En palabras de Juan José Botero “Los miembros de una familia rara vez tienen la misma nariz, o los mismos ojos, sin embargo comparten generalmente un mismo aire de familia que permite reconocer los hermanos y hermanas”.

Tengo el presentimiento que Las Convivir guardan cierto aire de familia con La Policía Cívica que promoverá la recién creada Secretaria de Seguridad de Bogotá.

 El artículo 42 del decreto Ley 356 de 1994 creó Las Convivir:

Servicio Comunitario de Vigilancia y Seguridad Privada.

ARTÍCULO 42. DEFINICION. Se entiende por servicio comunitario de vigilancia y seguridad privada, la organización de la comunidad en forma de cooperativa, junta de acción comunal o empresa comunitaria, con el objeto de proveer vigilancia y seguridad privada a sus cooperados o miembros dentro del área donde tiene asiento la respectiva comunidad. [La negrilla es mía]

Se trata acá de que particulares contribuyan a garantizar la seguridad de una sociedad acudiendo a sus propios recursos y, quizás, sus propias normas. La diferencia con la justicia por mano propia es muy sutil.

El Acuerdo que crea la Secretaría de la Seguridad, Convivencia y Justicia, aprobado por la plenaria del Concejo el pasado 11 de Marzo, dice:

  ARTÍCULO 1º  . La Policía Cívica, en la modalidad de voluntarios, es un cuerpo no armado de carácter civil, sin ánimo de lucro, constituido con el objeto de prestar servicio de apoyo para el cumplimiento de las misiones específicas de la Policía Nacional y con el propósito de fortalecer las relaciones Policía-Comunidad

ARTÍCULO 3º Son funciones de la policía cívica: 1.Suministrar información a la Policía Nacional principalmente sobre los siguientes aspectos: a) Infracciones penales y de Policía; b) Actividades que tengan relación con huelgas, paros, manifestaciones y/o desórdenes y en general toda situación que altere el orden público, la tranquilidad o la convivencia ciudadana

Al menos esta policía cívica es desarmada: una justicia por mano propia, un “pilín” zanahoria. 

Preocupa qué se entiende por el objeto de este artículo: brindar apoyo al “cumplimiento de las misiones específicas de la Policía Nacional”. En este momento en Bogotá la Policía entiende que dentro de sus "misiones específicas" está mantener una ciudad “ordenada”, limpia, higiénica en donde esas “desviaciones” de la sociedad que ensucian, que desordenan, que generan caos deben excluirse o eliminarse. Es así como justifica el maltrato y la violación de derechos de prostitutas, vendedoras ambulantes, habitantes de calles, fumadores de marihuana, grafiteros, entre otros.

¿Esta policía civil entonces se sentirá con el derecho de cumplir con las misiones antes mencionadas? Ya imagino los amigos de a “limpieza social” llamando para sacar del espacio público a los adolescentes que fumen marihuana, que expresen su voz en una pared, a las mujeres que estén vestidas de una manera sugestiva porque les da la gana de vestirse de manera sugestiva, o a los estudiantes que reivindican el derecho a la educación. Ya me imagino llamando para que den bolillo a cuanta manifestación exista. Manifestación o huelga legítima que protesta por las mil y un injusticias que viven los habitantes de esta ciudad diariamente.  Las manifestaciones, óigase bien, no son expresiones de desórdenes, son expresiones normales de personas que se indignan porque les aumentan el Transmilenio mucho más que sus ingresos, que se llenan de rabia porque les cierran diariamente hospitales. Montar una policía civil para frenar estas expresiones ciudadanas es de una intolerancia mayúscula y muestra un talante poco democrático.

La seguridad y la convivencia no se pueden fundar en el miedo, en el estímulo permanente del ser “sapiado”, ser estigmatizado y perseguido. Así no se construye democracia. Se trata más bien de tejer confianzas, de reconocer la diversidad de expresiones, de no homogenizar, ni ordenar autoritariamente a la sociedad. Se trata, en últimas, de no aceptar, bajo ninguna circunstancia, la justicia por mano propia, así esta sea un "pilin" zanahoria.

Ojalá entre las Convivir y la policía Cívica sólo exista un aire de familia, solo un aire de familia y que este boquete que se abre no se desmadre.

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