Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/03/07 13:49

El valor de la basura

El Distrito Capital tiene que comenzar a construir un modelo de crecimiento sostenible, en donde los residuos o basura no sean un problema, sino una gran oportunidad para generar empleo.

Diego Molano Aponte. Foto: Guillermo Torres

El Día del Reciclador fue celebrado con una manifestación en la Plaza de Bolívar, a la cuál intempestivamente asistió el alcalde Enrique Peñalosa. Después de un discurso emotivo y comprometerse a darles apoyo en el mejoramiento de sus condiciones de vida y de trabajo, salió aplaudido y este grupo muy esperanzado en sus promesas, sin embargo, los retos para lograr un sistema de aseo enfocado en un verdadero aprovechamiento de los residuos son inmensos.

Lograr una ciudad sostenible en el manejo de su “basura” o residuos como se les denomina técnicamente, pasa por tener una cultura de separarlos en los hogares; recolectarlos, reciclar el máximo de ellos y el resto que no sirva disponerlos en sitio seguro. Pero hoy en día, los únicos que están permitiendo separar los residuos y que estos sean aprovechados por toda la sociedad, son los recicladores, desafortunadamente y a pesar de la relevancia de su rol social y ambiental, viven en condiciones deplorables y no son lo suficientemente valorados por la sociedad.

El Barrio La Igualdad, en Kennedy, es una muestra de esta realidad; allí nació la “Asociación de Recicladores, Bodegueros, Carretilleros y Zorrilleros por la Igualdad de Colombia – ARBUIC ”, viven sobre la Ronda del Río Fucha. A pesar de que en sus viviendas tienen servicios públicos, reclaman desde hace 40 años la legalización del barrio para pavimentar la calle principal y  exigir la construcción de un jardín para sus hijos y mejorar  sus condiciones sanitarias. En medio de esta  situación, su organización hace un aporte fundamental a la ciudad. Todos los días salen a recorrer las calles en rutas ya identificadas, cada uno puede recoger 1200 kg de residuos entre escombros, madera, plástico, vidrio, PVC, tubos de cartón y electrodomésticos. Los recolectan, los separan y los venden a las bodegas para que vuelvan a ser utilizados por la misma ciudad.

“Queremos que la ciudad nos valore, que cuando estemos en la calle la gente no se asuste, sino que sienta confianza en que ayudamos al ambiente” dice doña Rosalba Rodríguez, la presidente de la asociación. Quieren herramientas de trabajo como camiones, apoyo para poder prestar su servicio en los barrios y en especial en los conjuntos residenciales, además de soporte para mejorar la bodega de recolección de escombros y madera en el mismo barrio.

Bogotá produce a diario aproximadamente 6000 toneladas de residuos, de las cuales 2000 toneladas podrían ser aprovechables, sin embargo, solo se están recuperando 1000 toneladas, gracias y exclusivamente al trabajo del trabajo de los más de 18 mil recicladores que existen en el Distrito Capital. El resto de material de desechos va a parar directo al relleno de Doña Juana. Estas condiciones hacen que la ciudad vaya por una ruta insostenible, se esté llenado de basura y no se aproveche  un potencial inmenso de residuos que podrían ser reusados, con los consecuentes beneficios ambientales, sociales y económicos.

El Distrito Capital tiene que comenzar a construir un modelo de crecimiento sostenible, en donde los residuos o basura no sean un problema, sino una gran oportunidad para generar empleo, desarrollar innovaciones,  crear inclusión social, y a la vez que se protegen los recursos naturales.  No se puede seguir con un modelo en donde todos echamos la basura a la caneca, para que  la ciudad la recoja y la tire directamente en el relleno sanitario.

El año 2016 se puede convertir en un punto de inflexión para lograr una política pública que permita una Bogotá limpia y sostenible en el manejo de su basura. La Superintendencia de Industria de Comercio conminó a la ciudad a definir un modelo de aseo de libre competencia o área exclusiva para junio, con el fin de superar el conflicto generado por la anterior administración distrital. Simultáneamente, el AUTO 587 de la Corte Constitucional obliga al alcalde a incluir dentro de este nuevo esquema a los recicladores como prestadores del servicio de aprovechamiento. El alcalde y su equipo deberán avocarse a diseñar un esquema; no para que se recoja la basura, sino para que se aproveche mejor sus residuos. El enfoque tiene que cambiar y allí los recicladores  y otros actores sociales y económicos pueden cumplir un papel fundamental.

En el nuevo plan de desarrollo se debería estipular una meta para que en los próximos 4 años,  Bogotá aproveche el 30% de sus residuos, hoy está en el 15%. Ello significaría pedagogía y cultura ciudadana a las familias, lo mismo que incentivos para reciclar en la fuente; en los hogares, empresas e instituciones, pero también sanciones y amonestaciones ambientales a quienes no cumplan. Los nuevos operadores de aseo deberían estar enfocados en facilitar el aprovechamiento, que tengan por ejemplo rutas y días especiales para recolectar el material reciclado. Los recicladores y sus asociaciones deberán ser fortalecidos para que puedan convertirse en verdaderos prestadores de servicio de aprovechamiento, deberán pasar a ser organizaciones productivas. No se pueden dejar solas en esta tarea, han venido cumpliendo este vital papel en la sociedad, pero necesitan mejorar sus condiciones sociales, económicas y organizativas

La política pública tiene que involucrar también a emprendedores y a las industrias para que reciclen y aprovechen más, no solo por cuestión de imagen sino por la responsabilidad extendida que tienen en el uso de sus materiales de producción y sus empaques. Hay que plantear innovaciones a través de incentivos; con material reciclado de llantas se puede producir capa asfáltica para la pavimentación de vías o con el plástico reusado construir parques infantiles, reductores de velocidad, bancas y tapas del alcantarillado. Se podría aprobar en el Concejo un acuerdo para que el 20% del material de las obras de construcción se haga con material reciclado.  Las posibilidades son ilimitadas en una economía que se base en el principio de reusar y reciclar sus materiales.

Para todos aquellos que ya reciclan, un aliento para persistir en sus hogares, es una contribución real a la protección del planeta. A los que aún no lo hacen, una invitación a tomar la decisión y actuar. Por ejemplo, comience separando en la bolsa blanca todo material que puede ser reciclado; papel, plástico, cartón, latas;  y en la negra todos los otros materiales. Solo con eso ya está haciendo un gran aporte y no sabe cuánto le facilita la vida a los recicladores. Si tiene dudas pregúnteles a sus hijos, ellos no solo tienen la conciencia sino que quieren contribuir.

*Concejal de Bogotá

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