Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2016/06/07 15:24

¿Condenado a ser habitante de la calle?

Los habitantes de la calle de Bogotá volvieron a hacerse visibles después de ser una de las poblaciones ocultas que los bogotanos siempre marginamos o a la cual somos indiferentes.

Diego Molano. Foto: Guillermo Torres - Semana

La intervención en el Bronx en pleno centro de Bogotá dejó en evidencia la gravísima problemática de los habitantes de la calle de la ciudad, tal vez la población más excluida, manipulada y desatendida; una muestra del grado de deterioro social al que hemos llegado.

Cuando los medios mostraban las imágenes de la operación policial, en pleno centro de la capital del país, a menos de tres cuadras del Palacio de Nariño, la Alcaldía y del Congreso de la República, la pregunta que se venía a la mente era ¿cómo se pudo llegar a tal nivel de degradación y vejámenes en las niñas, los jóvenes y los habitantes de la calle?, más de 1500 fueron rescatados de ese infierno.

Los habitantes de la calle de Bogotá volvieron a hacerse visibles después de ser una de las poblaciones ocultas que los bogotanos siempre marginamos o a la cual somos indiferentes. Fueron ellos portada de los principales diarios, revistas y noticieros.

Pero ¿quiénes son los habitantes de la calle de Bogotá? De acuerdo con el informe de Bogotá Cómo Vamos, la ciudad paso de 10 mil a 12 mil habitantes de la calle en los últimos 4 años. El 36% de ellos tienen más de 10 años deambulando por los rincones de la ciudad y el 10% llevan más de 20 años en esta situación. El 88% de ellos son hombres. También se evidencia que esta problemática no es solo de la capital pues 59% son de Bogotá, pero el 40% vienen de otras ciudades.

Los medios destacan el caso del piloto o el extranjero que se encontraron en el Bronx, pero la verdad es que la mayoría vienen de hogares pobres, con familias que los expulsaron por la violencia intrafamiliar y en entornos con altos niveles de consumo de drogas. De hecho, casi todos abandonaron su hogar en la pre-adolescencia y siendo consumidores de sustancia psicoactivas a temprana edad, entre los 10 y 12 años. Su nivel de educación no es bajo, el 35% tiene primaria y el 53% algún grado de bachillerato.

La peor desgracia, lo que hace que un habitante de la calle permanezca en su situación es que pierden su voluntad a manos del “vicio” como se dice en las calles bogotanas; 93 % de ellos son consumidores de alguna sustancia psicoactiva; 72% consumen bazuco y 36% usan simultáneamente 4 sustancias entre cigarrillo, alcohol, marihuana y bazuco.

Sin embargo, no todos los habitantes de la calle son iguales, los que han sufrido mayor degradación y sean subsumido en un estado total de abandono son los que se encontraron en el Bronx. Hay otro grupo importante disperso por toda la ciudad, que generan su ingreso de recoger y vender productos reciclables, casi un 66%, el otros 27% obtienen recursos de la mendicidad y también hay los que delinquen, solo el 8%. Viven y pernoctan en más de 15 localidades, pero las que sufren principalmente este fenómeno son los ubicados en los Mártires y Santafé.

Ante la problemática que enfrentan los habitantes de la calle y la magnitud del fenómeno de la diáspora de ellos por toda la ciudad, después de la intervención en el Bronx, ¿la pregunta que se está haciendo la ciudad es si posible lograr su rehabilitación? ¿Tiene el distrito la capacidad para atenderlos y sacarlos de ese estado de postración? ¿Será posible a partir de servicios sociales y trato digno arrebatárselos de las manos con el uso que hacen de ellos, los narcotraficantes y criminales como los Sayayines?  Los habitantes de la calle fueron y están siendo usados por estas bandas criminales para enriquecerse y crear cinturones de protección para seguir con sus fechorías no solo en el centro, sino en las otras ollas de la ciudad. Solo basta con pasar por “Cinco Huecos” para darse cuenta que la manipulación sigue.

El Distrito Capital con sus secretaria de Integración Social y la de Salud, en conjunto con la UAESP tienen que emplearse a fondo para desarrollar un programa integral de atención al Habitante de la Calle, pero también, el Ministerio de Salud y el Departamento de Prosperidad Social a nivel nacional deben ser parte de la solución, este es un fenómeno urbano creciente y que requiere una política pública y programas nacionales.

La atención tiene que partir del propósito de recuperar su dignidad humana y es claro que requiere de la voluntad y decisión de los mismos habitantes de la calle, pero hay que seducirlos a los programas sociales, reconocerlos como seres humanos para recuperarles su sonrisa y esperanza. En estos momentos se requiere superar la crisis de la atención transitoria para llevarlos a albergues y centros de atención psicosocial y comunidades terapéuticas. 

En el mediano plazo los programas sociales y de tratamiento de sus adicciones deben llevarlos a tener como objetivo recuperar su autoconfianza y crearles oportunidades de trabajo, el obstáculo más grande será superar los fuertes síndromes de abstinencia. El grado de dependencia física y psicológica que genera el bazuco es altísima y la oferta de la secretaria de salud y del ministerio es muy precaria o nula, por lo que se requiere profundizar en mayores investigaciones al respecto y en reales soluciones a su manejo.

La Secretaria de Integración debe retomar su capacidad para entender que está pasando en las calles, con presencia permanente de equipos móviles con atención transitoria para atraer habitantes de la calle que tienen aún voluntad de cambio.

La sociedad bogotana y principalmente los que viven y visitan el centro o tiene su actividad diaria allí, tienen que entender y ser formados en su responsabilidad respecto a los habitantes de la calle. Si todos los restaurantes siguen dándoles comida o se permite la mendicidad sin control, se crea un entorno que propicia la expansión del fenómeno.

A nivel individual también es fundamental entender que el dar limosna no es la solución a la problemática, de hecho, la profundiza, más bien cada uno debería dar orientación de a dónde pueden dirigirse para que reciban la atención adecuada.

El reto que tiene el Distrito es lograr unos servicios sociales dignos y efectivos que, sumados a los esfuerzos de una política de seguridad contundente frente al narcotráfico, permitan arrebatarles de las garras de los criminales a todos los habitantes de la calle que están siendo usados vilmente, aprovechándose de su dependencia de las drogas y su condición de vulnerabilidad. La ciudad entera se tiene que poner en pie para recuperarles su dignidad.

*Concejal de Bogotá

@Diego_Molano

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