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Opinión

  • | 2016/06/29 10:40

    Calles limpias, ciudades sostenibles

    Es necesario comprender que el esquema de aseo no es solo una cuestión de contratar empresas que tiene camiones y escobitas que recogen la basura o la barren.

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El nuevo modelo de aseo que esta semana presentó la administración distrital tiene que dejar de ser uno centrado en recoger basura para transportarla y enterrarla en el relleno de Doña Juana, a un esquema que permita reciclar al máximo los residuos que todos producimos. No se trata solo que esté limpia la ciudad, sino que se proteja el medio ambiente, se generen empleos verdes y se comprometa a todos los sectores a aprovechar mejor lo que consumimos.

Pero ¿qué hay en la basura de los bogotanos? Todos los días producimos 6 mil toneladas de residuos que son llevados al relleno. Eso equivale a depositar diariamente un edificio de 17 pisos de basura allí. La bolsa de basura que se genera en cada una de nuestras casas contiene 65% de material orgánico, es decir comida o sus residuos, 16% de plásticos, 13% de latas y 5% de papel. Casi todo ese material sería aprovechable, pero solo se está reciclando el 17% de estos residuos que producimos en la ciudad. Mientras que el mundo evoluciona a reusar, reutilizar y reciclar, nosotros aún pensamos en botar a la basura.

Cada bogotano produce en promedio un kilo diario de basura, sin embargo y como muchas cosas de nuestra sociedad, esta producción también es tremendamente inequitativa. Mientras que un ciudadano de Chapinero produce 1,24 kilos al día de residuos, uno de Usme solo produce 400 gramos, pero es en esa localidad donde se ubica el relleno de Doña Juana y en donde se entierran los residuos producidos por los bogotanos.

Es necesario comprender que el esquema de aseo no es solo una cuestión de contratar empresas que tiene camiones y escobitas que recogen la basura o la barren. El Distrito Capital ya tiene un ecosistema de aseo y aprovechamiento compuesto por varios actores, a los cuales es necesario apoyar, tecnificar e inyectarles una visión más sostenible en su actuar.

Los primeros en el ecosistema son los hogares, que deben aprender a consumir mejor y a reciclar en cada casa. Los segundos actores son las empresas de aseo, que deben ser eficientes y ordenadas en sus rutas para recoger la basura, incentivar el aprovechamiento y enfocarse no solo en transportar basura sino en aplicar nuevas tecnologías para mantener más limpia la ciudad. El tercer actor son los recicladores de oficio, que tienen unas condiciones de vida muy vulnerable, pero son los únicos que se recorren los barrios buscando material aprovechable. El cuarto actor son las bodegas de pesaje ubicadas en varias zonas y donde se transan a diario todo el plástico, papel, y latas que son comprados por industrias para incorporarlos de nuevo en el proceso productivo. Y el último actor, al final de la cadena, es el relleno de Doña Juana, que solo tiene una vida útil hasta el año 2021, el cual cada día disminuye su capacidad y genera mayores impactos ambientales en las comunidades circundantes.

Pero ¿cuánto nos cuesta no aprovechar nuestros residuos? Si se reciclará y comercializará todo el plástico que se bota a la basura, se podrían generar $75 mil millones de pesos en ingresos. Ese monto es más grande que el presupuesto anual de entidades distritales como el IPES, el Instituto de Turismo, la Secretaria de Desarrollo Económico y la Secretaria de la Mujer. Estamos botando a la basura el presupuesto anual de estas entidades por no tener una visión diferente respecto a los residuos.

El Distrito ha planteado un nuevo esquema que busca corregir los desaciertos y caos generado por el exalcalde Petro; cuando trato de estatizar toda la operación de aseo en el año 2011, esquema que aún está vigente y que trajo pérdidas cuantiosas para Bogotá. Casi 400 mil millones de pesos suman todos los costos y pérdidas de esa improvisación, incluyendo las multas ya pagadas.

El nuevo esquema crearía cinco áreas de servicios exclusivo en la ciudad. Cada una de ellas tendría un operador que generaría áreas limpias, incluye la recolección de la basura, barrido de calles, corte de césped, limpieza de puentes y grafitis y transporte al relleno. Adicionalmente, el esquema también implica incluir a los recicladores para convertirlos en emprendedores del aprovechamiento. Con el mandato de la Corte Constitucional para que no sean discriminados y la expedición del Decreto 596, las Asociaciones de Recicladores tiene que formalizarse y convertirse en los prestadores del servicio. De hecho, a partir de este año pagaremos una tarifa de aprovechamiento para remunerar su actividad de reciclaje.

El alcalde Peñalosa y su equipo enfrentarán tres retos simultáneos para lograr el éxito de este modelo; sacar una licitación que permita a los mejores competir y generar soluciones eficientes, innovadoras, incluyentes y no costosas; desarrollar un programa integral de apoyo a los recicladores que incluya capacitación, asistencia técnica, cambio de sus instrumentos de trabajo y gestión social. Finalmente, definir el futuro de Aguas de Bogotá, una empresa pública que hoy tiene 40% de la operación de aseo pero que genera pérdidas y está en causal de disolución por la reducción de su patrimonio.

La ciudadanía tiene que seguirse uniendo a esta iniciativa de mantener nuestras calles limpias. Es un orgullo ver que los primeros brotes de civismo en estos meses, han estado alrededor de grupos de la sociedad civil limpiando los puentes peatonales y los muros con carteles, además vinculando al sector privado con la limpieza del eje ambiental y su canal San Francisco. El alcalde tiene que seguir convocando a partir del embellecimiento y la limpieza.

El nuevo esquema es una oportunidad para lograr dos propósitos esenciales para una ciudad; que se vea y se sienta más limpia y a la vez que se incremente el nivel de reciclaje y aprovechamiento de sus residuos. No podemos seguir con esta sensación de suciedad, desorden y desaseo de los últimos años. Bogotá para recobrar su espíritu debe lucir limpia y para hacerse sostenible debe reciclar más.

 *Concejal de Bogotá

@Diego_Molano

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