Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/06/21 11:54

La economía colombiana se desacelera

Dado que la dinámica del comercio internacional no es favorable para nuestros productos minero-energéticos, el país debe promover otros sectores, sin olvidarse necesariamente de la promoción de estos recursos naturales.

Diego Otero.

 La información del DANE sobre los resultados del crecimiento del PIB del primer trimestre de 2016 confirma que la economía colombiana está en un proceso de desaceleración, hecho que viene dándose desde el cuarto trimestre de 2014 en que la tasa fue de 3,5%. Durante 2015 el crecimiento fue de 3,1%.  La  tasa de crecimiento anual del PIB en el primer trimestre de 2016 de 2,5% es la más baja de los últimos cuatro años  y está muy por debajo de lo que se considera el potencial de crecimiento del PIB de 4,5%. Esta situación es grave en todo sentido: primero, porque no permite crear riqueza; segundo, porque va  a ser un freno  para superar tasas de desempleo de 9,0% o más, de subempleo de casi 40,0%   y de informalidad de 50%, y tercero tendrá consecuencias negativas en la reducción de la pobreza.

Teniendo en cuenta que la tasa de crecimiento de la población es de 1,14%, esto significa que el crecimiento del PIB per cápita es de 1,34%. Si la productividad de la  mano de obra está alrededor de 1,0%, las cifras muestran que el desempleo no disminuirá al final del año, excepto por las variaciones estacionales de febrero a octubre en que el desempleo  tiende a disminuir. Pero no existen razones económicas para ser optimistas  a menos que volvamos a sendas de crecimiento superiores a 4,0%.

Dos subsectores, la industria manufacturera y la construcción empujaron el crecimiento del primer trimestre. Si no fuera por el crecimiento del sector manufacturero con  5,3% anual que rompió con el ciclo descendente que venía desde 2008, la tasa de crecimiento del PIB sería menor a 2,5%. Hubo un fenómeno coyuntural que es el que tiene que ver con la entrada de Reficar  a finales de 2015 que hace variar hacia arriba el sector de refinerías, pero que con el tiempo tenderá a disminuir su efecto, especialmente hacia el final del año.

Sigue el crecimiento de la construcción con  5,2% por  la dinámica de las edificaciones que experimentaron un aumento de 10,9% que más que compensó el bajo crecimiento de 0,4% en la construcción de  obras civiles. E el futuro se espera que las obras civiles despeguen para cmensar la posible desaceleración de las edificaciones.

En los aspectos negativos se tiene la continuación en la caída de la agricultura con un crecimiento anual de solamente 0,7% y el desastre del sector de minas y canteras con una reducción de 4,6% principalmente por la caída del subsector de petróleo.

Para lo que resta de 2016 las perspectivas siguen negativas, esperándose una tasa de crecimiento del PIB al final  del  año alrededor de 2,5%, y similar perspectiva se tiene para 2016, a menos que los precios de petróleo, el carbón y los minerales se recuperen, aunque no es de esperar que ocurra que se vuelva a los valores de antes de 2014.

Por el lado de la demanda sobresale la disminución de las importaciones en 2,1% y de la formación bruta de capital en -3,7%. El consumo final de los hogares y del gobierno crecieron 3,2%, lo que explica el crecimiento del PIB.

En las exportaciones caen las de petróleo, carbón y minerales metálicos, como consecuencia de la reducción de los precios internacionales y del reducción del crecimiento mundial.

Dado que la dinámica del comercio internacional no es favorable para nuestros productos minero-energéticos, el país debe  promover otros sectores, sin olvidarse necesariamente de la promoción de estos recursos naturales.

Aquí es donde entra la necesidad de adoptar una política agresiva industrial y de fomento de la agricultura y de sectores de alta tecnología, así como incentivar la demanda interna.

*Exministro de Minas y Energía

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