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Opinión

  • | 2016/01/29 08:27

    Diputado Diosdado, cójala suave

    Sin ser desagradecidos como usted dice, muchos esperamos que el proceso cristalice y también que el ELN sea parte de esta construcción antes que quedar convertido en una agradecida fuerza de choque de la Revolución Bolivariana.

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Diosdado Cabello, diputado del Partido Socialista Unificado de Venezuela, ha dicho desde Caracas: “…se les olvidó que eso fue gracias a Hugo Chávez. No solo se le olvidó al gobierno colombiano, a las FARC también se les olvidó decir que eso fue gracias al comandante Hugo Chávez. Hasta su último día de vida el comandante Chávez puso para que se diera la paz en Colombia, ahora ni lo nombran.” Es un reclamo al aire.

El apoyo de Venezuela al proceso ha sido importante, el acompañamiento de Chávez facilitó que sectores armados o no, tuvieran confianza en la mesa de conversaciones y el proceso. Pero diputado Diosdado: ni tanto que queme al santo ni tan poquito que no lo alumbre. La ambición de paz de Colombia y los esfuerzos de construcción de la misma han surgido de la entraña de este país. Nadie está imponiendo a Colombia un camino no deseado. El esfuerzo por construir paz en estas tierras no empezó hace tres años ni es un camino sin antecedentes. Por décadas distintos actores, con diferentes procedimientos, han querido impulsar un proceso exitoso. Lo que hoy tenemos es el acumulado de éxitos parciales, de equivocaciones mezquinas e involuntarias, de frustraciones repetidas sumadas a la realidad de un mundo cada vez más complejo, diverso y lleno de vías distintas a la lucha armada. Adicionalmente diputado Diosdado, hemos sufrido mucho: las víctimas de uno y de otros lados se suman por millones, los sobrevivientes que somos todos, clamamos por una vida diferente para nuestros hijos, nietos y para nosotros mismos. Esta es una razón mayor a todas las anteriores. Los sobrevivientes de este país hemos trabajado y seguiremos empeñados en construir la paz. Esa suma de factores propios y externos, íntimos y colectivos es lo que nos tiene cerca de cerrar el conflicto armado más largo del hemisferio occidental.

Desde luego lo logrado hoy se ha conseguido con el apoyo destacado de muchos: Venezuela, Chile, Cuba, Noruega, Estados Unidos, las Iglesias, las Naciones Unidas, etc, etc. Con todos estamos agradecidos como pueblo. Estamos felices y orgullosos por traer una buena noticia al vecindario qué ha visto en el espejo de Colombia las consecuencias de la falta de estabilidad, de mayor democracia, de la falta de inclusión de todos los actores en el debate público, de escasa creación de oportunidades para todos incluidos feos y bonitos, pobres y ricos. Ustedes y el vecindario han visto lo que produce la ausencia de tolerancia para el debate, la estigmatización de los opositores, su humillación, persecución y la vejación sobre sus familiares y amigos sin contemplación de sexo, religión, origen social y económico. Ustedes han visto en nuestro espejo la ignominia que produce la soberbia del poder contra los distintos, han observado el esfuerzo de nuestros refugiados económicos de antes y seguramente de ahora e igualmente a los perseguidos por su idea política, o por enfrentar los carteles que se instalaron en las fuerzas armadas y autoridades civiles, en un país degradado institucionalmente de manera grave.

Por todas esas razones diputado Diosdado, muchos colombianos hemos llegado a la convicción de la paz actual.

Interpreto su reclamo como uno a las FARC más que al gobierno de Colombia. Sin ser desagradecidos como usted dice, muchos esperamos que el proceso cristalice y también que el ELN sea parte de esta construcción antes que quedar convertido en una agradecida fuerza de choque de la Revolución Bolivariana. Su grito al aire parece una queja por la autonomía y celeridad con que avanzan los delegados del Gobierno y de las FARC en la mesa de La Habana. No esperamos nada diferente de compatriotas: independencia y autonomía para resolver nuestros propios problemas.

Su grito al aire se parece a la rabia que rezuman algunos que por aborrecer al presidente Santos, prefieren el fracaso de las conversaciones de paz a que él y las élites obtengan un éxito. No logran ver que el éxito es de todos. Esta paz es también la paz de la región.

ajimillan@gmail.com

@alvarojimenezmi

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