Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/02/12 00:00

Dos años después

Claudia García, directora de Conexión Colombia, hace el balance de esta iniciativa creada para unir a los colombianos dentro y fuera del país.

Dos años después

un mensaje con los artículos más destacados de la semana y agregué un párrafo hablando de Bogotá con lluvia. Al otro día tenía 600 mensajes llenos de nostalgia en mi buzón, todos de colombianos fuera del país.

 Los recuerdos gastronómicos, asociados a cálidas instantáneas de vida, son el tesoro que guardan con más aprecio aquellos que abandonaron el país. Los mismos que, como dice Gabo, "nunca fueron tan colombianos como al sentirse lejos de Colombia".

Pensando en la diáspora, dimos vida a una sección llena de contenido nostálgico que tenía desde recetas de cocina hasta una emisora creada por Eduardo Arias y que hoy mantiene el primer puesto en tráfico. Pocos meses después, esta sección no sólo tenía una gran cantidad de visitas, sino que se convirtió en punto de conexión entre los colombianos que están en el exterior y su patria.

Diariamente llegaban mensajes de colombianos ofreciendo ayuda, solicitando un remedio que no se consigue en el país y se necesita para salvar una vida o haciendo preguntas sobre cómo legalizarse en el exterior. Esta cercanía virtual era un paliativo de su añoranza. Rápidamente entendimos que el objetivo principal de CONEXIÓN debería ser crear un puente entre los colombianos ausentes del país que manifestaban deseos de contribuir de alguna manera y las necesidades de los colombianos.

Desde ese momento, algunas personas comenzamos a trabajar -paralelamente a nuestros oficios habituales- en lo que hoy es CONEXIÓN COLOMBIA, un proyecto modelo mundial en temas de diáspora filantrópica. Se necesitaron dos años para lograr un engranaje lo suficientemente sofisticado que le diera la posibilidad a cualquier persona de donar en dinero, tiempo o especie, a proyectos específicos de alto impacto social en el país, de una manera segura y transparente.

Poco a poco se fueron involucrando varias empresas privadas, entidades del gobierno y multilaterales que han sido ejemplo de trabajo efectivo a favor de un interés común. DHL trae a Colombia todas las donaciones en especie que vienen desde el exterior; la Organización Internacional para las migraciones (OIM) y U.S. Agency for Internacional Development (Usaid) financian gran parte de los costos del proyecto; la Cancillería Colombiana trabaja con embajadas y consulados para promover esta idea; los medios de comunicación locales contribuyen con la labor de divulgación; Leo Burnett desarrolla sin costo las campañas de publicidad; Avianca facilita los viajes necesarios para promover la iniciativa dentro y fuera del país; y Teledatos dona su 'call center'.

Estos son sólo algunos de los muchos aportes que han hecho posible sacar adelante un proyecto cuyos costos de montaje -de no ser por ellos- se acercarían a los cuatro millones de dólares. Y ni hablar del equipo interno de CONEXIÓN, que ha logrado los resultados que hoy tenemos. No sólo por el perfil profesional de todos, quienes sin duda podrían estar ganando el doble de su sueldo, sino por la mística con la que trabajan.

Este es un proyecto que no está inventado y por tanto no tenemos molde para copiar. Esto significa que día a día todas las áreas de CONEXIÓN COLOMBIA trabajan para asegurar la transparencia y la seguridad de las transacciones que se realizan a través de Internet; para asegurar que las entregas recibidas durante las campañas de desastre lleguen a quienes realmente lo necesitan; para mantener motivados a los donantes; para desarrollar un contenido que sea igualmente útil para el colombiano que salió hace 30 años del país, como para el banquero de inversión que trabaja en Manhattan hace cinco, etc.

En estos dos años los resultados son más que esperanzadores. Los dos millones de dólares canalizados por CONEXIÓN COLOMBIA para sus 22 fundaciones y para la población víctima de los desastres naturales pueden resultar una cifra fría y escueta que no alcanza a dimensionar la magnitud de lo que ha sucedido en este lapso de tiempo. Pero detrás de esa cifra se encuentran cientos de colombianos y amigos de Colombia que desde más de 35 países -incluido el nuestro- han hecho su aporte.

A través de CONEXIÓN COLOMBIA, un grupo de ex alumnos de un colegio ha apadrinado niños de Ciudad Bolívar y de esa manera rinde homenaje a un amigo muerto; un círculo de banqueros en Nueva York está aportando mensualmente dinero que se destina a dos proyectos de alto impacto social en Cartagena y Antioquia; varias empresas han encontrado la posibilidad de apoyar fundaciones y tener a cambio reportes específicos de sus donaciones y certificados que les favorecen tributariamente; miles de colombianos alrededor del mundo han encontrado el canal para hacer aportes de 20 dólares mensuales y además tener contacto directo con el beneficiado, sin necesidad de viajar a Colombia; y un grupo de universitarios ha inventado un taller de lectura para niños.

Estas son solo algunas de las historias destacadas de CONEXIÓN COLOMBIA que muestran cómo el proyecto ha generado solidaridad sin fronteras y sin altas exigencias de recursos económicos, pues una donación de una caja de juguetes es tan importante como un aporte de cien millones de pesos de una empresa.

Más allá de los aportes materiales que se han recibido, esta aventura común ha demostrado que es posible derrotar el escepticismo y la falta de confianza con la que los colombianos se han construido una armadura. Los solitarios han descubierto que pueden enviar mensajes a otros como ellos y que cada aporte que hagan es una generosa puntada que refuerza el tejido social y un ladrillo que se amasa para la construcción de una sociedad más equitativa e igualitaria. Vea más información sobre Conexión Colombia

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