Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/08/08 00:00

Dos años de soledad

Nos faltaba la perla: ninguno de los temas del acuerdo entre gobierno y autodefensas pasa por la negociación entre gobierno y autodefensas

Dos años de soledad

Quitándole polvo y paja, el discurso del Comisionado de Paz ante el Senado dejó bien clara la lógica del gobierno al negociar con las AUC:

- Primero, las autodefensas tuvieron razón de ser, pero ahora, con la seguridad democrática, ya no son necesarias. "Sí, nos merecemos las autodefensas que tenemos, por indolentes. pero ya no hay lugar en Colombia para las legítimas defensas".

_ Segundo, el gobierno exige dos cosas de las autodefensas: el cese previo de hostilidades y la desmovilización al final del proceso. De hecho hay cinco acuerdos firmados al respecto, y el cese de hostilidades se está cumpliendo aunque es más fácil "parar una tractomula".

_ Tercero y a su turno, el gobierno tiene dos compromisos "simples pero elocuentes": hallar una fórmula jurídica que permita la desmovilización de las autodefensas y proveer seguridad a las comunidades donde operan.

Contrario pues a lo que dicen "tantos editorialistas calenturientos, este proceso sí tiene objetivos claros, simples, conseguibles" (sic). Claros, sin duda, diría yo; simples no tanto, creería yo; "conseguibles" menos, temería yo. Y es porque el argumento del gobierno, por cierto muy coherente, tiene supuestos e implicaciones que ameritan más análisis.

_ El supuesto de partida es el más problemático: la tarea única o al menos principal de las autodefensas es defender a la comunidad de la guerrilla. Este, claro, es el discurso de Mancuso o de Báez, y puede ser básicamente cierto en ciertas zonas o en ciertas etapas. Pero sin duda hay otras dos tareas que en muchos casos pesan más que la defensa: el control económico y político de una región o ciudad, o el ejército privado que supone el narcotráfico.

_ Ni es obvio que aquellos grupos que de veras actúan como autodefensas se hayan vuelto innecesarios. Dicho en rigor: si la comunidad sintiera que este gobierno sí la está protegiendo, su autodefensa se habría desvanecido sola y con poco ruido. Ahora bien, si no lo han hecho es porque la guerrilla no se ha acabado, lo cual por eso mismo implica que el proceso es prematuro o que el gobierno piensa con el deseo.

_ Decir que las Fuerzas Armadas fueron indolentes hasta que vino Uribe no es sólo una falsedad o una simpleza, sino el cargo más grave que se haya hecho a nuestros oficiales de carrera. Mucho peor que aquello del " whisky' y las razoncitas" que destacaron los medios.

_ Si el cese de hostilidades es "parar la tractomula", la condición previa no es previa. Y acá el gobierno se enreda en un dilema insoslayable: o toma la palabra de cualquier grupo que declare su intención de hacer el cese (podrían ser las Farc) o monta los mecanismos de verificación, para lo cual es preciso que las tropas -no sólo los comandantes se confinen a una zona donde sean vigilados.

_ Sin esa condición (y no "por asco") la ONU no iba a enviar cascos azules a patrullar el territorio entero. Gaviria se ofreció a verificar, a título como dicen, personal; pero ningún Estado lo acompañó y por eso tan tosco "hoy la OEA funciona con plata recogida en mi oficina" (la del Comisionado).

Nos faltaba la perla: ninguno de los temas del acuerdo entre gobierno y autodefensas pasa por la negociación entre gobierno y autodefensas. Es así:

_ El cese de hostilidades era previo y está retefirmado.

_ La desmovilización vendrá sin líos cuando el gobierno cumpla sus dos compromisos.

_ Lo de dar seguridad a las comunidades es un deber constitucional y es además la obsesión del presidente Uribe. Si esta garantía no basta sería porque el Estado es incapaz de hacerlo -y entonces el argumento y el proceso mismo quedarían sin piso-.

_ La fórmula jurídica es algo que no implique extradición ni castigos severos. Pero sin negociar: "Que las autodefensas no se hagan ilusiones; no vamos a firmar un pacto de no extradición"; y la ley de alternatividad penal "tiene que ser producto de un gran consenso nacional para que pueda aplicarse".

Si no sabe de qué hablar ni con quién habla, nada tiene de raro que el Comisionado se sienta así de "solo en el proceso".

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