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Opinión

  • | 2012/01/28 00:00

    Dos Bernas que en el mundo...

    Si el testimonio es corroborado por la justicia, quedará claro que la reunión en la ‘casa de nari’ fue un eslabón más de una operación criminal.

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Muchos interesados apostaban a que el silencio de Don Berna sería eterno. Diego Fernando Murillo Bejarano, que por años calló y mandó a callar, ahora quiere hablar. El antiguo jefe de la banda de La Terraza, dueño de bloques paramilitares y rutas del narcotráfico, empezó por contar cómo se asoció con altos funcionarios del anterior gobierno para desacreditar a la Corte Suprema de Justicia.
 
Don Berna afirma que el secretario general de la Presidencia, Bernardo Moreno -hoy detenido por las 'chuzadas'- estaba enterado del plan criminal contra la Corte.
 
Hace unos días, ante autoridades de Estados Unidos y un fiscal colombiano que recibió su declaración bajo juramento, Don Berna contó que autorizó a su abogado, Diego Álvarez, para reunirse con el secretario jurídico de la Presidencia, Edmundo del Castillo, y que esas reuniones fueron varias, no solo una, como se creía. El abogado de Berna también habló con la directora del DAS, María del Pilar Hurtado.
 
Antonio López, alias Job, otro recadero de Berna, sostuvo repetidos encuentros con Edmundo del Castillo.
 
Según la afirmación de Don Berna, el abogado Álvarez vio a del Castillo llamando a Bernardo Moreno para consultarle decisiones de ejecución del plan. Una situación idéntica describió, de acuerdo con el testimonio, alias Job, quien le informó a su patrón que Bernardo Moreno aprobó "lo que había que hacer".
 
El narcoparamilitar, condenado a prisión hasta 2032, precisó que uno de los escenarios de estas reuniones fue la residencia de Juan José Chaux, exgobernador y exembajador.
 
Si el testimonio es corroborado por la justicia, quedará claro que la llamada reunión de la 'Casa de Nari' fue un eslabón más de una operación criminal que incluyó interceptaciones, seguimientos y rastreos financieros contra magistrados y periodistas.
 
En su declaración, Berna recuerda que los equipos que usó para grabar en la cárcel al exjefe de informática del DAS, Rafael García, le fueron suministrados por el gobierno y específicamente por el DAS. Un abogado de apellido Perdomo, visitante frecuente del Palacio presidencial, fue el encargado de llevarle la sofisticada grabadora.
 
García ha hablado sobre las estrechas relaciones entre el DAS y el paramilitarismo, así como de envíos del narcotráfico coordinados desde el organismo de seguridad.
 
Don Berna complementa esas informaciones con una nueva revelación: según él, los capitanes Fernando Tabares y Jorge Alberto Lagos, jefes de inteligencia y contrainteligencia del DAS, fueron a reunirse con los cabecillas del paramilitarismo en 2005 para ofrecerles protección y ayuda.
 
"Prácticamente el DAS estuvo al servicio de las autodefensas" dice el extraditado cabecilla. Afirma que el DAS les suministraba escoltas, les facilitaba traslados y les daba información sobre movimientos de la guerrilla.
 
Hay más señalados por Don Berna en su testimonio. El abogado Sergio González -el mismo de Tasmania- que le llevó a la penitenciaria de Itagüí una razón de Mario Uribe, descrito por Berna como un político afecto a la organización. Murillo asegura que el primo del entonces presidente le pidió apoyar una estrategia contra la Corte Suprema de Justicia.
 
Asegura Don Berna que tan pronto aceptó participar en el complot fue trasladado de cárcel. "La idea era buscar la manera de desacreditar a la Corte para que perdiera contundencia en sus investigaciones".
 
Otro blanco que ayudó a seguir fue un paramilitar que se empeñaba en vincular al gobernador de Antioquia de la época, Álvaro Uribe, con la masacre de El Aro en 1997. Se llamaba Francisco Villalba y no solamente le preocupaba a Don Berna.
 
Un correo recibido por Martha Leal, subdirectora de operaciones del DAS, el mismo día de la reunión de la 'Casa de Nari' dice: "Martha, es necesario saber quien es Francisco Villalba, miembro de las AUC, quien se encuentra detenido en Itaguí y al parecer tiene algo que compromete al jefe. ¿Será que los amigos de la reunión saben algo de él y de lo que tiene?. Me avisas con info a la señora directora".
 
Villalba murió sin probar sus afirmaciones. Lo mataron a tiros semanas después de haber salido de la cárcel bajo detención domiciliaria.
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