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Opinión

  • | 2006/09/23 00:00

    Dos gallos de pelea

    Juan Manuel tiene fama de estadista. Germán tiene fama de peleador. Curiosamente el primero también es peleador y el segundo también es estadista

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Para muchos fue confuso el episodio en el que el senador Germán Vargas renunció a la mitad de su escolta. Pero independientemente de los motivos de seguridad que lo llevaron a ello, el hecho de que el Ministro de Defensa sea precisamente Juan Manuel Santos hace imposible prescindir de los elementos políticos que también pueden haber incidido de manera bastante evidente en la controversia.

Es que hace apenas seis meses, el abanico de presidenciables para 2010 era bien amplio. Estaban Peñalosa, Mockus, Garzón y Navarro, además de Vargas y Santos. Peñalosa y Mockus desaparecieron en virtud de su derrota parlamentaria, Navarro anda de candidato a gobernador, Garzón anda en busca de partido (más claro no le puede decir el Polo que ahí ya no cabe) y en cambio, presenciaremos lo que quedó abierto con la disculpa del episodio de los escoltas de Vargas Lleras: un tremendo mano a mano entre él y Juan Manuel Santos, que no concluirá hasta que uno de los dos se convierta en el sucesor de Álvaro Uribe.

Esta pelea ya arrancó y no parará en los próximos cuatro años.

Ambos son gallos finos y de pelea. Pero antes de que Santos fuera nombrado ministro de Defensa, el dueño del escenario político posuribista era solamente Germán Vargas. Con más de 15 años de trabajar con las uñas su movimiento político, en las últimas elecciones parlamentarias obtuvo un resultado formidable, con 15 senadores y 22 representantes electos. Hasta ahí no parecía tener rival.

En contraste, hasta hace un poco más de un año, Juan Manuel Santos todavía figuraba en el margen de error de las encuestas, a pesar de ser uno de los jóvenes políticos más vistosos del país. Algo inexplicable si se tiene en cuenta que los medios de comunicación lo registraron con frecuencia como ex designado, como ministro de dos gobiernos, como precandidato y hasta en el asfalto, por cuenta de su Fundación Buen Gobierno y sus propuestas de la 'Tercera vía'. Pero en las encuestas, ni mú. Por eso resultó muy sorpresivo, no por el alto margen sino por lo tardío, que su reconocimiento político pegara un salto hace dos semanas, y que en la encuesta Gallup pasara a registrar un 50 por ciento de favorabilidad, superando incluso a Germán Vargas, que registra en la misma encuesta el 37 por ciento.

En lo de Santos incide sin duda alguna una mezcla: haberse convertido en el dueño del Partido de La U, desplazando incluso a su primer promotor, el ex senador Óscar Iván Zuluaga, y su nombramiento en el Ministerio de Defensa.

Ambos ingredientes le quitaron a Vargas sus propiedades: una, como dueño del uribismo en el Congreso, y dos, como heredero del tema de la seguridad democrática. Esto explicaría en parte los arranques recientes de mal genio de Vargas, que vino a perder esos dos títulos en escasos dos meses de gobierno. A cambio, se está quedando de dueño de la disidencia, pero no hay que minimizarlo.

Quién sabe cómo le salga finalmente ante la opinión el tema de los escoltas, y si termine devolviéndosele como un error estratégico, pero en ello no le falta razón. ¿Qué tal la jartera de que uno sea víctima de dos atentados contra la vida (para no hablar del episodio del seguimiento de la moto espía de La U recién elegido el Congreso) y aún no exista ningún responsable? Su abuelo, Carlos Lleras Restrepo, seguramente habría hecho lo mismo.

Juan Manuel tiene fama de estadista, y no de peleador. Germán tiene más fama de peleador que de estadista. Curiosamente, el primero es también, además de estadista, un gran peleador -prueba de ello es su reciente debate en el Congreso en el que no se dejó arrinconar ni de Petro ni de Benedetti- , y el segundo, además de peleador, es un formidable estadista: ni la reforma tributaria, ni la de la justicia, ni el código de la niñez, ni ningún otro tema de los que actualmente tramita el Congreso, se escapan de sus aportes incisivos y valiosos.

Estos dos gallitos han iniciado una pelea muy buena, y todavía no parece claro cuál de ellos la va a ganar.



ENTRETANTO…¿Qué epíteto le habrá faltado al presidente Chávez para describir al presidente George W. Bush?
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