Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 1988/05/02 00:00

DROGAS O PAPAS FRITAS

DROGAS O PAPAS FRITAS

El consumo de drogas prohibidas es la causa de dos clases de males: los males al consumidor -su destrucción social, moral y física- y los males a la sociedad -corrupción, asesinatos, fortalecimientos de las mafias- Unos y otros se podrían resumir en la eficacia simplificadora de dos titulares de prensa:"Delincuente drogadicto muere por sobredosis", y "Magistrado asesinado por la mafia". La prensa de todo el mundo publica ambos casi a diario.
También publica otro, y también casi a diario: "Guerra frontal contra la droga". Una guerra en la que se emplean todos los medios de represión posibles: fumigaciones,detenciones, decomisos análisis de orina, excomuniones papales; y todos los instrumentos imaginables: detectores de rayos X, helicópteros artillados, perros amaestrados, fotos de Nancy Reagan provista de un cartel que aconseja Just say no ("Simplemente di que no"). Todo ese esfuerzo ha sido absolutamente inútil. Sólo se captura -dicen los especialistas- un 5 por ciento de las drogas prohibidas: el 95 por ciento restante llega a los consumidores. Y el consumo, en el mundo entero, no hace más que aumentar.
Aumenta también el costo de la guerra -en policía, en cárceles, en muertos, en corrupcion, en disminución de las libertades ciudadanas. Aumenta el poderío de las mafias, que en la práctica controlan ya países enteros -Birmania y Laos en el caso de la heroina, Bolivia, Colombia y Panamá en el de la cocaína. Aumentan las fortunas de los narcotraficantes- los reyes colombianos de la coca figuran ya, con las reinas de Inglaterra y de Holanda y el rey de Arabia y el sultán de Brunei, en las listas de las 20 personas más ricas del mundo. Y aumenta el volumen del negocio, que según los expertos equivale a la bicoca de 750 mil millones de dólares al año: dos tercios del total de la llamada "economía criminal" del mundo.
Todo eso es así por una sola razón: que las drogas prohibidas están, como su nombre lo indica prohibidas. Los males que causan, individuales y colectivos vienen de ahí: no de que sean drogas, sino de que estén prohibidas. Por eso la manera de evitar esos males no es reforzar la represión -el negocio sólo es bueno porque es ilegal, y mientras más ilegal sea mejor negocio será: en la droga, todo el valor añadido es el valor del riesgo- sino suprimirla por completo. Legalizar las drogas, todas las drogas, en todas partes y totalmente: la producción, la distribución y el consumo.
Sólo así desaparecerá el negocio, ese negocio fabuloso que, como en la parábola evangélica, rinde el ciento por uno, y se convertirá en algo tan poco rentable como, digamos, la producción y venta de papas fritas. Al desaparecer el negocio desaparecerán los asesinatos de jueces por la mafia, pues no habrá mafia, y desaparecerán las muertes por sobredosis, que en realidad son provocadas por la adulteración de la droga, la cual solo es posible gracias a la ilegalidad del negocio: en el de las papas fritas, por ser legal, es posible controlar la calidad del producto.Desaparecerán también los "drogadictos delincuentes". Es decir,tal vez sigan siendo drogadictos, pero ya no estarán obligados a ser por añadidura delincuentes:nadie necesita atracar un banco o asesinar a una anciana para conseguir con qué comprar un paquete de papas fritas. Desaparecera incluso, probablemente, la mayoría de los adictos: con los ahorros colosales en policía, cárceles, perros amaestrados y fotos de Nancy Reagan será posible rehabilitarlos, cosa que hoy no se hace, y, no existiendo el aliciente de la ganancia, no habrá pushers interesados en crear nuevos adictos.
Una última consideración: hay que legalizar las drogas pronto. Antes de que el peso del negocio haya crecido tanto que su desaparición ponga en crisis la economía mundial.

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