Sábado, 1 de noviembre de 2014

| 2013/07/11 00:00

Economía colombiana: ¿fin del festejo por altos precios de materias primas?

Se puede maniobrar para tratar de acelerar un poco las exportaciones, aún a costa de condenarnos a seguir vendiendo materias primas.

Giovanni E. Reyes.

La situación del crecimiento económico de Colombia para el cierre de 2013 no es alentadora.  Con base en cifras oficiales, se puede concluir que el crecimiento de la producción nacional se ha situado en un acumulado de 2.9 por ciento en los últimos nueve meses.  Eso permite inferir que el cierre del crecimiento para el país, este año, estaría ubicándose en unos 2.7 por ciento.

Se trata, desde luego, del señalamiento temerario de una cifra, por cuanto influyen múltiples factores en el crecimiento, desde los niveles de inversión en la economía real, hasta el comportamiento de la cuenta corriente de la balanza de pagos, y los valores del tipo de cambio, pasando desde luego, por indicadores más directos: consumo interno, las exportaciones, las importaciones y los componentes de egreso operativo y de inversión del gobierno.

En especial el desempeño económico de China e India afectará los precios internacionales de las materias primas.  Las evidencias están demostrando que en China se está formando una burbuja de créditos que afectan bienes inmuebles y en general a la infraestructura del país.  En el ámbito financiero del gigante asiático, los bancos están teniendo carteras morosas, las que están desembocando en pérdidas substanciales para las entidades financieras.

Por otra parte, tanto China como India están viendo como sus exportaciones entran en una zona de desaceleración con previsible “aterrizaje” en áreas de aletargamiento.  Esto se debe con mucho, a la recesión mundial que aún no se aleja de los trágicos pantanos que ha creado la última crisis financiera mundial y cuyos rasgos aún hoy, impiden activar ciclos productivos de manera sostenida.

Al desacelerarse las economías de China e India -que en conjunto contienen casi a un 27 por ciento de la población mundial- el precio de las materias primas tenderá a la baja.  Al respecto nótese cómo Latinoamérica en general y Colombia en particular acentúa, en muchos casos, su dependencia en la exportación de bienes con poco valor agregado, lo que no permite abrir substancialmente los mercados internos y con ello la demanda agregada a partir de niveles de empleo con ingresos altos.  

En 2003, para señalar una ilustración, Colombia exportaba un 45 por ciento de bienes mineros, un 10 por ciento de la agricultura y un 50 por ciento de productos industriales.  Esa situación es hoy en día de 75 por ciento de minería, 5 por ciento de agricultura y 20 por ciento de bienes industriales.

De momento se pueden hacer maniobras que traten de acelerar un poco las exportaciones, aún a costa de condenarnos a seguir vendiendo materias primas.  Pero el problema de fondo persiste desde hace unos 200 años al menos, y tiende a agravarse: no estamos generando exportaciones con valores agregados, basados en agroindustria, en fortalecimiento del sector manufacturero ni mucho menos en los ámbitos de alta tecnología.  Mientras no se transforme la naturaleza de las exportaciones latinoamericanas y colombianas, tendremos problemas para rato.  El desafío a enfrentar es tan imperioso como urgente.

*Profesor de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario.

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