Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/03/12 08:22

El gas natural: un energético vital

Por su enorme importancia, el gas natural que representa el 25% de la energía primaria que se consume en Colombia, es vital dentro de la canasta energética.

Eduardo Pizano Foto: Esteban Vega La-Rotta

En los últimos días los colombianos hemos oído hablar mucho de energía. Los megavatios y gigavatios han estado al orden del día. El país ha pasado apuros por cuenta del fenómeno del niño y la falta de operatividad de varias centrales eléctricas. Al vernos frente a una situación de este tipo, nos damos cuenta de la altísima dependencia que tenemos de las distintas fuentes de energía.

Por su enorme importancia, el gas natural que representa el 25% de la energía primaria que se consume en Colombia, es vital dentro de la canasta energética. Un combustible que solo a finales del siglo XX empezó a utilizarse masivamente. En el caso colombiano, su desarrollo comenzó a finales de los años setenta, cuando los campos de Chuchupa y Ballena en La Guajira se conectaron a través de un gasoducto, a las ciudades de la costa. Ahí se inició la utilización de este energético por parte de la industria, las termoeléctricas y en las cocinas de las viviendas. Cuando a principios de los años noventa se encontraron y desarrollaron los campos de Cusiana y Cupiagua en el Casanare, el gobierno tomó la decisión de extender el servicio al resto del país, a través del Plan de Masificación del Gas Natural. Hoy, veintiséis años después, más de ocho millones de hogares están conectados a la red, quinientos mil vehículos han sido convertidos a gas vehicular, y miles de fábricas lo utilizan como insumo energético.

El disponer de este gas también fue un elemento esencial para resolver la crisis eléctrica que se vivió en el país en 1992. Para poder generar más electricidad, se montaron varias plantas termoeléctricas a gas, se construyó una infraestructura de gasoductos, y se garantizó la compra de electricidad de las nuevas centrales de generación. Pasado este evento, la nueva capacidad, unida a algunas plantas a carbón y de combustibles líquidos, y a la generación hidráulica, permitieron garantizar la confiabilidad del suministro eléctrico en Colombia.

Con el Cambio Climático, el comportamiento de las lluvias ha variado drásticamente. Colombia ha sido uno de los grandes afectados por cuenta del Fenómeno del Niño (carencia de lluvias) y por el Fenómeno de la Niña (exceso de lluvias). Desde septiembre del año anterior, nuestro país ha soportado una sequía inmensa, en el que los niveles de lluvias han estado muy por debajo de los niveles históricos. El primer fenómeno ha afectado la provisión de agua potable para los acueductos y el llenado de los embalses de las hidroeléctricas. Estas últimas se han visto obligadas a reducir su participación y a apoyarse en la generación de las plantas termoeléctricas a gas natural, carbón y combustibles líquidos. A lo anterior se agregó el accidente presentado en la Central de Guatapé a mediados de febrero, que impidió la generación eléctrica en esa central y en Jaguas y San Carlos.  Esto ha obligado a que hoy, la mitad de la electricidad térmica, esté siendo generada por centrales operadas con gas natural.

Al igual que en los anteriores fenómenos del Niño, en el actual, la mayor generación eléctrica a gas ha estresado el suministro del mismo, produciendo una señal de escasez, que perdurará hasta finalizar la sequía. Está sensación que se presenta en éstas épocas no volverá a suceder, ya que a finales de este año quedará instalada en Cartagena, una planta de regasificación de gas licuado, que permitirá importar gas para atender estos períodos de alta demanda, que ocurren en estos tiempos secos.

Mientras tanto, a pesar de contar con reservas para atender el mercado los próximos siete años, el país tendrá que continuar reemplazando las moléculas de gas que consume a diario. Esto se logra, como lo demuestran los hechos, con una política pública que favorezca la exploración de hidrocarburos y que permita garantizar una oferta creciente de gas natural. Esta tarea no será fácil, en momentos en que los precios de los hidrocarburos han caído a uno de los más bajos niveles históricos. Si Colombia no ofrece un marco legal y regulatorio consistente y competitivo, le será difícil atraer los capitales de riesgo requeridos para adelantar esta gestión. 

Esta semana se realizará en Cartagena el Congreso anual del Gas Natural. Todos estos temas estarán en la agenda. Esperamos que al igual que en anteriores eventos, en éste se den las disquisiciones que garanticen que todos los colombianos podamos seguir contando con el gas natural, bien entrado el siglo XXI.

*Presidente de Naturgas

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