Sábado, 21 de enero de 2017

| 2016/04/19 18:00

Los préstamos “gota a gota” y el portafolio criminal de las Bacrim

Las bandas criminales (BACRIM) están buscando ampliar su “portafolio criminal” mediante el control de los préstamos informales que, en la jerga popular, se denominan “gota a gota”.

Eduardo Pizarro Leongómez.

Los préstamos informales con tasas de interés agiotistas -alrededor del 20% mensual-, se están convirtiendo en una nueva fuente de recursos de la criminalidad organizada y se están añadiendo a sus tradicionales modalidades de financiamiento, al lado de la minería ilegal, el cultivo y tráfico de drogas, el micro-tráfico de estupefacientes, la extorsión, los recursos municipales y los contratos públicos y, recientemente, también el chance ilegal y la tala de bosques.

Uno de los rasgos que caracterizan a las BACRIM es su búsqueda constante de nuevos negocios ilegales para ampliar su portafolio criminal.

En Ibagué, según me comentaba un funcionario público, estas bandas han asesinado a varios de sus competidores con objeto de concentrar en sus manos el lucrativo negocio de los préstamos usureros.

Un negocio que está empobreciendo aún más a los sectores más deprimidos de la sociedad y que, incluso, está afectando a sectores de la clase media. ¿En qué consisten estos préstamos leoninos, cuya publicidad aparece impunemente en las páginas de los principales diarios del país, en internet, en avisos callejeros, con muy poco control del Estado?

Un testimonio que aparece en la página de Bancoomeva es muy ilustrativo: una joven pareja recibió una herencia que destinaron para montar un pequeño negocio. Como el dinero era insuficiente comenzaron a buscar préstamos “gota a gota” y hoy en día, todo lo que ganan se va en los pagos a los prestamistas y muy pronto deberán vender el negocio. Es decir, van a perder la fuente de sus ingresos y a caer en una inevitable pauperización.

Por curiosidad busqué en Google “préstamos gota a gota en Colombia” y apareció toda suerte de empresas. Una de ellas da un ejemplo de un préstamo de 100 mil pesos durante una semana: seguramente para eludir la ley, solamente cobra por intereses $310 pesos. Pero, cobra por cuota de manejo $14.999, por utilizar la plataforma informática otros $4.999, por seguro $250 y por IVA $3.239 (¿?). Es decir, el cliente debe cancelar $23.773 al cabo de una semana. Si no cancela, en un mes deberá pagar noventa mil pesos: ¡casi  el 100% del préstamo original!

Todos recordamos el tema de las pirámides y, sobre todo, de DMG que condujo a un empobrecimiento de miles de personas de estratos populares y medios. Es alarmante constatar que los préstamos “gota a gota” están produciendo el mismo efecto en unas dimensiones mucho mayores y con impactos sociales más devastadores.

Una de las mayores preocupaciones del actual gobierno es sacar más y más gente de la línea de pobreza. Sin embargo, si no atacamos con fuerza estos “préstamos gota a gota” vamos a observar un retroceso en los logros alcanzados.  Así mismo, vamos a ver como las bandas criminales aumentan su portafolio criminal y, por tanto, sus ingresos descomunales con los cuales están amenazando la seguridad en varias regiones del país y poniendo en riesgo los procesos de paz con las FARC y el ELN.

Una de las raíces de estos préstamos ilegales es la imposibilidad de los sectores populares e, incluso, de clases medias para acceder a los créditos bancarios. Ante una urgencia, como el pago de matrículas escolares, una emergencia médica, una calamidad doméstica, montar un pequeño negocio o, incluso, comprar el mercado del mes, caen con facilidad en estas redes de las cuales es difícil escapar.

Es impactante leer la prensa regional: en todas las principales ciudades del país hay noticias de amenazas, golpizas, asesinatos o, simple trasferencia de bienes muebles o inmuebles por falta de pago a estos parásitos sociales.

Este grave delito debe ser combatido ya. Para ello no basta la simple represión y judicialización de los responsables. Es necesario aumentar el acceso a los bancos de los sectores populares, disminuir las trabas para acceder a los créditos bancarios, regularizar los títulos de propiedad en las zonas rurales y urbanas para que, como propietarios formales, puedan solicitar préstamos con bajas tasas de interés y muchas otras medidas.

Colombia está viviendo en medio de un grave y explosivo descontento social. Estos préstamos usureros pueden ayudar a prender la mecha.

*Sociólogo de la Universidad de París, miembro-fundador, director y profesor del IEPRI de la Universidad Nacional, ex Presidente de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, ex miembro de la Junta Directiva del Fondo de Víctimas de la Corte Penal Internacional, ex embajador de Colombia en Holanda, Relator de la Comisión de Historia del Conflicto y sus Víctimas (La Habana, Cuba).

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