Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2002/04/01 00:00

Educación con calidad

Educación con calidad

Mi experiencia como asesor presidencial ante la Comisión de la Excelencia para la Educación de los Hispanos Americanos en la Casa Blanca ha sido muy interesante y representa un gran desafío profesional.

Estamos trabajando en algo muy concreto expresado por el propio presidente George Bush: que ningún niño en América se quede sin educación. El presidente Bush tiene grandes iniciativas sobre la educación, su calidad y el futuro. Como inmigrante y como colombiano siento una gran responsabilidad por la representación que esta tarea implica en el mundo hispanoamericano.

La situación de la educación para la mayoría de hispanos es crítica. Por un lado, hay millones de niños indocumentados que necesitan recibir una adecuada educación pero también, como ser humano y como sacerdote católico, pienso en los más necesitados y en los que nunca lograrán hacer un posgrado, una especialización o un doctorado. Mi padre, el educador vallecaucano Efraín de J. Hoyos decía: "Al hombre hay que educarlo porque la virtud no es innata, porque el hombre no nace terminado, no nace realizado; el hombre debe hacerse, él es un proyecto, debe construir sus pensamientos, sus sentimientos, sus deseos, sus impulsos".

Pensando en Colombia y en la situación que actualmente vivimos, creo que parte de la solución a nuestra indiferencia social debe ser una inversión seria en la educación y sobre todo en los valores. El hombre para bien vivir necesita un código de valores, esos valores que están contenidos en el decálogo de los mandamientos de Dios, que no sólo son las bases de las constituciones políticas de los pueblos sino el núcleo de la ética. "La ética nos enseña a comportarnos como seres humanos, es decir, de acuerdo con nuestra recta razón. Para asegurar mejores resultados en el proceso educativo, mejor calidad, enseñemos valores". ¿Para qué sirve cada cosa? Si no sirve para nada no se debe enseñar. Valor es aquello que corresponde a la finalidad intrínseca del ser. Todo ser por ínfimo que sea, como una diminuta arena o una hormiga tienen su valor. La arena para las construcciones y la hormiga para preparar el ácido fórmico. Un cambio en la educación para mejorar la calidad no es cosa del otro mundo, solo es cuestión de voluntad en la dirigencia.

Actualmente, según el sociólogo Alvin Toffler, está surgiendo una nueva clase social que él denomina "cognitariado" que maneja la sistematización y demás elementos de la tecnología, "asistimos hoy a una reconceptualización ateniéndonos al choque de dos civilizaciones; la industrialización y la tecnología. Industrialización que cambia sus estructuras y la tecnología que está en su auge, afirma Toffler, con una sociedad de consumo de consecuencias imprevisibles.

Hay que enseñar a vivir en época de cambios. Este es el quid del momento pedagógico con su tendencia hacia un nuevo humanismo que mengue la deshumanización de los nuevos tiempos. "Hoy hay que tratar a los alumnos como sujetos de derechos, con capacidad para reclamos, evaluaciones formativas, feed back, a calificación cualitativa y a que se le eduque conforme a sus tendencias o vocación, bajo una didáctica de identificación con su medio y su estructura mental. Se trata pues de una transformación de estilos pedagógicos".

El profesor debe pasar de profesor de clase a maestro de su institución con trabajos de grupos de análisis y de consensos para el progreso de la situación estudiantil, de aquí saldrá la planificación con sus ajustes de técnicas docentes producto de un equipo interdisciplinario de gobiernos actualizados, previsivos de avanzada como suele decirse: tiene la palabra.

fatherhoyos@utinet.net

*Asesor Presidencial ante la Comisión de la Excelencia para la Educación de los Hispanos Americanos en la Casa Blanca

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