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Opinión

  • | 2017/04/05 10:54

    Asignaturas pendientes

    La educación no es solo números y pruebas, pero tampoco son cemento y ladrillos. Debe ser la comunión de intereses de una sociedad y la capacidad de adaptación a retos futuros.

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La educación en Colombia sigue siendo un tema pendiente en muchos aspectos. No solo es el dilema de la cobertura universal y la jornada única, sino la necesidad de continuar fortaleciendo programas como el de “De Cero a Siempre”, y otras iniciativas que permitan cerrar la brecha en equidad y educación desde la primera infancia.

En este sentido, la carrera por una educación de calidad se da no solo en los programas de educación superior --como a veces se cree erróneamente--, sino que empieza desde los primeros mil días, con el fin de tener un desarrollo sostenido e integral que complemente las habilidades que queremos para nuestros futuros profesionales y ciudadanos.

Nos hemos concentrado mucho en el dilema sobre lo cuantitativo o cualitativo de la formación, la discusión entre la matematización del conocimiento o la ampliación del contexto en un espectro amplio de la cosmovisión que las ciencias sociales pueda darnos. Sin embargo, esto no puede ser excusa para seguir con rezagos ante mediciones, que al final de cuentas no debe ser la premisa para una política de educación, pues la estandarización de pruebas o la posibilidad de puntuar en ciertos tipos de exámenes no refleja la verdadera salud del sistema educativo.

Así como Finlandia le dio la vuelta a su sistema que era el más rezagado de Europa y hoy define la impronta en materia de educación global, las potencias medias regionales y los Estados emergentes ya conocen la herramienta que los conducirá a la senda del desarrollo: la política educativa.

La innovación, las competencias blandas, las áreas de creatividad y cultura, el deporte, la música, se veían como “rellenos” en los pénsum académicos, y erróneamente pensamos que saturando de materias rígidas a los alumnos desarrollaríamos las mejores competencias y, por ende, las mejores habilidades, pero en realidad la educación es una ecuación mucho más compleja en donde influyen variables como el hogar, la familia, el medio ambiente, el ámbito (rural o urbano),la situación económica y el mercado laboral.
No abandonar el humanismo, equilibrar las ciencias cuantitativas y cualitativas, retomar la senda de la formación integral, e incluir la tecnología, los oficios y las artes como requisitos sine quanon, deben ser elementos que las políticas públicas en educación deben recoger.

Mejores instalaciones generarán mejores resultados, entornos escolares y académicos seguros, aulas múltiples y compartidas, zonas verdes. En fin, la educación no es solo números y pruebas, pero tampoco son cemento y ladrillos. Debe ser la comunión de intereses de una sociedad y la capacidad de adaptación a retos futuros.

El colegio como un lugar en donde se retienen personas por ocho horas o las universidades como fábricas de títulos no deben ser esquemas tolerables. La formación de la universidad es el estadio superior en donde se deben cristalizar los procesos que se inician desde la primera infancia, se complementa con deportes y cultura y se desarrolla con las habilidades en matemáticas, lectoescritura, lógica y en humanidades.
Programas como “Ser Pilo Paga” no pueden estar desconectados del contexto y las realidades socioeconómicas ni tampoco pueden ser experimentos sociales de ubicación temporal trasladando toda la responsabilidad a un tema presupuestal o asistencial.

El alumno beneficiado debe poder tener un acompañamiento psicosocial, unos alimentos y necesidades congruas cubiertas, una posibilidad de integración real, y no ser deslocalizado de su espacio a un medio ambiente diferente que lo va a marginalizar más, y, por ende, posiblemente afectar en su condición psíquica, lo que no le permitirá el rendimiento esperado.

Qué bueno tener universidades ciudades, con dormitorios, lavanderías, restaurantes, bibliotecas y campos deportivos en donde se pueda integrar la vida académica a una experiencia diferente; sin tráfico, sin largos desplazamientos, con concentración total; la universidad en el sentido amplio de su palabra, la universalidad.

Todos tenemos un rol que desempeñar en este tema: los educadores, las universidades, las familias, el Estado, pero sobre todo el alumno. Quedan asignaturas pendientes, pero tenemos que seguir empujando el desarrollo en lo que vale la pena: el capital humano y la educación.

*Rector Universidad Autónoma del Caribe

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